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Universitarios en Utah se solidarizan con víctimas de violación.

Disminuye la violencia en las escuelas pero se duplican las agresiones sexuales en las universidades

Disminuye la violencia en las escuelas pero se duplican las agresiones sexuales en las universidades

Un reporte sobre delincuencia y seguridad en las escuelas y universidades de EEUU presenta una leve mejoría en algunos indicadores pero otros, como las cifras sobre violaciones, son preocupantes para los estudiantes, especialmente los hispanos y afroamericanos.

Universitarios en Utah se solidarizan con víctimas de violación.
Universitarios en Utah se solidarizan con víctimas de violación.

Los delitos violentos y el acoso escolar (bullying) en las escuelas han disminuido en las últimas dos décadas pero las agresiones sexuales en las universidades se han duplicado, según un nuevo reporte del Centro Nacional de Estadísticas de la Educación (NCES) y el Departamento de Justicia.

Además, el reporte confirma que los hispanos y los afroamericanos son suspendidos o expulsados de las escuelas con más frecuencia que estudiantes de otros grupos demográficos, y que los estudiantes pobres también son más suspendidos que los de clase media y alta.

“Los datos muestran que hemos progresado. El ‘bullying’ bajó, el crimen bajó, pero no es suficiente. Los que hacen política pública aún tienen mucho de qué preocuparse. Los niveles de incidentes están muy altos”, dijo en un comunicado Peggy G. Carr, comisionada interina del NCES.

A nivel universitario, el reporte advierte que las agresiones sexuales (cualquier acto sexual dirigido contra una persona a la fuerza o contra su voluntad, incluyendo violación) en los campus se duplicaron entre 2001 y 2013, mientras los delitos violentos en general disminuyeron durante el mismo período.

De 2,200 agresiones sexuales reportadas en universidades en 2001 la cifra aumentó a 4,000 en 2012 y a 5,000 en 2013, lo que representa un aumento total de 126%. El índice de agresiones sexuales por cada 10,000 estudiantes aumentó de 1.9 en 2001 a 3.3 en 2013.

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“Realmente no hay manera de saber si esos aumentos reflejan un aumento real en crímenes sexuales forzados o es que más gente está atreviéndose a reportarlos”, dijo una de las autoras del reporte, Lauren Musu-Gillette, a la AP.

En lo que se refiere a las escuelas, el informe indica que en 2014 los estudiantes de escuelas públicas y privadas fueron víctimas de 33 delitos no fatales por cada mil estudiantes, lo que representa 82% menos que en 1992, cuando se registraron 181 delitos por cada mil. Delitos no fatales incluyen asaltos, robos, agresiones, agresiones sexuales, violaciones y agresiones agravadas sin pérdida de vida.

Las muertes por asesinato, suicidio o por intervenciones de las autoridades con estudiantes o personal de la escuela no muestran una tendencia definida a largo plazo porque varían mucho de año en año, pero aumentaron durante los años académicos 2010-11 (32), 2011-12 (45) y 2012-13 (53).

Por otro lado, el reporte sostiene que el porcentaje de estudiantes que dijo ser víctima de acoso escolar, o “bullying”, también se encuentra en su punto más bajo desde 2007, y la tendencia ha sido a bajar anualmente.

Una cuarta parte de los estudiantes (22%) entre los 12 y 18 años de edad dijo haber sido víctima de “bullying” en 2013, comparados con una tercera parte (32%) en 2007. Entre los incidentes tipificados como “bullying” se encuentran ser insultado, llamado por apodos, haber sido sujeto de rumores, haber sido agredido con empujones, escupitajos, haber sido excluido a propósito de actividades o amenazado.

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El informe también confirma que los estudiantes de minorías, como hispanos y afroamericanos, y los de menos recursos son suspendidos o expulsados de las escuelas con más frecuencia por razones disciplinarias que el resto de sus compañeros, con efectos que pudieran ser devastadores para su futuro.

Suspender a estudiantes, sobre todo por causas insignificantes, sirve para alimentar el denominado "flujo de la escuela a la cárcel", que es la tendencia a criminalizar cualquier infracción menor, sacando a los estudiantes de las escuelas y poniéndolos en contacto con los sistemas de justicia juvenil y criminal.

Según el reporte, de los estudiantes del cohorte que comenzó el noveno grado en 2009 y debía terminar secundaria en 2013, el 36% de los suspendidos o expulsados de la escuela eran afroamericanos, el 21% hispanos, el 14% blancos y el 6% asiáticos.

Asimismo, del total de suspendidos o expulsados, el 29% eran estudiantes pobres, el 17% de clase media y el 9% de clases acomodadas.

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