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Aunque hubo protestas en Gainesville por la presencia del líder supremacista blanco, solo ocurrieron pequeños enfrentamientos.

Prueba superada: Florida evita un segundo Charlottesville, pero Spencer seguirá su gira de provocación y odio

Prueba superada: Florida evita un segundo Charlottesville, pero Spencer seguirá su gira de provocación y odio

El racista Richard Spencer fue acallado por cientos de estudiantes (aunque muchos prefirieron ignorarle) pero consiguió la publicidad que buscaba para venderse como mártir de la Primera Enmienda. Por fortuna no se repitió la violencia de agosto en la Universidad de Virginia.

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GAINESVILLE, Florida.- El rector de la Universidad de Florida (UF), Kent Fuchs, había dado dos recomendaciones a sus alumnos ante la inminente visita del supremacista blanco Richard Spencer: “No vayan al evento de este individuo que sólo busca publicidad; y no se queden callados frente a su discurso de odio”.

Precisamente eso fue lo que sucedió el jueves en Gainesville. Aunque se esperaba la asistencia de miles de manifestantes, la protesta no fue gigantesca, pero se hizo sentir. El líder del movimiento de ultraderecha, bajo el eufemismo Alt-Right , fue acallado en varias ocasiones por su audiencia en el Phillips Center.

Afuera, esperaban cientos de personas que seguían manifestándose en contra del discurso de Spencer. “¡U-S-A, no nazis, no KKK, no racists!" y “¡Hey Ho, White supremacists have to go!" eran algunas de las consignas que repetía la multitud.

Uno de los primeros en llegar a la calle Hull del campus universitario fue Will Feris, ferviente seguidor del provocador Spencer.

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Dijo que estaba ahí para escucharlo porque le gustan sus ideas y porque le hace sentir que es parte de un grupo con el que se identifica plenamente. “No somos racistas y no estoy de acuerdo con la violencia, pero no nos detendrá nada a la hora de defender nuestras ideas”, declaró Feris, quien insinuó que el supremacista que asesinó a Heather Heyer en Charlottesville pudo haberlo hecho en defensa propia.

“Quizás yo no lo hubiera hecho, pero él atropelló a un grupo de gente que tenían banderas comunistas, y eso es ofensivo”, indicó el joven que llevaba puesto un pin con el símbolo de una de las divisiones de élite de la Alemania de Hitler.

Gian Pablo Simone, estudiante de ingeniería de UF, marchó dentro del campus para oponerse a la visita del líder radical. “Estos nazis son racistas. A mí como inmigrante me afecta ese discurso. Estamos aquí para decirle a los políticos que esto no se puede tolerar. Este discurso no debe estar protegido por la Constitución”, declaró el joven hispano.

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Mientras cada uno defendía sus ideas de forma vehemente, un avión pequeño sobrevolaba el campus con un mensaje que arrastraba con su vuelo: “Love conquers hate, Love will prevail” (El amor conquista al odio, el amor prevalecerá).

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Tickets a discreción

El auditorio donde habló Richard Spencer estaba acondicionado para recibir 800 personas, y cuando comenzó el acto, poco después de las 2:30 de la tarde, tres cuartos del aforo estaba lleno.

Las sillas vacías fueron también una forma de protesta. Los tickets los empezaron a repartir menos de dos horas antes del evento, y en la puerta del auditorio. El criterio para adjudicarlos no fue el orden de llegada. Quienes quisieran entrar debían hacer una fila, y pasar por revisión, primero de la policía, y después de la “guardia” de Spencer.

Un grupo de jóvenes blancos, todos rubios, uniformados con camisas blancas, pantalón beige, lentes de sol y botas de caza, eran los encargados de decidir quién entraba y quién no.

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Al preguntarles si eran la “guardia privada de Spencer”, uno respondió que sí, mientras otro, al escucharlo, lo corrigió y dijo: “Somos voluntarios”.

Decenas de personas tuvieron que dar media vuelta porque fueron rechazadas por los "voluntarios".

Emily Moll fue una de ellas, por lo que lloraba desconsolada. “Me negaron la entrada porque soy mitad puertorriqueña y porque tenía a mi lado a un hombre negro. Sólo quiero escucharlo, estoy aquí desde las 7 de la mañana, viajé desde Orlando sola, quería hacerle preguntas ¡Son esbirros! Richard Spencer tiene esbirros de blanco, ahí parados rechazando gente”, dijo a gritos.

Una estudiante de la UF de origen indio que se identificó como Simran, también recibió un "no" como respuesta, aunque asegura que la condición para entrar no era ser blanco. “Mis amigas son de piel oscura igual que yo y sí pudieron entrar, pero ellos miraron mi tatuaje que es una frase en hindi, y como no sabían qué decía, me dijeron que no”, contó desconcertada la joven.

Otros optaron por tomar un ticket y no entrar, para dejar sillas vacías en el evento. “Ellos te miran de arriba a abajo y deciden. A mí me aprobaron pero preferí salir para quitar la posibilidad de haya un nazi más allí dentro”, dijo otro estudiante que no quiso identificarse.

Un guardia para cada uno

Tres calles del campus de la UF estaban bloqueadas por completo, cientos de funcionarios policiales custodiaban el espacio, y dos helicópteros sobrevolaban la universidad. Además, al menos un grupo de francotiradores preparado en la azotea de un edificio enfrente del Phillips Center, donde se llevó a cabo el evento.

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Policías de varias ciudades de Florida enviaron patrullas que se sumaron al operativo de seguridad que ya contaba con la Policía de Alachua, la Policía de la Universidad de Florida (UFPD) y la policía de Gainesville. Además, en el lugar había funcionarios de la Florida Highway Patrol y guardias nacionales.

“No queremos asustar pero es mejor tener el plan y no necesitarlo, que necesitarlo y no tenerlo”, había declarado el miércoles, el oficial Art Fogey, vocero de la Policía de Alachua.

También dijo que había funcionarios de inteligencia, aunque no revelarían cuántos.

Esta preparación, que tenía el objetivo de evitar un segundo Charlottesville, costó alrededor de 600,000 dólares, según declaró el presidente de la Universidad de Florida.

Horas antes de la llegada de Spencer, Gainesville estaba tranquila pero en tensión. Algunos residentes, al ver tantas medidas de seguridad, decidieron salir de la ciudad.

Lexi Ray, estudiante de Santa Fe College, declaró que se iría a casa de sus padres el miércoles en la noche antes del evento. “Puede suceder cualquier cosa, y no quiero estar aquí. Todo indica que puede haber violencia”, dijo.

Sharon Burney, exalumna de UF, participó en la protesta y dijo que no sentía miedo de estar ahí. “Lo que más me ofende del discurso de Spencer es que tenga público. A pesar de los riesgos, no tengo miedo a morir enfrentando un acto racista, tengo miedo a que la gente escuche las ideas de Spencer”, declaró. Dijo que los espacios de la universidad deben ser para discutir “avances y no atrasos”.

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El despliegue de seguridad y el temor a que se desatara la violencia, naturalmente despertaron el interés de la prensa. Decenas de reporteros y equipos de noticias viajaron a Gainesville para contar lo que pasaría con la visita de Spencer.

A pesar de la expectativa, la charla de Spencer y la protesta de la comunidad de UF, de desarrolló sin mayores incidentes de violencia. El tono subió cuando un supremacista blanco decidió entrar en la multitud con una camisa que llevaba dibujadas varias esvásticas. Los manifestantes se lanzaron contra él, al tiempo que le gritaron insultos y le dieron golpes. El activista fue custodiado por la policía para salir y su boca estaba sangrando.

Dos personas fueron arrestadas, entre ellas una que llevaba un arma de fuego dentro del campus. El detenido fue identificado como Sean Brijmohan, de 28 años, y también llevaba un credencial de prensa.

Por su parte, David Notte, 34, fue detenido por manejar bicicleta en las áreas cerradas para el evento y resistirse a la autoridad. La policía de Alachua celebró que ningún oficial resultó herido.

Un hospital itinerante con más de veinte camillas se quedó frío. Los paramédicos sólo tuvieron que atender un desmayo y algún accidente fuera del contexto de la protesta. Florida estaba en estado de emergencia, pero nada grave sucedió.

Spencer habló pero no convenció. Gainesville, coinciden sus residentes, es un lugar abierto, acogedor, y muy diverso. Y aunque le costó una gran suma de dinero, lograron no convertirse en el segundo Charlottesville.

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Richard Spencer quiere continuar con una gira por varias universidades del país. Alabama, California, Texas y ahora Florida ya pasaron la prueba.

En fotos: la polémica presentación del supremacista Richard Spencer en la Universidad de Florida
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