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El agua lo destruyó todo: relato de los evacuados por Harvey que ahora son desplazados

El agua lo destruyó todo: relato de los evacuados por Harvey que ahora son desplazados

Hedor penetrante a humedad, pertenencias aún saturadas de agua y daños en paredes, pisos y techos: Un grupo de inquilinos, que regresaron a sus apartamentos después de haber sido evacuados, contaron a Univision Noticias lo que encontraron al abrir la puerta de sus viviendas.

El regreso a casa de las familias que tuvieron que ser evacuadas por las...
El regreso a casa de las familias que tuvieron que ser evacuadas por las inundaciones fue desolador. No había mucho que rescatar.

HOUSTON, Texas. – Cuando Anabel Martínez, de 29 años, pudo regresar con su esposo y sus cuatro niños al apartamento que rentaban —y de donde fueron evacuados— en el este de Houston, se sintió desamparada.

Al abrir la puerta del que fue su hogar por los últimos siete meses supo que lo había perdido todo, incluso un lugar donde vivir. Residía en un primer piso, que ahora está inhabitable. De sus pertenencias solo pudo recuperar algo de ropa, lo demás fue dañado por el agua.

“Todo estaba volteado al revés, olía bien feo… las camas estaban en el suelo, las televisiones rotas… nos tocará empezar de cero otra vez”, dijo Anabel en una entrevista con Univision Noticias en las afueras de su apartamento, mientras esperaba a su esposo, Josué, que intentaba hacer encender el vehículo de una vecina.

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Anabel y su familia fueron de los últimos en ser rescatados del complejo de apartamentos, cuando el agua les llegaba arriba de la cintura. Recuerda que cada que pasaba un helicóptero por el área, le hacían señas para que los ayudara, pero sus hijos mayorcitos tenían miedo de montarse en uno de esos. También temían meterse al agua, pero al final la familia tuvo que hacerlo.

Josué y Anabel Martinez, desplazados por las inundaciones.
Josué y Anabel Martinez, desplazados por las inundaciones.


“Salimos a pie hasta los parqueaderos (del complejo) y ahí llegó una lanchita y nos ayudó, pero en el camino se llenó de agua y nos tuvimos que bajar para sacarla... batallamos bastante para llegar hasta una gasolinera... luego nos llevaron a la alcaldía en un camión grande. Mis niños estaban todos mojados y teníamos mucho frío”, relató.

La familia Martínez encontró refugió en casa de un familiar mientras podían regresar a su apartamento. Ahora que se enteraron de que está inhabitable, y la gerencia del lugar les pidió desalojar, se encuentran en condición de desplazados.

Solicitaron la asistencia de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y lograron conseguir que les aprobaran irse a un hotel por 30 días. Aunque ya sometieron una solicitud para arrendar un apartamento, les preocupa que el precio de la renta les aumentará unos 200 dólares.

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Otros desplazados: La historia de Erika


El apartamento de Erika Ortega y de su hijo de 7 años qued&oacute...
El apartamento de Erika Ortega y de su hijo de 7 años quedó sumergido bajo el agua.


La situación de Anabel es un espejo de lo que enfrentan otros inquilinos del mismo complejo de apartamentos: pérdida total de pertenencias y vehículos, desalojo y desplazamiento.

Algunos, incluso, enfrentan un panorama más desfavorable. Tal es el caso de la mexicana Erika Ortega, de 38 años. Está sola con su hijo Jerick, de 7 años, perdió todo lo que tenía en su hogar, su vehículo, su trabajo y aún no ha podido iniciar los trámites para obtener la ayuda de FEMA.

Erika había evacuado la propiedad con anticipación y se había ido a Austin, pero nunca imaginó que la situación sería tan grave. Regresó al apartamento el pasado miércoles y, aunque un amigo le había mandado fotos de su apartamento inundado, se sintió sobrecogida al ver como el agua destruyó todo lo que tocó. Tuvo que ingresar a su vivienda a través de la ventana de un cuarto, porque todavía quedaba agua estancada en el área de la sala, donde está la puerta de entrada. Trataba de recuperar, al menos, la ropa y los zapatos.

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“Estoy muy triste, no sé… no tengo palabras para describir (lo que siento), pero hay que echarle ganas”, dijo Erika a Univision Noticias.

Su hijo Jerick recuerda que sintió mucha tristeza el día que se fue de casa con su mami, pero se puso aún más afligido el día que regresaron. “Me sentí mal y triste cuando vi todo como quedó y cuando vi que mi juego (Wii) ya estaba todo mojado y no servía”, relató el pequeño.

La joven madre encontró refugio con amigos y está en la búsqueda de un apartamento al norte de la ciudad, pero sobre todo anda en busca de trabajo.

Las hermanas Castro


Las hermanas Liz y Verónica Castro son vecinas. Regresaron a sus...
Las hermanas Liz y Verónica Castro son vecinas. Regresaron a sus apartamentos para tratar de sacar las pocas pertenencias que quedaron en buen estado.


Verónica, de 34 años, y su hermana Liz, de 27, residen en el mismo complejo de apartamentos. Ambas se fueron a Dallas con sus esposos e hijos para ponerse a salvo del huracán Harvey. No llevaron consigo sino lo necesario porque no anticipaban el grado del desastre que se avecinaba.

Una vecina que se quedó en la propiedad hasta que la inundación casi tapaba los primeros pisos, les envió luego fotografías de sus autos sumergidos. Se preocuparon por los daños que ocasionaría el agua, pero aún más por el bienestar de las mascotas que dejaron atrás: un gato, dos periquitos y una tortuga.

Regresaron el pasado miércoles y como la mayoría de residentes del complejo, encontraron notas pegadas de sus puertas en las que la gerencia les advertía del riesgo de ingresar a las unidades habitacionales. Ignorando la advertencia, entraron a sus hogares de prisa en busca de los animales. Todos estaban en perfectas condiciones, pero de sus pertenencias materiales lo que se podía rescatar era poco. Los apartamentos de las dos están inhabitables.

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Toda la comida y agua que habían comprado en preparación para el huracán, y que no se pudieron llevar cuando evacuaron, se echó a perder. Los aparatos electrónicos, los muebles, las repisas, los juguetes de los niños e incluso los adornos navideños (guardados con especial cuidado en cajas) fueron expuestos a la inundación y luego a la humedad.

Ahora Verónica, sus tres hijos y su esposo, lo mismo que Liz, su hija, y su esposo, están en casa de sus padres, todos amontonados, mientras logran rentar un lugar donde vivir.

“Yo viví en ese mismo apartamento por 10 años, lo veía como mi hogar”, dijo Liz al tiempo que comentó que esperaba que la gerencia del lugar los hubiera apoyado en esta situación de calamidad, pero que ni siquiera responden a las llamadas.

El inquilino del segundo piso


Abraham Fuentes, su esposa María y su hijo de un año se ha...
Abraham Fuentes, su esposa María y su hijo de un año se habían mudado a estos apartamentos hace poco.


Abraham Fuentes, un guatemalteco de 27 años, conoce muy bien el problema de las inundaciones en Houston y sus alrededores. Un día antes de que el huracán Harvey tocara tierra, se fue con su esposa y su bebé a Dallas.

Días después se enteró de que el complejo donde vivía estaba inundado y que no se podía ingresar. Le preocupaba la situación de sus vecinos, pero estaba confiado de que su apartamento por estar en un segundo piso no se vería afectado.

Tan pronto como se drenó el agua del lugar, regresó con su esposa para revisar el estado de sus pertenencias. “Encontramos un desastre, no nos imaginábamos eso, estábamos impresionados hasta a donde había llegado el agua… Yo vivo en el segundo piso, pero el agua se metió por el techo, la humedad se sentía bien fuerte. Perdimos casi todo”, relató Abraham.

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Acompañado de su esposa y de varios amigos, Abraham retiró la cama, ropa, zapatos y algunos cuadros religiosos. El hijo de la pareja permanece con sus abuelos en Dallas, mientras que logran encontrar un nuevo apartamento. Ya sometieron su solicitud de ayuda a FEMA y están a la espera de una respuesta.

Por lo pronto, el jefe del hogar no puede regresar al trabajo porque la compañía para la que trabaja está ubicada en el área de Crosby, donde una planta química explotó.

El cuñado generoso


En el apartamento de Ramón Puebla, su esposa y su hijo tambi&eacu...
En el apartamento de Ramón Puebla, su esposa y su hijo también vive su cuñada y sus dos hijos.


Ramón Puebla, un mexicano de 35 años de edad, vivía en un apartamento en Dickinson con su esposa, su hijo, de 10 años, una hermana de su esposa y los dos hijos de ella. Las inundaciones los tomaron por sorpresa y cuando quisieron evacuar ya no pudieron hacerlo. La lluvia no cesaba y el agua se acumuló rápidamente. Tuvieron que ser rescatados. En un comienzo se refugiaron en una preparatoria, pero luego los suegros de Ramón los recogieron y los llevaron a su casa.

Tan pronto como las aguas estancadas se drenaron, Ramón regresó a su apartamento. Sabía que los más seguro era que sus pertenencias se habían dañado con la inundación, pero quería recuperar algo muy valioso para él. Los retratos enmarcados de sus familiares en México, a quienes no ve desde hace 20 años, que colgaban en una pared de la sala.

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Las fotos las pudo salvar, pero la mayoría de los muebles de la casa no. Subió a su vehículo lo poco que pudo juntar, con la ayuda de familiares. Tomó la decisión de irse con su grupo familiar al cuarto de un hotel, pagado de su propio bolsillo, mientras logra conseguir un lugar fijo donde vivir.

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