publicidad
Jóvenes dreamers.

Estudiantes indocumentados regresan a sus países a buscar sus raíces

Estudiantes indocumentados regresan a sus países a buscar sus raíces

Por 24 días, 31 estudiantes amparados por DACA, viajarán a México para aprender sobre la estrecha relación del estado con el país vecino

Jóvenes dreamers.
Jóvenes dreamers.

Dispuestos a arriesgar su amparo migratorio, jóvenes indocumentados viajarán a su país de origen para buscar el apoyo de universidades y gobiernos para que los "dreamers" puedan conocer sus raíces.

"Da mucho miedo. La forma del permiso de salida advierte que no hay garantía de entrada cuando uno regrese, que es a discreción del agente de inmigración dejarte entrar", explicó a Efe la estudiante salvadoreña Lidieth Arévalo.

Por 24 días, 31 estudiantes amparados por el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), viajarán a México como parte de un programa que permite a estudiantes de California aprender sobre la estrecha relación del estado con el país vecino.

Este es el segundo año que la iniciativa, impulsada por la Universidad Estatal de California Long Beach (CSULB), incluye a estudiantes indocumentados.

"La meta es ofrecer a los estudiantes líderes un camino para que ellos abran la oportunidad para otros y que este modelo se pueda replicar en todo el país", manifestó el profesor Armando Vasquez Ramos, coordinador del Proyecto California México.

Inspirada en el éxito del año anterior, la salvadoreña Lidieth Arévalo, ahora quiere buscar respaldo en Centroamérica para desarrollar un curso similar para estudiantes oriundos de esa región.

"Voy a tocar puertas para que nos apoyen, así como México está ayudando a los suyos, los gobiernos deberían tendernos la mano a nosotros", indicó.

¿Qué pasa si entre al país con una visa de turista y me voy a casar con un ciudadano? Medio Tiempo

Arévalo, hizo parte del primer contingente de alumnos que salió del país, que además de conocer una parte de sus raíces pudo reencontrarse con la familia que dejaron atrás, aunque su familia no logró llegar a México para el reencuentro.

"Yo esperaba que ellos fueran pero no pudieron, entonces me dije voy a luchar para que también los centroamericanos logremos hacerlo", aseveró.

Apoyada por su profesor, la estudiante tomará ocho días para viajar a El Salvador y explicar a su gente los sufrimientos y la lucha de los "soñadores".

La centroamericana, de 25 años, conoce muy de cerca el miedo a ser expulsada de Estados Unidos ya que su hermano aceptó una deportación voluntaria en el 2008 cuando recién había terminado la secundaria.

publicidad

Tras la partida del joven, el padre de la familia decidió regresar a su vez a su país a cuidar de su hijo lo que dejó un hogar desintegrado.

"Esta vez voy a poder abrazarlos, estar con ellos. Y como yo, quiero que muchos otros soñadores puedan hacerlo", confesó.

La idea de la búsqueda de apoyo no sólo es para Centroamérica y atrae a otros jóvenes con otras perspectivas.

Erik Pérez, estudiante de periodismo de la Universidad Estatal de Bakersfield, está solicitando respaldo para que estudiantes del centro y norte de California puedan vivir también esta experiencia, y así atraer la atención sobre la importancia de implementar la acción ejecutiva emitida por la Administración Obama.

Pérez dejó la ciudad michoacana de Zamora cuando apenas tenía 4 años y 17 años más tarde va a regresar a uno de los estados más convulsionados de México.

"Mi mamá me dice que tenga cuidado cuando agarre el bus, que las cosas allá no son como aquí", advirtió el joven estudiante.

Los primeros frutos del programa de reunificación familiar de EEUU Univision

Pérez, presidente de UNIR, una organización que aboga por los indocumentados, aseguró que conocer a fondo sus raíces y lo que impulsa a los inmigrantes a abandonar sus países le dará más fuerza para continuar en su lucha.

De su parte, el apoyo económico y el reingreso de los "soñadores deportados" es la meta de Sandra López Setty en este viaje.

La joven estudiante de Psicología Industrial Organizacional conoce de primera mano el calvario que padece un estudiante que no tiene un estatus legal en Estados Unidos.

Pese a pertenecer al 3 por ciento de los estudiantes de California con mejor promedio en el estado y ser admitida en 6 universidades, la mexicana no pudo recibir ayudas económicas y tuvo que conseguir tres empleos para pagar su colegiatura.

publicidad

"Mis hermanos siempre han tenido en la mente que no van a ir a la escuela porque son indocumentados", advirtió López.

Aunque al principio, la joven no quiso participar en el programa por temor a perder su beneficio migratorio, la posibilidad de convertirse en un ejemplo para su familia y otros alumnos la motivó a viajar.

La inmigrante quiere abogar por conseguir ayudas económicas para estudiantes que no tienen documentos y abrir el camino para otros, que como ella son los primeros en su familia en ir a la universidad.

"Siento como una presión porque ellos (mi familia) saben que yo podría llegar muy lejos y tengo que hacerlo", concluyó López, quién se reencontrará con su padre en Guadalajara, México.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad