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Hillary y Trump ya perfilan como candidatos presidenciales

Clinton y Trump ya se sienten presidenciales

Clinton y Trump ya se sienten presidenciales

Los dos punteros en las primarias empiezan a verse como potenciales contrincantes, ignorando a los que todavía compiten con ellos por la nominación presidencial

Hillary y Trump ya perfilan como candidatos presidenciales
Hillary y Trump ya perfilan como candidatos presidenciales

Por: Carlos Chirinos @carl_chirinos, Editor Político de Univision Noticias


La impresión que quieren dar las campañas de Donald Trump y Hillary Clinton tras sus éxitos en el supermartes o Super Tuesday es que las primarias son un trámite resuelto y que ambos son ya los virtuales candidatos de sus respectivos partidos.

La estrategia de Clinton y Trump se hace clara al escuchar sus palabras celebratorias de las victorias obtenidas en el que es considerado el día más importante de las primarias.

Ambos tienen los cañones retóricos apuntando el uno al otro. Al mismo tiempo.

Aunque tres el supermartes sólo se ha definido un tercio de los delegados de la convención republicana y un cuarto de la demócrata, ambos actúan ya como si fueran los nominados.

El tono de sus discursos pone a los dos líderes de las primarias de sus respectivos partidos en ruta de colisión para las presidenciales de noviembre.

El supermartes no aplaca la guerra verbal entre los candidatos /Univision

Romper suavemente

Para Clinton las cosas no son tan fácil como dejar atrás en el camino a su contrincante Bernie Sanders y dedicarse a hacer campaña por la Casa Blanca.

Con el efecto activador de una base de votantes no tradicionales y jóvenes que ha tenido la candidatura de Sanders, Clinton necesitará contar con la buena voluntad de esos que hoy no están con ella.

Para garantizar que puede hacerle frente a Trump la exsecretaria de Estado necesita heredar ese movimiento que actualmente cree en la “revolución” que promete Sanders y ha ido desarrollando cierta desconfianza hacia ella, al punto que muchos de quienes las critican reproducen palabras que parecen sacadas de una estrategia republicana.

Mantener activado ese movimiento será importante, sobre todo si debe enfrentarse a Donald Trump, quien promete movilizar sectores dormidos entre potenciales simpatizantes republicanos y ampliar la base electoral del llamado Gran Viejo Partido.

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Pero el senador por Vermont no parece dispuesto a simplemente dejar la competencia y transferirle su capital político a su actual rival.

Es posible que entre los demócratas esté por verse aún los capítulos más ásperos de la lucha por la nominación, cuando ambos candidatos se quiten los guantes y abandonen la relativa cortesía que ha caracterizado la campaña hasta ahora.

Donald Trump celebra su triunfo en el supermartes /Univision


Sin esos problemas

Trump no tiene el problema de Clinton. O al menos no parece importarle. La estrategia de su campaña ha sido precisamente el choque frontal contra lo tradicional del partido Republicano.

Por momentos diera la impresión de que quiere representar un partido al que rechaza, con cuyos preceptos más sagrados no comparte, como dicen algunos republicanos que desconfían del magnate inmobiliario.

La dinámica que se ha establecido dentro del partido en la lucha por la nominación habla de una ruptura inminente, con un sector asociado a la nomenclatura de la organización abiertamente hostil a la candidatura del magnate.

Algunos hablan de la posibilidad de que la convención nacional de julio sea “negociada”, de manera que se pueda pactar un candidato alternativo a Trump.

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Pero sería impredecibles las consecuencias de una movida de ese tipo, dentro de la estructura del partido y entre los simpatizantes republicanos, muchos de los cuales rechazarían lo que podría parecer como un regreso a los tiempos en los que los caciques imponían decisiones al partido.

Los pocos que se han separado de ese tronco y se han unido a la causa de Trump, como su excontrincante, el gobernador Chris Christie, o el senador Jeff Sessions, lo han hecho con un aire de desafío que presagia graves conflictos internos en el partido.

Es posible que un Trump candidato disuada a muchos conservadores de votar pero activará otros sectores, potencialmente más grandes, en los que recae la insospechada fuerza que ha demostrado su opción en la primera fase de las primarias.

Mientras resuelven esos problemas, tanto Trump como Clinton, miran más allá de sus partidos y empiezan el ejercicio de cómo será la pelea en noviembre, si ellos quedaran como los nominados para ganarse la Casa Blanca.

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