Univision17 Ago 2019 – 12:00 AM EDT
locutor: televisa presenta...
zamudio: [tose]
lucrecia: lo hice por amor,
papá.
solo por amor.
zamudio: [tose]
marina: ¿no se te hace
mucha casualidad
que justo cuando
isauro sotero se va de viaje
el dichoso paciente misterioso
regresa a operarse?
ricardo: si quieres,
para despejar dudas,
puedo preguntarle directamente
al doctor zamudio
y que me diga de quién se trata.
marina: sí, por favor, ricardo,
porque rita ya se fue
a preguntar,
pero aún no ha regresado.
yo creo que no le van
a decir nada.
ricardo: perfecto.
bueno, voy a buscar
al doctor y le pregunto, ¿sí?
marina: gracias.
ricardo, perdóname
por meterte en esto.
ricardo: no hay problema.
¿qué no haría por ti, mi amor?
después nos vemos.
zamudio: el amor no justifica
lo que hiciste, lucrecia.
lucrecia: papá, estoy perdiendo
a alberto.
si descubriera
que el niño es suyo,
no--no tendría
ni la más mínima oportunidad.
entiéndeme, papá.
alberto es mi felicidad,
es todo lo que soñé en mi vida.
lo siento, pero no--
no tenía alternativa.
isauro: estoy seguro
que nunca había visto
a su hija amar así, doctor.
zamudio: cállese.
lucrecia: [llora]
papá.
papá, ¿estás bien?
zamudio: sí, sí.
lucrecia: ¿estás bien?
zamudio: sí.
no me cabe en la cabeza
cómo te dejaste convencer
por este tipo
que está obsesionado
por esa mujer.
lucrecia: papá,
sufrimos lo mismo.
lo comprendo, por eso lo ayudé,
no fue por otra cosa.
por favor, papá, te lo ruego,
te--
zamudio: no, no, no.
lucrecia: tienes en tus manos
mi felicidad.
sí, escúchame.
si dices algo, ¿sabes lo que
va a pasar?
¿sabes cuál es la consecuencia?
isauro: iría a la cárcel,
doctor.
al igual que yo.
y su hija es su adoración,
¿o no, doctor?
lucrecia: papá.
por favor, por favor,
ponte en mi lugar.
en la vida había sentido
algo así, esta necesidad
de estar con él, de--
[solloza]
zamudio: jamás hubiera esperado
de ti esto.
jamás.
isauro: su hija le está rogando
que la ayude, no la condene.
zamudio: tú y yo vamos
a hablar de esto después,
lucrecia.
lucrecia: no, no, papá,
por favor.
por favor, está todo listo,
lo tienes que operar, por favor.
¿sino qué explicación
vas a dar cuando no lo vean
en quirófano?
zamudio: voy a explicar
que este tipo
me engañó,
que se aprovechó de mí
y de mi hija.
isauro: usted hizo un compromiso
conmigo, y yo pongo mi vida
en sus manos.
>> venimos por el paciente.
el quirófano ya está listo.
¿nos lo llevamos?
luis: ahora tú solito
vas a estar a mi servicio.
paulino: ¿yo?
patrón, pero a usted
siempre le ha gustado
manejar su coche.
luis: ino me gusta estar solo
[...]!
mira esta casa, vela.
parece panteón.
paulino: bueno, es que, patrón,
con todo respeto,
usted tiene la solución
en sus manos para visitar
a marina, al niño, a todos.
luis: ¿tú eres abogado?
paulino: ¿abogado?
luis: [afirma]
paulino: no.
luis: ¿y qué te parece
si este asunto se lo dejamos
a los abogados?
paulino: pues sí.
luis: ah.
¿cómo está mi vieja?
paulino: ah, pues la señora
doña prudencia está muy bien,
digo, la vi bien en el desayuno.
aunque ¿sabe qué, patrón?
pues debería de darle
lo que le corresponde.
usted tiene un chorro de lana,
¿no?
finalmente pues, ¿qué le va
a faltar a usted?
nada.
luis: ah, ahora le va, va.
paulino: [ríe]
luis: ¿qué quieres?
¿un tequilita, un ron?
paulino: no, no, patrón, no.
luis: un tequilita, señor.
tómalo, vámonos.
tú y yo, vamos.
chúpale, órale.
orale, a pelo.
eso.
paulino: [gime]
luis: escúchame bien, lino.
a mí el dinero me vale
tres cuartos de manga.
lo que no quiero es perder
a mi mujer.
sácate.
sácate.
lucrecia: llévenselo,
en un momento va el doctor
zamudio al quirófano.
zamudio: adelántense.
>> sí, doctor.
isauro: un momento.
hablaremos después
de la operación, doctor.
y estoy seguro que vamos
a encontrar una salida,
pero en este momento,
lo necesito.
zamudio: llévenselo.
isauro: usted es mi última
esperanza, doctor.
zamudio: ¿qué no escucharon
que se lo lleven?
>> sí, doctor.
>> vámonos.
lucrecia: papá, tienes que
operarlo.
zamudio: no debería.
lucrecia: pero como médico
te comprometiste con él.
zamudio: te engañó,
tú me engañaste
y me metiste en este lío.
lucrecia: no, no, no, papá,
pero yo acepté, yo acepté.
si no lo operas,
estoy segura que dirá
que yo soy la única responsable
de todo.
sería la única en ir
a la cárcel, papá.
te lo suplico,
no me abandones, por favor.
por favor.
zamudio: no me siento bien,
lucrecia.
estoy muy alterado.
tengo una decepción tan grande,
mi alma está llena de tristeza.
vanessa: alberto me comentó
que se instalaron aquí.
espero no ser inoportuna.
prudencia: ay, no, claro que no,
mi amor.
vanessa: también me salí
de la casa.
ahora estoy en el departamento
de alberto, pero solo
por unos días, hasta que
consiga trabajo en guadalajara.
prudencia: ay, perdón,
siento mucho que mis decisiones
haya afectado tus planes.
vanessa: no, no te preocupes,
ya lo tenía decidido.
¿y angustias?
prudencia: no sé, creo que fue
al mercado a comprar unas cosas.
y damiana a trabajar y toribio
no sé, anda por ahí.
vanessa: y el tipo ese, isauro,
¿no se apareció por aquí?
prudencia: no.
lo más extraño es que
su abogado le fue a decir
a marina que salió de viaje.
vanessa: ¿a medio juicio?
¿justo ahora que se demostró
que el hijo es suyo?
prudencia: ay, no sé.
¿cómo ves?
zamudio: en quien deposité todo,
mi fe, mi vida,
fue capaz de algo tan bajo,
tan ruin.
lucrecia: papá, yo sé
que te he desilusioné, lo sé,
abusé de tu cariño y...
pero como padre espero
que me entiendas
y me perdones.
te quiero.
[solloza]
soy tu única hija, papá.
zamudio: lo voy a operar.
porque--porque
antes que nada soy médico
y tengo una obligación
con mis pacientes.
pero terminando esta cirugía,
lucrecia, voy a llamar
a mi abogado y a la policía.
a ellos tendrán
que explicarles exactamente
cómo se dieron las cosas,
y serán ellos, la justicia,
quienes determinen
el castigo que merecen.
respecto a ti, hijita,
lo único que puedo sentir por ti
es pena y verguenza.
lucrecia: [solloza]
isauro: esto lo hago por ti,
bonita.
por nosotros.
>> cuente de diez a uno.
isauro: diez, nueve, ocho--
lucrecia: acepté.
y si no lo operas,
estoy segura que dirá
que--que yo soy la única
responsable de todo.
sería la única en ir
a la cárcel.
papá, por favor, te lo suplico,
no me abandones, por favor.
zamudio: [tose]
>> doctor zamudio,
¿se siente bien?
zamudio: sí.
>> el doctor que le va
a asistir está en el tráfico,
parece que va a tardar.
zamudio: está bien.
empezamos sin él
y cuando llegue
que se incorpore, por favor.
>> sí, doctor.
marina: ¿qué quieres, alberto?
alberto: me imagino
que ya estás enterada
de mi rompimiento con lucrecia,
¿verdad?
marina: lamento que las cosas
no hayan funcionado.
alberto: ¿de verdad?
¿lo lamentas?
marina: sí.
porque parecía la mujer ideal
para ti.
alberto: tú sabes perfectamente
quién es la mujer ideal para mí,
a la que siempre he amado,
a la que sigo amando.
marina: por favor, no digas eso,
yo soy una mujer comprometida.
alberto: eso no quiere decir
que todavía
lo ames,
que te tengas que olvidar
de todo lo que hemos vivido.
marina,
necesito que me lo digas,
con tus labios,
que ya no sientes nada por mí.
yo lo necesito
para seguir adelante.
zamudio: [tose]
lucrecia: disculpe,
¿el doctor zamudio?
>> ya entró a quirófano.
lucrecia: ah, perfecto.
>> ¿desea algo más?
lucrecia: no, gracias.
ricardo: lucrecia,
estoy buscando a tu papá.
¿sabes dónde está?
lucrecia: sí, está en quirófano,
pero se va a tardar unas horas.
¿quieres algo o--
ricardo: eh, no, no, no,
luego--luego lo busco, ¿sí?
hasta luego.
marina: alberto, yo--
yo siempre voy a guardar
todos los momentos bonitos
que compartimos.
voy a tratar de olvidar
los malos momentos.
tú serás un bello recuerdo
y nada más.
alberto: yo no soy un recuerdo,
estoy aquí ahora,
queriendo tener una vida
contigo.
marina: pero ya es demasiado
tarde, alberto.
yo antes me sentía unida a ti
porque creía que eras
el papá de rafa,
pero ahora yo no--
alberto: no importa, no importa,
yo lo quiero.
quiero ser un padre para él,
ofrecerle el mejor hogar.
marina: todavía te falta
mucho camino por recorrer.
tu especialidad, tu carrera--
alberto: eso lo podemos
hacer juntos, tú, yo.
marina: no, alberto, no.
tú y yo ya tuvimos
nuestro tiempo
y nuestra oportunidad
y no funcionó.
ahora es hora de ver
hacia adelante.
yo también quiero estudiar,
hacer una carrera,
me voy a casar con ricardo
y vamos a construir
una familia juntos.
alberto: ¿lo amas?
¿de verdad lo amas?
marina: de una manera
muy distinta a como te llegué
a amar a ti.
pero sí.
[música]
[música]
alberto: por favor,
no me digas esto, por favor.
marina: me pediste que fuera
sincera contigo y lo fui.
alberto, sigue adelante
con tu vida, así como yo
voy a seguir con la vida.
tú vas a poder visitar
a rafita cuando quieras.
alberto: no me lo va
a permitir ricardo.
el fue a mi casa
a exigirme que no me acerque
a ti.
marina: pues entonces
yo voy a hablar con él
y lo va a tener que entender.
alberto: voy a tener
que dejar de trabajar
en el hospital.
zamudio: [tose]
rápido, enfermera,
con una pinza kelly bloqueé
la arteria que abrí.
>> ¿qué pasa, doctor?
¿se siente bien?
zamudio: fue un accidente,
fue involuntario.
sigamos con la operación.
marina: alberto, no lo hagas.
aquí estás trabajando
con el mejor cirujano
plástico del país.
alberto: ya veremos
por cuánto tiempo.
mi relación con el doctor
zamudio ha cambiado
ahora que no estoy con lucrecia.
hoy mismo voy a hablar con él
para ver si sigo trabajando
ahí o no.
marina: espero que no confunda
lo laboral con lo personal.
alberto: ah, si supieras...
ricardo: ¿en qué idioma
tengo que pedírtelo, alberto?
¿no puedes dejar en paz
un día a marina?
alberto: es la última vez
que me vas a ver.
marina, que seas feliz.
ricardo: ¿qué pasa, mi amor?
marina: ¿por qué lo fuiste
a buscar a su casa?
>> tiene que suturar
la arteria, doctor.
el paciente está perdiendo
demasiada sangre.
>> doctor.
doctor zamudio, ¿está bien?
doctor.
zamudio: necesito aire.
>> pero, doctor, el paciente.
zamudio: sutúrenla.
la arteria.
regreso en un momento.
>> enfermera, ¿qué hago?
>> se está desangrando.
ricardo: entiéndeme.
después de todo
lo que te ha hecho alberto,
sentí que era necesario
ponerle un límite.
el no puede seguir pensando
que ustedes tienen algo.
marina: ricardo,
yo me voy a casar contigo,
pero eso no significa
que voy a tener que borrar
a alberto de mi vida.
yo siempre le voy a tener
un cariño muy grande.
así que, por favor,
espero que lo entiendas
y confíes en mí.
ricardo: yo confío ciegamente
en ti, marina,
pero en él...
me da coraje que piense
que puede reconquistarte.
marina: no, no, no,
después de la conversación
que acabamos de tener,
ya le quedó claro
que eso no va a ser posible.
así que espero que por favor
ahora dejes tus celos a un lado,
porque alberto va a seguir
en nuestras vidas,
va a seguir visitando
a mi mamá y a mi hijo.
ricardo: pero, marina--
marina: no, ricardo,
si quieres que nuestro
matrimonio funcione,
lo vamos a tener
que basar en la confianza
y en el respeto.
ricardo: ok.
alberto: doctor zamudio,
necesito--
¿doctor?
zamudio: ahora no,
lo estoy operando.
salí a tomar un poco de aire.
alberto: doctor, ¿qué tiene?
doctor.
¿le bajó la presión o qué,
doctor?
zamudio: no, no, no es nada,
no es nada.
voy a operar.
alberto: no, no, no,
no puede operar en ese estado.
doctor, tiene el pulso
muy irregular.
por favor, venga.
zamudio: no, tengo que operar.
alberto: no, doctor, no puede,
no puede.
venga.
cálmese, doctor, venga para acá.
venga para acá.
prudencia: aunque te vayas
a guadalajara,
no dejes de venir a visitarnos.
digo, cuando me instale
en algún lugar y pase todo esto.
vanessa: ya vas a ver
que todo se va a solucionar,
prudencia.
en el fondo, luis sabe
que tiene la culpa,
pero su orgullo
no le permite admitirlo.
prudencia: su orgullo
que lo va a matar.
pero bueno, va a ser tu mamá
quien lo soporte.
me imagino que ya la buscó.
vanessa: no sé nada de ella,
ni me interesa.
prudencia: vane, como sea,
es tu mamá.
vanessa: no, como si
no lo fuera.
dudo que alguna vez
me haya querido,
solamente me utilizó
para salir de sus broncas
y sus problemas por dinero.
[llaman a la puerta]
prudencia: sí.
ana: le traje mis famosas
galletas, doña prudencia.
prudencia: mira, vanessa,
ella es ana.
vanessa: sí, ya nos conocemos.
ana: que las disfrute.
prudencia: gracias, anita.
ana: la dejo aquí con su visita.
[música]
[música]
al quirófano así.
deje que el médico asistente
siga con la operación.
zamudio: no, el médico asistente
no llegó.
empecé--empecé sin él.
[tose]
voy afuera.
alberto: no, no, doctor,
no, no, no, no, no, por favor.
por favor, a usted lo tenemos
que llevar a urgencias.
zamudio: ay.
ay, ay, ay.
alberto: ienfermera!
iuna silla de ruedas,
por favor!
vamos a llevarlo a urgencias.
ienfermera!
zamudio: lucrecia te ama.
lucrecia te ama, alberto,
y el amor nos hace
cometer errores.
alberto: no hable, por favor,
doctor.
por favor, no hable,
trate de calmarse.
zamudio: escúchame.
eres todo para mi hija,
no la dejes sola
con todo lo que vivió.
alberto: a ver, no entiendo
de qué me está hablando,
doctor, pero eso no importa
ahora, por favor.
zamudio: prométemelo.
promételo.
lucrecia, lucrecia lo hizo
por ti.
mi lucrecia.
cuídala.
sé--
el hombre que ella necesita.
ipromételo!
alberto: ya no hable,
doctor, por favor.
zamudio: [gime]
alberto: ienfermera!
ienfermera!
irápido!
zamudio: [gime]
>> presión a 85 sobre 50
y bajando.
>> sigue en hemorragia.
¿qué hacemos?
>> lo que sea para detenerla.
si sigue así, el paciente
entrará en paro
cardiorrespiratorio.
[teléfono]
lucrecia: ¿sí?
>> presión de 60
sobre 35 y bajando.
>> por favor, señor, aguante,
ya va a llegar el doctor.
>> no debimos haber empezado
sin el médico asistente.
50 sobre 25, va a entrar
en paro.
>> no, no puede ser,
se nos va a morir.
alberto: el doctor zamudio
está en urgencias.
permítame, por favor.
necesito cambiar el campo,
no hay visibilidad, por favor.
>> doctor, el paciente
está a punto te entrar
en paro cardiaco, haga algo.
alberto: coloque el campo,
por favor.
>> sí, doctor.
alberto: hemostasias
de emergencia.
páseme el lápiz cauterizador.
cerraré la arteria
y después la incisión.
pero yo no puedo hacer
esta cirugía.
el paciente ha perdido
demasiada sangre para resistir.
>> presión a 50 sobre 30,
estabilizándose.
>> me contó mi amiga
que está en urgencias,
que llevaron al doctor
zamudio muy mal.
marina: ¿qué?
pues, ¿qué le pasó?
>> pues no sé,
pero justo estaba operando
al paciente misterioso.
el doctor tuvo que salir
del quirófano y quién sabe
qué le pasó al paciente.
marina: pues espero entonces
que los dos salgan con bien.
>> le va a quedar
otra cicatriz más.
alberto: sí, y por la manera
en que el doctor zamudio
hizo la incisión,
será bastante visible.
gracias.
por lo menos hasta
que se vuelva a operar.
>> pobre señor cervero.
>> presión 80 sobre 45,
y subiendo, doctor.
alberto: ¿listo?
¿me preparan una transfusión,
por favor?
ha perdido mucha sangre.
>> en seguida aviso
al banco de sangre, doctor.
>> felicidades, doctor ocaranza,
salvó una vida.
ana: no entiendo a qué vienes,
¿eh?
vanessa: vine a saludar
a prudencia que es como
una madre para mí.
ana: pues qué bueno
que ya te vas, ¿eh?
vanessa: regreso en la tarde,
voy a ver a marina.
ana: ¿qué quieres?
¿meterte entre paulino y yo?
vanessa: ay, obvio no.
con permiso.
ana: para que lo sepas,
paulino me ama y yo lo adoro.
lo de ustedes nada más
fue una calentura del momento.
vanessa: yo no pienso
discutir contigo.
de todos modos,
no entenderías nada.
así que sé muy feliz con él
y con tu hijo.
¿vale?
ana: ¿el te dijo
que estoy embarazada?
paulino: ¿qué onda, waldo?
¿va a tardar mucho?
mira, solamente pedí un permiso
para irme de la oficina,
tengo que regresar.
waldo: espérate dos minutos,
hombre, tranquilo,
ya va a llegar, tranquilízate.
paciencia.
paulino: ¿y por qué no mejor
lo dejamos para otro día, waldo?
con más calma,
con más tranquilidad
y después nos vemos.
waldo: mira, cuando lo veas,
te vas a ir para atrás.
paulino: para atrás, claro.
waldo: epale.
josé manuel: ¿cómo estás?
waldo: muy bien, ¿y tú?
qué gusto verte.
josé manuel: igualmente,
un placer saludarte.
waldo: encantado.
mira, te presento
a josé manuel figueroa.
josé manuel: hola, ¿cómo estás,
paulino?
mucho gusto.
paulino: [ríe]
josé manuel: ¿cómo estás?
paulino: mucho gusto,
paulino prieto.
paulino prieto.
josé manuel: un placer
conocerte, paulino.
paulino: no, no, el placer
es mío, ¿eh?
vanessa: sí, me lo dijo.
trabajamos en el mismo lugar.
bueno, yo ya renuncié,
pero trabajábamos.
ana: no te creo.
vanessa: me da igual.
ana: paulino se va a casar
conmigo, yo le voy a dar un hijo
y tú siempre vas a ser
la zorra--
vanessa: tampoco me insultes.
ana: entonces deja
de provocarlo.
vanessa: ¿cómo quieres
que te lo diga?
nada que ver.
hasta me voy a ir
de la ciudad.
yo no quiero ser
un estorbo para ustedes,
¿no me entiendes?
yo quiero que ese niño
crezca con su padre.
ana: mentirosa.
vanessa: ana, no es competencia,
yo no te quiero quitar nada.
y de verdad, te lo digo
de corazón, espero que lino
sea muy feliz contigo.
¿ok?
[música]
[música]
waldo: [ríe]
josé manuel: oye, waldo
me enseñó tus canciones
y, la verdad, me encantaron.
le pedí de favor
que nos contactara
porque la verdad
estoy muy interesado
en grabar uno de tus temas.
por supuesto, si llegamos
a un arreglo, ¿no?
waldo: hay una buena lana
para ti, mi lino.
¿cómo ves?
paulino: [ríe]
no, ¿cómo veo?
superbién, claro que sí.
no, hombre, pues--
yo le entro, waldo,
yo le entro, yo le entro,
lo que tú me digas, ¿eh?
waldo: no, pues ya está.
venga, ¿no?
josé manuel: el placer es mío,
la verdad.
bueno, pues vamos a trabajar,
¿no?
a mí me encanta conocer
gente con talento
y bueno, eres el gran ejemplo.
paulino: muchas gracias.
de verdad, muchas gracias.
estoy muy, muy contento, waldo.
bien escondidita
que te la tenías, ¿eh?
[ríe]
fernando: ¿me acaban de informar
que entraste de emergencia
a suplir a zamudio?
alberto: espero no haber
cometido la peor estupidez
de mi vida.
ricardo: ¿estás segura?
mira que los chismes
de enfermera son terribles, ¿eh?
marina: pues es lo que me dijo
rita, que el doctor zamudio
no pudo terminar la operación
y se lo llevaron a urgencias.
ricardo: bueno, déjame,
voy a hablar con el doctor
muñoz de baena a ver
cómo está todo.
gracias por avisarme, ¿sí?
marina: sí.
esperemos que no sea nada grave.
ricardo: esperemos que no.
ahorita regreso.
fernando: no te culpes,
tú no estabas preparado
para esta operación.
y mucho menos para hacerla
sin la presencia de horacio.
pero tu intervención
salvó la vida de ese hombre.
evitaste una tragedia.
alberto: nunca pensé que--
que tendría la vida
de ese infeliz en mis manos.
nunca.
pude dejarlo morir.
fernando: ¿de qué hablas?
¿cómo que dejarlo morir?
alberto: si no cerraba
esa arteria,
hubiera podido resolver todos
los problemas de marina, todos.
pude quedarme ahí,
viendo cómo se desangraba,
cómo a ese desgraciado
se le iba la vida.
fernando: ibasta, alberto!
como médico, estás obligado
a salvar una vida,
sea de quién sea.
alberto: yo lo sé, yo lo sé,
y por eso lo hice.
pero el hombre que salvé
es isauro.
isauro sotero.
el hombre al que más odio
en el mundo.
lucrecia: [llora]
marina: lucrecia, ¿estás bien?
me enteré que llevaron
a tu papá a urgencias.
¿cómo sigue?
lucrecia: mi pap--
mi papá murió.
fernando: eso no puede ser,
alberto.
si ese hombre se hubiera
internado aquí para cirugía,
yo me habría enterado.
alberto: era él.
yo lo vi cuando entré
al quirófano.
ese monstruo es inconfundible.
el doctor zamudio
estaba atendiendo en secreto
a isauro sotero.
fernando: pero ¿cómo pudo
hacer eso?
horacio no haría algo así.
alberto: pues lo hizo.
no sé por qué.
desde la primera vez
que apareció el dicho paciente
misterioso, nadie sabía
cómo se llamaba, nadie, nadie.
la enfermera en el quirófano
me dijo que tenía un nombre,
pero...
estaban pasando tantas cosas
que yo no--no recuerdo
su nombre.
fernando: a ver, suponiendo
que horacio lo haya
atendido en secreto,
¿cuál sería su motivo?
alberto: sabía que yo
me opondría.
fernando: no solamente tú.
tu madre me ha contado
todo lo que marina ha sufrido
por culpa de ese hombre.
alberto: y ahora yo le salvé
la vida.
por mi culpa, isauro sotero
seguirá haciéndole daño
a marina.
por mi culpa.
yo debí dejarlo morir ahí.
fernando: no, alberto,
hicimos un juramento.
y ese juramento
es inquebrantable.
tú cumpliste con tu deber.
no tienes nada que reprocharte.
lucrecia: mi padre
era todo para mí.
[llora]
era mi única familia.
no puede ser que--
que se haya ido así,
en un instante.
marina: no sé qué decirte.
lucrecia: de repente estoy sola,
me siento vacía y...
desamparada.
me dejó.
se fue y me dejó.
¿y ahora qué voy a hacer sin él?
primero alberto y ahora--
y ahora mi papá.
sola, así es como estoy.
y, además, la única persona
que me puede ayudar es alberto.
marina: entonces llámalo.
[música]
[música]
ricardo: ¿qué pasó con horacio?
¿es cierto que está
en urgencias o es un chisme
de enfermeras?
fernando: no, no es ningún
chisme, ricardo.
horacio estaba empezando una
cirugía cuando se sintió mal,
alberto lo mandó a urgencias
y se encargó del quirófano.
ricardo: ¿solo?
felicidades, alberto.
alberto: gracias.
[celular]
alberto: ¿qué pasó, lucrecia?
¿qué?
sí, ya voy para allá.
lucrecia me acaba de avisar
que su papá murió.
fernando: no, no, no puede ser.
ricardo: ayer platiqué con él
y estaba perfecto.
fernando: es que--
es que no entiendo.
todo está tan raro.
ricardo: a ver, a ver,
¿a qué te refieres, fernando?
fernando: el paciente
en el quirófano
era--era isauro sotero.
lucrecia: ¿por qué, alberto?
mi papá estaba muy bien,
era un hombre fuerte y--
y sano.
alberto: en el quirófano
me dijeron que estaba
muy alterado cuando entró
a cirugía, yo lo vi muy mal,
por eso solicité
que lo atendieran de inmediato.
lucrecia: ¿cómo?
¿por qué no fuiste
con él a urgencias?
alberto: lo dejé en manos
del doctor mendiola.
me pidieron que entrara
al quirófano a resolver
la situación.
el paciente estaba perdiendo
mucha sangre.
lucrecia: ¿entraste?
alberto: sí.
solo para llevarme la peor
impresión de mi vida.
el paciente que estaba
operando tu padre
es isauro.
marina: me encontré
con lucrecia deshecha.
su papá era lo que más amaba
en este mundo.
y ella aparenta ser
una mujer fuerte,
pero yo creo que cualquiera
es débil ante una situación así.
ricardo: la verdad es que
nadie se lo esperaba.
fernando llamó a urgencias
y le dijeron que fue
un infarto fulminante,
que ya se sentía mal
cuando entró al quirófano.
marina: ¿por qué no canceló
la operación?
ricardo: tal vez, no sé,
tenía cierta urgencia
en operar a ese hombre.
tal vez no quería
que termináramos descubriendo
la verdad.
marina: ¿cuál verdad?
ricardo: tenías razón, mi amor.
el paciente misterioso es
isauro sotero.
lucrecia: no, alberto.
¿por qué mi padre
tendría que operar a ese hombre?
alberto: bueno, es lo mismo
que quiero saber yo.
¿cómo se contactó con tu padre?
¿por qué aceptó ayudarlo?
¿para qué se cambió el nombre?
lucrecia: no lo sé, no lo sé.
estoy segura que--
que lo engañó.
¿sino qué?
en mi vida hubiera visto
a mi papá aceptar
a una persona de esa--
alberto, yo misma le dije
el daño que le hizo a marina.
alberto: no sé, no sé,
me desconcierta que nunca
me haya hablado
de ese paciente,
que pidiera tanta discreción.
lucrecia: alberto, no me hagas
pensar que él sabía algo.
mi padre, ante todo,
era un hombre honesto,
honesto, alberto.
con eso que insinúas
estás manchando
el nombre de mi papá,
su memoria.
alberto: no, tienes razón.
perdón.
yo sospechando de tu padre y
tú con la enorme pena
de haberlo perdido.
perdóname.
en fin, isauro tendrá
que explicarnos cuando
se recupere de la anestesia.
lucrecia: ¿tú lo operaste?
alberto: no pudo continuar
con la operación tu padre,
no podía.
entré prácticamente
a salvarle la vida.
margarito: el médico ya casi
me da de alta,
y dice que en unos días
hasta ya puedo empezar
a trabajar.
damiana: ay, margarito,
a ver, ¿y cuál es la prisa?
margarito: que no quiero
ser una carga para mis hijos,
y mucho menos para ti.
cada día me siento más fuerte
y puedo volver a trabajar.
es más, quiero aprovechar
la buena voluntad del patrón
para pedirle trabajo
aquí en la capital.
damiana: híjole,
ahorita trae un humor pésimo,
no creo que sea un buen momento.
deja que esté un poco mejor
con doña prudencia
y entonces le dices.
margarito: la verdad
nunca la había visto
tan contenta.
[ríe]
damiana: anda feliz
con su nieto, de arriba a abajo.
margarito: toribio me dijo
que baldomero se podría
haber cambiado a otra vivienda,
pero prefirió quedarse
con doña chule.
damiana: fíjate.
margarito: bueno, según toribio,
dice que algo
nació entre ellos.
damiana: según toribio.
margarito: bueno, toribio.
damiana: bueno, cualquier cosa
puede decir.
margarito: ay, pues ojalá
que en esto no se equivoque,
porque la verdad
a mí me urge
que formalicemos lo nuestro.
damiana: ay, margarito.
marina: pero rita me dijo
que el paciente misterioso
se llama aarón cervero.
ella lo confirmó con su amiga
georgina.
ricardo: sí, sí, ese es
el nombre que aparece
en la ficha de registro
cuando se internó,
pero alberto lo reconoció.
marina: ¿alberto?
¿alberto qué tiene que ver
con todo esto?
ricardo: ven, siéntate, ven.
ven, siéntate un segundo,
tranquila.
tranquila, tranquila.
mira, cuando el doctor zamudio
se sintió mal en el quirófano,
lo sacaron y alberto tuvo
que entrar a hacerse cargo
de la situación.
marina: eso no puede ser.
y ahora, en este momento,
¿dónde está ese hombre, ricardo?
ricardo: está--está en--
en la sala de recuperación.
marina: no estoy entendiendo
nada.
yo no entiendo en qué momento
llegó isauro sotero
con el doctor zamudio.
ricardo: la persona que podía
aclararnos esa duda
ya no está con nosotros.