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¿Sacrificar koalas para evitar su extinción?

¿Sacrificar koalas para evitar su extinción?

Pérdida de hábitat y enfermedad de transmisión sexual han disminuido su población durante la última década.

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Alejandra Vargas M: @alevargas

La pérdida de hábitat y una enfermedad sexual llamada clamidia amenaza la salud de esos adorables abraza-árboles que conocemos como koalas, de los cuales quedan apenas entre 40.000 y 100.000 ejemplares.

Esta semana, un equipo de científicos australianos sorprendieron al revelar que en algunas zonas de Australia la población de estos animales ha caído un 80% durante la última década, pero más aún con su propuesta atípica para solucionar la situación: dejar morir a miles de ellos.

“Sé que esta es una sugerencia controvertida, pero en realidad creo que en última instancia, este enfoque podría redundar a tener más koalas y poblaciones más saludables en el largo plazo”, asegura David Wilson, un experto en enfermedades infecciosas.

En las personas se sabe que la clamidia ( Chlamydia spp.) es una enfermedad de transmisión sexual común causada por una bacteria.

En los koalas también se transmite por transmisión sexual y a través de la orina y de los excrementos. La enfermedad puede causarles ceguera, infertilidad y una infección del tracto urinario extremadamente dolorosa para el animal, además hace su sistema digestivo más vulnerable.

La clamidia afecta tanto a los machos como a las hembras. Incluso impacta a los bebés, que se contagian durante sus primeros seis meses de vida, cuando se alimentan de sus madres dentro del saco.

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La bacteria puede tratarse con antibióticos, pero lo que ocurre al aplicarlo es que altera la flora intestinal de estos marsupiales, dificultándoles digerir las duras hojas de eucalipto que comen y no haciendo su trabajo de evitar que su veneno les cause daño.

En algunos casos, los marsupiales no pueden ser curados y deben ser sacrificados. Algunas veces los que se curan quedan estériles, lo que afecta la reproducción de la especie.

“Es una propuesta seria”, continúa Wilson. Y lo es. El reporte publicado en diciembre en el Journal of Wildlife Diseases muestra una simulación hecha en computadora con una población de koalas bien estudiada por ellos, asegura.

De acuerdo a su reporte, la recuperación de la especie podría darse a 7 años plazo.

Según dijo el investigador a Univision, “no hay muchas opciones disponibles para salvarlos de esta grave enfermedad. Pasará bastante tiempo hasta que puedan ser desarrolladas las vacunas que sean eficaces. Mientras que su desarrollo es una prioridad que tenemos que buscar otras opciones, y por desgracia, el sacrificio sistemático dirigido puede ser uno de los más prácticos. Por suerte para combatir la clamidia humana tenemos antibióticos que funcionan de manera efectiva y atacan a la infección”, dijo.

Christopher Dickman, profesor de ecología de la Universidad de Sidney y representante de la Comisión para la Supervivencia de Especies de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en el área de marsupiales no está de acuerdo con la medida propuesta por Wilson.

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“Practicar la eutanasia a animales en mal estado puede ser algo ético, pero no puede contribuir a frenar la disminución del número de koalas porque la clamidia es, al menos en parte, un síntoma de la tensión a la que los koalas se enfrentan por la pérdida de hábitat natural, por la invasión de las carreteras, por el ataque de perros domésticos y expansión de áreas residenciales, por estrés por calor y otras amenazas más. Creo que la eutanasia de los que están enfermos haría poco para hacer frente a las causas fundamentales de por qué estos animales se están enfermando, en el primer lugar”.

Wilson asegura que hay científicos trabajando en secuenciar el genoma del koala para tratar de entender mejor cómo funciona su sistema inmunitario y así encontrar la forma de combatir la clamidia. Esto podría ayudar también a agilizar la creación de una vacuna.

En la década de 1920 y 1930 la caza de estos marsupiales fue muy popular, por lo que su población disminuyó considerablemente. En abril del 2012, el Gobierno de Australia declaró la especie como vulnerable. En la lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, sin embargo, aparecen como bajo preocupación menor por considerar que "se trata de una especie de alto perfil que varía mucho en tamaño y densidad de población en toda su gama, y que requiere una gestión intensiva en las zonas donde se considera una especie de plaga, así como en aquellas regiones donde se sabe que estar en declive".

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