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Los narcotraficantes son más reconocidos por apodo que por nombre.

De "El Chapo" a "La Tuta", ¿qué hay detrás de los apodos de los narcos mexicanos más famosos?

De "El Chapo" a "La Tuta", ¿qué hay detrás de los apodos de los narcos mexicanos más famosos?

Analizamos una veintena de motes, desde "El Chapo" a "El Pozolero" o "La Barbie", en busca de una explicación que clarifique el origen de unos alias que resultan tan inseparables de la identidad de esos conocidos delincuentes como sus andanzas por el bajo mundo.

Los narcotraficantes son más reconocidos por apodo que por nombre.
Los narcotraficantes son más reconocidos por apodo que por nombre.

LOS ÁNGELES, California.- Algunos son escalofriantes como “El Verdugo” o “El Mataamigos”, otros de respeto como “El Licenciado”, hay los que suenan un tanto inocentes como “La Barbie” o “El Papirrín”, unos más surgieron por su apariencia física como “El Chapo” o “El Grande”, y los que son hasta graciosos como “El Cochiloco” o “El Zucaritas”.

Son los apodos o alias que han vuelto famosos a muchos narcotraficantes mexicanos y cuyo origen, en muchos casos, está vinculado con sus mañas como delincuentes o se derivan de sus nombres de pila.

Univision Los Ángeles preparó la siguiente lista con algunos de esos motes que terminan por inmortalizarse por la vileza de los actos cometidos por criminales a los que denominan. El orden en el que aparecen en esta clasificación no es significativo.

“El Señor de los Cielos”: Amado Carrillo Fuentes se ganó este mote por su extensa flota aérea para el tráfico de cocaína cuando fue líder del Cártel del Juárez. Murió en 1997 durante una cirugía plástica para modificar su rostro.

“Los comandantes Mín y Món”: así eran identificados los hermanos Benjamín y Ramón Arellano Félix como jefes del Cártel de Tijuana. Otro apodo para referirse a ellos era el de “Los Aretes”. Benjamín fue detenido en 2002 y extraditado, mientras que a Ramón lo mataron ese mismo año. A otro de los hermanos, Francisco Javier, le decían “El Tigrillo” por ser el menor de la familia, quien fue detenido por la DEA en 2006 cuando paseaba en yate por aguas internacionales al sur de la península de Baja California.

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“El Chapo” y "El Grande": el tamaño sí importa, al menos en cuestión de apodos. La estatura de 1 metro y 64 centímetros (5.4 pies) le valió el apodo de "El Chapo" a Joaquín Guzmán Loera, jefe del Cártel de Sinaloa, quien se fugó de dos prisiones de máxima seguridad y fue recapturado este año. Todo lo contrario le pasa a Sergio Enrique Villarreal que con sus 2 metros de altura (6.5 pies) se ganó el alias de "El Grande". Fue detenido en Puebla en 2010 como uno de los operadores del grupo de los Beltrán Leyva.

“El Pozolero”: Santiago Meza López decía preparar un “caldo” con las personas que eran secuestradas y ejecutadas por sicarios del Cártel de Tijuana. Las disolvía en ácido. El pozole es un caldo típico mexicano que tradicionalmente se cocina con pollo o cerdo. Cuando en 2009 lo detuvieron, confesó que fueron alrededor de 300 los cadáveres que hizo desaparecer de esa forma bajo las órdenes de Teodoro García Simental "El Teo" o "El Tres Letras".

“El Muletas”: un accidente al conducir una motocicleta obligó a Raydel López Uriarte a usar muletas durante un tiempo, un objeto que además de llevarlo en el mote era parte del logo en el uniforme que llevaban los sicarios que comandaba en Tijuana y al servicio del Cártel de Sinaloa, hasta que en 2010 fue detenido.

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“El Ondeado” o “El M1”: para Manuel Torres Félix, asesinado en 2012 como principal lugarteniente del Cártel de Sinaloa y mano derecha de Ismael "El Mayo" Zambada, el único argumento en el negocio del narco eran las balas y por ello solía disparar a cuanto enemigo se le pusiera enfrente, decían que se volvía loco disparando, “que se ondeaba”, lo que también le valió el alias de “El Sanguinario del M1” por el gusto que tenía por un fusil de ese tipo.

“Los Viagras”: a los hermanos Rodolfo, Nicolás, Mariano y Carlos, de apellido Sierra Santana, se les atribuye el control de la producción de metanfetamina en la región de Tierra Caliente, Michoacán. Los llaman así porque al más chico (Carlos) le gustaba peinarse con gel y acomodarse el cabello de tal forma que casi siempre traía los pelos parados.

“El Cochiloco”: Manuel Salcido quedó rengo de una vez que lo balearon y a alguien se le ocurrió decir que caminaba al estilo de un puerco enloquecido. Fue ejecutado en 1991 por un grupo sicarios colombianos y de los Arellano Félix por haberles robado 4 toneladas de cocaína procedentes del Cártel de Cali.

“El Ostión”: a Israel Nava Cortez, conocido como el responsable de armas y explosivos del grupo criminal Los Zetas y quien murió en 2009, le pusieron así de niño porque su padre tenía un puesto donde vendía pescado y mariscos en Oaxaca.


“El Azul”: Juan José Esparragoza, uno de los legendario integrantes del Cártel de Sinaloa que se presume ya murió, habría obtenido ese sobrenombre por su tono de piel.

“La Barbie”: por ser rubio y de ojos azules a Édgar Valdez Villarreal lo comparaban con la famosa muñeca. Fue detenido en 2010 y pertenecía al grupo de los hermanos Beltrán Leyva.

“El Verdugo”: también conocido como “El Lazca”, Heriberto Lazcano Lazcano, asesinado en 2012, solía usar la decapitación contra sus enemigos al ser uno de los fundadores de Los Zetas.

“El Macho Prieto”: Gonzalo Inzunza, líder del Cártel de Sinaloa en la región de Sonora que murió en un tiroteo en 2013, habría sido llamado así por su complexión y el oscuro color de piel que tenía.

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“El Hummer”: cuentan que Jaime González Durán, uno de los fundadores de Los Zetas detenido en 2008, lanzó una amenaza de muerte a quien se comprara una camioneta como la que él tenía.

“El Mataamigos”: Osiel Cárdenas Guillén, preso en Estados Unidos, fue llamado así por haber matado a su amigo Salvador Gómez para quedarse como jefe del Cártel del Golfo cuando en 1996 Juan García Ábrego fue detenido.

“El Pastor”: los dotes como líder religioso que tenía Nazario Moreno González, también conocido como “El Más Loco” o “El Chayo”, lo llevaron a sumar seguidores al fundar La Familia Michoacana y más tarde a Los Caballeros Templarios.

"El Licenciado": Dámaso López Núñez fue uno de los operadores del Cártel de Sinaloa en Culiacán, pero antes de dedicarse al narcotráfico sacó adelante la carrera de Derecho en la Universidad Autónoma de Sinaloa. Incluso ejerció la abogacía. Sus logros educativos le valieron su alias.

“La Tuta”: no está claro el origen del apodo de Servando Gómez Martínez, líder de Los Caballeros Templarios detenido en 2015, pero aparentemente está vinculado a la profesión que tenía como maestro de escuela.

“El Zucaritas” y "El Papirrín": más incierto es el razonamiento tras los motes de José Guadalupe Rivas González ("El Zucaritas") y Víctor Manuel Torres García ("El Papirrín"). El primero está preso desde 2011. Su apelativo contrasta con sus actividades como operador del grupo criminal de La Línea, el grupo armado del Cártel de Juárez. El segundo era un mando del Cártel Jalisco Nueva Generación que comanda Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, hasta su detención en 2015.

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