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Con ojos llorosos y cara compungida, así se veía Julián Gil.

Julián Gil: "Llevo tristeza en el corazón por el niño y por todos los involucrados"

Julián Gil: "Llevo tristeza en el corazón por el niño y por todos los involucrados"

El actor de 45 años está seguro de que Matías Gregorio se sentirá orgulloso de él cuando crezca.

De las lágrimas al ultimátum: Julián Gil contraataca en su batalla con Marjorie de Sousa Univision

Julián Gil llegó a las 11:30 de la mañana al club Universitario en el centro de La Ciudad de México donde brindaría una conferencia de prensa acompañado de sus abogados penalistas, Eduardo Amerena, su socia, su abogado civil Rodrigo Carmona, su mánager y su relacionista público. Todos se prepararon en una sala conjunta al salón donde se llevaría a cabo la conferencia de prensa, tomando café.

Cerca de 30 cámaras de televisión y media centena de periodistas estaban en un salón cuando en punto del mediodía, hora local de la Ciudad de México entró el relacionista público de Julián para anunciar el inicio de la conferencia de prensa que duró una hora 45 minutos.

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Gil, quien vistió un traje color beige, una camisa blanca y una corbata negra que hacía juego con su pañuelo negro que traía del lado izquierdo de su saco, tomó la palabra: “Ha sido un día, semanas, meses muy complicados, como ustedes, saben para mí. El motivo específico para esta conferencia de prensa es por lo ocurrido la semana pasada pues me he sentido totalmente pisoteado, totalmente calumniado, se me ha difamado, lastimado a mi familia y a mi trabajo pero uno de los motivos principales es defender los derechos de mi hijo Matías”.

Julián habló pausado y mesurado durante casi tres minutos donde dijo cómo se sentía y que estaba acompañado de sus abogados que explicarían cómo estaban sus procesos legales que enfrenta después de que su expareja Marjorie de Sousa lo demandara por la vía penal por violencia intrafamiliar y por incumplir con la pensión alimenticia.

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Al terminar de hablar Julián se sirvió agua natural en un vaso de cristal y le dio un trago largo, su mirada fija en un punto perdido en medio del salón, escuchando claramente lo que decía el licenciado Carmona, Gil con los dedos entrelazados y sobre su boca. Lucía pensativo.

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Los que más hablaron fueron sus representantes legales, Julián se encargó de pasar el micrófono de un lado a otro pues estaba sentado en medio de sus abogados, respiraba hondo, lucía incómodo al escuchar cómo se desmenuzaba su caso, pedía que subieran el aire acondicionado del salón, que lo bajaran, sin embargo, llegó el momento en el que ya no pudo contenerse y rompió en llanto.

Trató de ser discreto y que nadie notara su rostro enrojecido. Enjugaba las lágrimas sobre su rostro hasta que los flashes de los fotógrafos lo evidenciaron: Gil trataba de contenerse limpiando su cara con la servilleta donde posaba su vaso, a treinta minutos de haber arrancado el encuentro con medios nacionales e internacionales. Otro sorbo de agua. Así durante todo el tiempo que duró la conferencia hasta beber dos botellas de agua de 600 mililitros.

Matías, el hijo de Julián Gil, está muy cambiado y tenemos su última foto juntos