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El mundo celebra la caída del Muro de Berlín 20 años después

El mundo celebra la caída del Muro de Berlín 20 años después

El 9 de noviembre de 1989, entre el estupor y la confusión, fue anunciada oficialmente la caída del Muro de Berlín

Ciudad poderosa

BERLIN - La capital de la antigua Alemania Oriental vive la conmemoración del vigésimo aniversario de la caída del Muro convertida en un plató mediático para revivir su noche más hermosa, la del 9 de noviembre de 1989, que precipitó el proceso de reunificación alemana y su resurgir como nueva capital de la potencia europea.De símbolo de la Guerra Fría al nuevo Berlín que no oculta los estragos de la historia: la escenografía del acto central del lunes, con el derribo de un dominó de 1,5 kilómetros, desde la Potsdamer Platz a la Puerta de Brandeburgo, difundirá por todo el planeta esa imagen de ciudad poderosa, revitalizada desde su desgarro.

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Medios de todo el mundo copan el centro de la capital, recorren las huellas dejadas por los 155 kilómetros de Muro que durante 28 años rodearon su sector occidental y entrevistan a ciudadanos corrientes y políticos de uno y otro lado en busca de su testimonio.

La grandeza de la noche del 9 de noviembre consistió en la respuesta espontánea de las decenas de miles de ciudadanos que se lanzaron sobre la frontera. Será difícil que una escenografía, por perfecta que resulte, supere la carga emotiva contenida en las imágenes de entonces.

Resurgir entre cenizas

Para Berlín es una oportunidad de mostrar su actual epidermis, que alterna las cicatrices históricas con la nueva ciudad surgida en lo que durante décadas fue tierra de nadie, junto al Muro, como la Potsdamer Platz.

El 9 de noviembre fue la culminación de la Revolución Pacífica, que de la consigna del "Wir sind das Volk" -"Nosotros somos el Pueblo"- de las primeras marchas minoritarias desembocó en semanas en manifestaciones masivas en todo el país.

La presión era insostenible para la República Democrática Alemana (RDA), presionada además por la "Perestroika" de Mijail Gorbachov. El comunicado que precipitó la apertura de las fronteras, el 9 de noviembre, derribó los últimos diques de contención.

Días de euforia

A la noche que pasó a la historia como la de la caída del Muro siguieron muchos días y noches de euforia, con caravanas de "Trabis" -el coche arquetípico germano-oriental- cruzando al otro lado.

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La Puerta de Brandeburgo siguió cerrada durante cierto tiempo, mientras las grúas se llevaban, bloque a bloque, no sólo el centenar y medio de kilómetros de hormigón que rodeó el Berlín occidental, sino los 1.400 que formaron la frontera divisoria, de norte a sur, entre la RDA y la República Federal de Alemania (RFA).

Desarmar el Muro llevó meses, en los que el ruido de la maquinaria iba parejo al martilleo de berlineses y turistas a por su reliquia.

Paralelamente, se producía también el desmantelamiento del Politbüro -y la celebración de las primeras elecciones libres de la RDA -en mayo de 1990-, que ganó la CDU del canciller Helmut Kohl.

Unificación momentaria

En julio entró en vigor la unificación monetaria y después Kohl y Gorbachov anunciaron el acuerdo que, tras duras negociaciones, dio luz verde a la reunificación, con la aquiescencia de las restantes potencias aliadas -Estados Unidos, Reino Unido y Francia-. La RFA seguiría integrada en la OTAN, la RDA se desmembraba del Pacto de Varsovia.

El 3 de octubre de 1990 se firmó el Tratado de Unidad por el que el territorio de la RDA se integró en la RFA. Fue una absorción, que arrasó con el régimen germano-oriental, pero también con los referentes y señas de identidad de sus 16 millones de habitantes.

Berlín tardó aún en recuperar la capitalidad perdida con la derrota del Tercer Reich (1945) y la división del país entre las cuatro potencias vencedoras de la II Guerra Mundial. Durante todas esas décadas, el Parlamento y gobierno de la RFA quedaron alojadas en la llamada "aldea federal", Bonn.

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Símbolo de la Guerra Fría

A la clase política le costó dejar la tranquila ciudad renana para mudarse a Berlín, ciudad no necesariamente querida por muchos alemanes, primero por prusiana, después por capital del Reich, después por ser símbolo de la Guerra Fría.

Finalmente, el 20 de junio de 1991, y por el estrecho margen de 17 votos de diferencia, el Parlamento aprobó la mudanza a Berlín, lo que a su vez llevó largos preparativos hasta consumarse en 1999.

Veinte años después de la caída del Muro y un decenio después de recuperar la capitalidad, Berlín sigue siendo una ciudad patas arriba y algo incómoda, para algunos, pero fascinante para muchos otros, precisamente porque extraer belleza de sus cicatrices.

La caída, hora a hora

El 9 de noviembre de 1989 por la tarde, un alto dirigente del régimen comunista de la RDA anunció al mundo que los alemanes del Este podían dejar libremente su país. Y entre el estupor y la confusión, cayó el Muro de Berlín.

Así transcurrió, hora a hora, aquella jornada histórica.

12:30 En una reunión del comité central del SED (partido comunista que dirigía la RDA), el secretario general del Partido, Egon Krenz, informa a los principales dirigentes que acaba de ser adoptada una nueva legislación sobre los viajes de los alemanes del Este. La noticia no se hace pública.

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18:00 Günter Schabowski, portavoz del comité central del SED, presenta ante la prensa internacional las últimas decisiones del régimen, pero sin mencionar la apertura de fronteras.

18:55 En respuesta a una pregunta, Schabowski lee en voz alta un documento anunciando que los visados para viajar o emigrar al extranjero serán entregados "sin condición" previa.

"¿A partir de cuando?", pregunta un periodista.

Schabowski duda, luego improvisa: "Hasta donde yo sé... desde ahora, inmediatamente". Varios corresponsales salen disparados de la sala, la información llega a los servicios de las agencias: "los alemanes del Este pueden viajar desde ahora al extranjero".

20:30 Una multitud empieza a congregarse ante el puesto fronterizo de la Bornholmer Strasse, que une Berlin-Este a Berlin-Oeste. Pero los guardias fronterizos, desorientados, no saben si deben o no dejar pasar a la gente.

22:42 La televisión pública del Oeste lo anuncia: "Este 9 de noviembre es un día histórico. Las puertas del Muro se han abierto". Algo que en ese momento no era aún totalmente exacto.

23:30 "¡Abran la puerta, abran la puerta!" grita la muchedumbre ante el puesto fronterizo de la Bornholmer Strasse. Un oficial acaba por aceptar, y ordena a sus subordinados: "Abran la barrera". La muchedumbre se precipita hacia Berlin-Oeste. Alemanes del Este y del Oeste ya pueden abrazarse.

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Durante la noche, todos los demás puestos fronterizos entre las dos Alemanias son abiertos. Eufóricos, los berlineses empiezan a trepar al Muro, que había dividido la ciudad durante 28 años.

En las siguientes horas y días, empezarán a destruir el muro a golpes de pala y pico.

Restauran parte del Muro

Berlín inauguró el viernes una sección restaurada del Muro de Berlín que era una obra de arte al aire libre, que fue pintada de nuevo por artistas para recrear cómo era la pieza hace dos décadas y celebrar así el 20° aniversario de la caída de la construcción emblemática de la Guerra Fría.

La sección del muro, conocida como Galería del lado Este, es paralela al río Spree y mide aproximadamente 1,3 kilómetros.

Ahora convertido en una atracción turística, el muro muestra imágenes famosas como un automóvil que parece saltar a la calle y el simbólico beso fraternal comunista entre el ex líder soviético Leonid Brezhnev y su compatriota de la entonces Alemania Oriental, Erich Honecker.

El significado

El muro repintado es "un documento que permite a las futuras generaciones pensar por ellas mismas... lo que significó el muro", dijo el alcalde Klaus Wowereit durante la ceremonia de inauguración.

La sección se convirtió en una obra de arte al aire libre después de que la comunista Alemania del Este abriera sus fronteras el 9 de noviembre de 1989. La mayor parte del resto del muro fue destruido rápidamente.

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La Galería del Lado Este se mantuvo, pero con el tiempo su condición empeoró y su pintura empezó a desaparecer.

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