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Conozca la fascinante historia de José Hernández, el astronauta mexico-americano

Conozca la fascinante historia de José Hernández, el astronauta mexico-americano

José Hernández, nacido en EU, pero de raíces en Michoacán, México, pertenece a la 19va.Generación de Astronautas de la NASA.

Conozca la fascinante historia de José Hernández, el astronauta mexico-a...

Viaje fuera de este mundo

HOUSTON, Texas.- Formar parte de la "19va. Generación de Astronautas de la NASA", ha representado en la vida de José Hernández Moreno muchos años de  preparación, tenacidad y sacrificio para calificar entre miles de personas que como él, aspiran a viajar al espacio y formar parte de este selectivo grupo de brillantes y especiales individuos.

Con profundas raíces en La Piedad, Michoacán, México, el destino le permitió nacer en otro país ajeno al de sus padres. José Hernández Moreno nació en EU, creció, estudió y su orgullo mexicano lo impulsó soñar sin límites.

Hoy, es un astronauta y ha alcanzado las estrellas.

"Los astronautas venimos de muchos lugares, unos somos geólogos, otros somos ingenieros, otros somos doctores, médicos, somos pilotos, en fin, vienen de muchas carreras", señaló el ingeniero y astronauta, José Hernández .

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En los últimos años ha recibido ardua capacitación y entrenamiento para poder formar parte de esta misión.

Los entrenamientos consisten en todo lo que vamos a hacer en el espacio, se practica aquí en la tierra bajo simulación incluyendo el ascenso, la parte más dinamica de la misión donde tenemos los cohetes sólidos, los motores sólidos y los tres motores del transbordador encendidos por ocho minutos y medio que es el tiempo más peligroso, explicó el astronauto mexico-americano.

El próximo año, Jose Hernández participará en su primera misióon en el espacio, la STS-128, a bordo del transborador Atlantis y cuyo destino final será la Estación Espacial Internacional.

"Yo voy a hacer misión especialista número dos, que está sentado atrás del comandante y atrás del piloto, y entonces como quien dice lo que yo estoy haciendo es ayudándoles a ellos por si pasa algo mal, una falla de los motores, una falla eléctrica estamos entrenados para responder a cualquier falla", refirió.

También participará en la construcción de la estación espacial internacional.

"La tarea para mi será operar la mano robótica, sacar ese laboratorio que es como de un tamaño de un autobús  de escuela, sacarlo del transbordador y pegarlo a la estación internacional", precisó este destacado hispano.

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Deseos logrados

Su empeño, dedicación y preparación lo enfilaron hacia la cuna de la industria espacial, Houston, Texas, donde se estableció profesionalmente pero también fue el lugar idóneo para arraigarse con su familia.

El aspecto personal y familiar también es muy importante, ya que le ha permitido lograr una estabilidad mental, emocional y espiritual.

"Uno pasa horas estudiando, estudiando los sistemas del transbordador, entrenando largo tiempo y muchas veces el costo de pasar menos tiempo con la familia. Pero gracias a Dios yo tengo una esposa que es muy linda y comprende y entonces me apoya mucho y tambien los niños que tenemos me apoyan mucho", refiere José Hernández.

Para Adelita Barragán de Hernández, el compromiso que tiene con su esposo astronauta es inmenso.

"Están muy orgullosos del papá y claro, también les afecta que él viaje , a veces no esté en casa y lo extrañan pues muchísimo, pero esto es parte de la carrera de él", comenta la esposa de José.

En el caso de Julio, hijo mayor del astronauta, desea que su padre le traiga un pedazo del espacio. "Él va a ir hacia arriba, para sentirse rodeado por las estrellas y todo, y podria traernos algún video de cómo es allá arriba y regresar acá abajo y pasar tiempo con nosotros y posiblemente ir a la playa después de trabajar".

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Pero además, José ayuda y estimula a los jóvenes, a las nuevas generaciones de hispanos de escasos recursos, que tienen el ímpetu y los deseos de superarse. Por ello, en el año 2005 creó la "Fundación Jose Hernández, alcanzando las estrellas", organización no lucrativa.

"Todo es posible en la vida, ningún sueño es imposible si uno pone sus metas por delante, analiza cuáles son los pasos necesarios para llegar a esas metas, se preparan con su estudio y obtienen el apoyo de su familia, todo es posible", puntualiza José.

Ahora, la espera de tantos años, la cosecha de lo que sembró, el resultados de los sacrificos están a la vuelta de la esquina. José Hernández, el astronauta mexico-americano realizará su primer viaje al espacio, su sueño sin límites.

"Cuando me toque subir al transbordador voy a tener en mi corazón en mi mismo, de que mis compañeros hicieron lo posible para asegurar que nuestra tripulación tenga el viaje más seguro posible", augura José Hernández, ingeniero y astronauta de la NASA.

Sus orígenes

José Hernández Moreno, es el menor de cuatro hermanos. Cada año pasaba la temporada de invierno en La Piedad, Michoacán, y en verano en los campos de cultivo de Stockton, California.

"Nosotros venimos de una familia muy humilde, una familia de campesinos que inmigrábamos de Michoacán a los Estados Unidos y entonces la mitad de mi familia le tocó nacer en México y la otra mitad nos toco nacer aquí, en EU", describió José.

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Durante su estancia en California, toda la familia trabajaba en la pizca de diversas frutas y legumbres.

"Era difícil porque era en el campo, era el calor, era trabajo, pues verdad agachado, pues es trabajo duro del campo", recuerda Leticia Hernández, hermana del astronauta.

Sin embargo, a pesar de haber cursado hasta tercer grado de primaria, Don Salvador y Doña Julia siempre les fomentaron a sus hijos el hábito y la responsabilidad del estudio.

"Ya desde chiquitos, yo decía ellos no van a trabajar como mi esposo, ellos no van a andar en el campo", refirió Doña Julia Moreno, mamá de José

"Cuando pepito ya tenía como unos seis años fue cuando una profesora vino a mi casa y me llamó la atención a mí y me dijo que debería de asentarme", manifestó Don Salvador Hernández, papá de José.

Fue entonces que la familia Hernández se estableció en forma permanente en Stockton, California.

Durante la temporada de pizca, Jose en compañía de su familia pasaron largas jornadas en estas tierras en la busqueda de la idealización de un sueño, que próximamente rebasará los límites de este planeta.

"Yo recuerdo muy bien las imágenes en la televisión de los astronautas caminando en la luna y entonces eso fue muy poderoso para mi porque me fascinó", destaca el ingeniero Hernández.

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Y nunca descartó ese sueño

"De chiquitos dicen que van a ser doctores, que van a ser policias, y al último cambian de opinión, pero el nunca cambio", recuerda doña Julia.

"Mis papas, que nunca me dijeron, ah, estás loco como vas a ser astronauta si eres un campesino, sin que ellos nunca me dijeron es un sueño imposible", precisa el astronauta mexico-americano.

Un día José escuchó en la radio una noticia que cambió su vida.

En su último año de preparatoria escuchó una noticiaa que revolucionaria  su vida. Se trataba del primer latino seleccionado como astronauta, el doctor Franklin Chang Díaz de Costa Rica. "Y entonces yo leí su biografía y la ví similar a la mía", dice con asombro José Hernández.

A partir de ese momento José decidió estudiar ingeniería en la Universidad del Pacífico.

"Me enfocaba más en lo que tenia que hacer, desarrollar mi carrera profesional. desarrollar mi vida personal en el aspecto de tener todos los atributos que NASA busca en un astronauta", explicó José.

Cada año aplicó puntualmente para formar parte del equipo de astronautas de la NASA. En el 2000 ingresó a trabajar a la agencia espacial y cuatro años más tarde fue aceptado para formar parte de la generación némero 19 de astronautas.

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"Yo duré 12 años, a mí me dijeron 11 veces que no, antes de que me seleccionaran como astronauta. No ha sido nada fácil, ha sido bajo mucho sacrificio en la vida personal, pero creo que en ver todo lo que se ha logrado  y lo que se va a lograr , que lo que se logre en mi misión, creo que ha válido la pena", argumentó este astronauta hispano.

Reencuentro con su tierra

José Hernández pasó muchas horas de su vida cosechando estas tierras. Los constantes viajes entre La Piedad, Michoacán y Stockton California le permitieron conocer, apreciar y valorar la cultura y tradiciones de ambos países.

Su acento no es de la región, sin embargo sus palabras colman de fervor patrio a los asistentes a la ceremonia del Grito de Independencia dela ciudad en donde nacieron sus padres y sus otros hermanos.

Y es que fue invitado especial por parte del ayuntamiento de esa ciudad que reconoció en él, un ejemplo de superación.

Es recibido como un héroe en la tierra que lo vió crecer, que le permitió comparar y apreciar las oportunidades que le brindaba la vida.

"Al ver como estaban viviendo mis primos, primas y conocidos ahí en el rancho y en La Piedad, es entonces cuando supe valorar lo que tenía, la oportunidad que tenia aquí, poder aprovecharla, lo que me hizo seguir adelante", explicó el astronauta.

"José es un ejemplo de superación, un ejemplo a seguir de lo que se puede hacer cuando se quiere y se tiene voluntad", refiere Jesús Alcázar, párroco de la iglesia del Señor de la Piedad .

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José creció gran parte de su infancia rodeado del cariño de su familia en esta tierra.

En medio de una intensa algarabía por su presencia, José recibió constantes muestras del público, de sus vecinos, conocidos y de las nuevas generaciones que lo admiran y quieren saber acerca de su trayectoria y de sus experiencias como astronauta.

Bendiciones, parabienes, buenos deseos y hasta una estampilla del Señor de La Piedad recibe José Hernández en su estancia en este lugar.

"Aquí, todos en la piedad, me han recibido como yo me siento, como un mexicano realmente de su pueblo, y a pesar de que yo nací en los Estados Unidos, ellos me han aceptado como hijo nativo, cual así me considero", ratifica el astronauta.

José es un hombre que supo aprovechar las oportunidades que le brindaron sus padres y la vida para enfocar su camino, pero sin olvidar sus orígenes, a la tierra y a la gente que lo vio crecer.

Y es que ellos, hoy más que nunca, forman parte del sueño de viajar a las estrellas.

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