null: nullpx
Cargando Video...

Sin Tu Mirada Capítulo 10

Univision2 Abr 2019 – 12:00 AM EDT

Comparte

... locutor: televisa presenta...

paulino: ♪ es que nada cambiaría entre tú y yo si no hubiera

tiempo sin secreto

correríamos descalzos sin prisa

sin escondernos mostraríamos al mundo el amor

que nos tenemos te presumiría aquí a mi lado

si no fueras ♪ vanessa: no canta mal.

paulino: ♪ si ignoramos lo que dicen de los dos

si rompemos el silencio de una vez ♪

marina: ¿alberto se parece a su mamá?

toribio: no, se parece a su papá.

marina: doña prudencia es tan diferente a don luis,

ella es tan linda, tan educada, tan acomedida,

tan-- toribio: tan qué cosa,

principita, ¿qué cosa? marina: nada.

que me hubiera gustado conocerla pero baldomero

ya me dijo que ella casi nunca sale del rancho,

y yo no pienso acercarme nunca a la casa grande, no, señor.

damiana: me encontré a ramona y me dijo que viniera a verlo.

isauro: si. necesito que me expliques algo.

damiana: dígame. isauro: marina llevó

los aretes que tú le dijiste que los usabas siempre.

damiana: si, ¿y? isauro: me saltó con una sarta

de tarugadas que le dijiste y tú y yo sabemos

que es mentira. ¿de dónde los sacaste?

damiana: se los compré con mis ahorros.

isauro: [ríe] ¿de veras me crees tan estúpido?

ni en toda tu vida ahorrarías el dinero suficiente

como para comprar unos aretes tan finos.

esos aretes te los robaste. marina: vas a decir que

estoy loca, toribio. toribio: no, no, no,

ese soy yo. ambos: [ríen]

marina: es que no sé, como que la voz de la señora

prudencia se me hizo muy conocida.

toribio: ¿co--? marina: como si--

como si ya la hubiera escuchado de antes o--

ay, toribio, se me hizo tan familiar.

toribio: ¿antes de qué, principita?

marina: no sé, antes. margarito: ¿qué tal las clases

de la señorita, mi hijo? paulino: bien, papá,

por lo menos ya le voy perdiendo el miedo y eso es ganancia.

yolanda: oye, ¿y el hijo del patrón?

no lo vi en todo el día. paulina: se fue a la ciudad,

al parecer le va a comprar el anillo a su novia.

yolanda: ¿a poco ya se van a comprometer?

margarito: el patrón me comentó que hay boda el mes que entra,

¿eh? bueno, ya vénganse a cenar,

esto ya está. damiana: yo no soy una ladrona.

isauro: entonces dime la verdad. damiana: fue un pago

de un trabajo que hice. isauro: [ríe]

¿un pago? ¿quién te los dio?

damiana: iese es asunto mío! isauro: ¿entonces por qué

insistes en que los use? damiana: para que se vea bonita.

isauro: ¿bonita para quién? damiana: para cualquier hombre

que quiera verla. isauro: ¿por qué insistes

en quitármela, en alejarla de mí?

damiana: usted me mintió, me dijo que la quería

como un padre, ¿no? isauro: por favor,

tú y yo sabemos que yo no tengo la edad suficiente

como para ser su padre, damiana. ¿o qué?

¿esto no me da derecho a enamorarme?

damiana: usted no puede forzarla a que lo quiera.

isauro: [grita] ella es la única que puede amarme como soy.

damiana, yo puedo hacerme cargo

de las dos, puedo protegerlas, cuidarlas.

damiana: lo que usted siente por mi hija, doctor,

no es normal, no está bien. isauro: ya estás advertida,

damiana, y sabes muy bien lo que te conviene.

y, si no me vas a ayudar a ganarme su amor,

tampoco la vas a poner en mi contra,

o te atienes a las consecuencias.

yolanda: ay, amiga. marina: ay, yola,

¿estás bien? ¿qué te pasa?

¿por qué estás tan agitada? yolanda: perdón que te venga

a molestar a tu casa, pero te traigo malas noticias.

toribio: ¿y si son malas para qué las traes?

marina: toribio, sh. ¿qué me vas a decir?

yolanda: el joven alberto se fue a la ciudad.

marina: ¿cómo? ¿y sabes cuándo va a regresar?

yolanda: no, sólo se fue un par de días,

pero ¿a qué crees que se fue? marina: ay no sé, yola, dime.

yolanda: fue a comprarle el anillo de compromiso

a su novia. damiana: ¿y ahora cómo le voy

a hacer para mantener a este hombre lejos de mi hija?

dios mío... baldomero: lucero celestial.

damiana: ay, baldomero. baldomero: espérame, damiana,

por favor. damiana: ¿qué?

baldomero: no quiero que nos escuche marina.

damiana: ¿por qué? ¿qué pasó?

baldomero: pues nada, me fue a ver ahí el doctor

sotero al panteón para advertirme de que

no me meta en la vida de marina. dice que le estoy envenenando

el alma sólo porque le dije que lo que siente por el joven

ocaranza es amor. damiana: está celoso.

baldomero: pues sí, está enamorado de tu hija

totalmente. damiana: pues sí, ya lo sé,

y lo peor es que ahora se siente con derecho

sobre ella. lo voy a tener que mantener

alejado. yolanda: perdóname, amiga,

perdóname por favor, yo lo que quiero

es que te olvides de una vez y para siempre,

por eso vine a decirte. toribio: iya hiciste llorar

a mi principita! marina: toribio, sh.

estuvo bien que hayas venido, yola, gracias.

yolanda: tienes que olvidarte de él.

marina: ¿cómo? ¿cómo se deja de amar, yola?

yolanda: pues ¿qué te digo? mi papá dice que la boda

es el mes que entra. marina: ¿cómo me puedo olvidar

de su voz y de todas las palabras bonitas

que me dijo? ¿cómo me voy a olvidar

del beso que me dio? [llora]

alberto: hola, marina. marina: hola.

alberto: ¿bailamos? ¿qué me pasa?

¿por qué sigo pensando en marina cuando me voy

a comprometer con vanessa? susana: me sorprende

lo rápido que vanessa le perdió el miedo

a los caballos-- alberto: buenos días.

angustias: alberto, qué bueno que regresaste.

tu mamá te extraña mucho. alberto: ¿cómo está, susana?

prudencia: mi amor, qué bueno que regresaste,

¿cómo estás? alberto: bien, muy bien.

prudencia: ¿cómo te fue, bien? alberto: si.

susana: justamente iba a preguntar si compró el anillo

de compromiso para vanessa. prudencia: ¿lo compraste?

alberto: sí, ¿está vanessa? angustias: no, salió a sus

clases de montar. susana: [grita]

jesús y maría. está precioso,

se va a poner feliz. alberto: [ríe]

vanessa: [grita] paulino: tranquila, tranquila.

vanessa: ¿qué tanto me ves? paulino: vamos.

[ríe] susana: en este momento

voy a avisarles a los de las revistas

del compromiso. prudencia: ¿y tú?

¿qué te traes? alberto: nada, mamá.

angustias: alberto, ¿ya no has pensado

en la muchacha ciega? prudencia: veme a los ojos.

¿de verdad marina no significa nada para ti?

alberto: no debí jugar con sus sentimientos.

prudencia: eso no está respondiendo mi pregunta.

alberto: queda claro que hay cosas que no pueden ser,

mamá. yo tengo una carrera,

un futuro, me voy a casar con vanessa.

mil disculpas, me voy a-- me voy a bañar.

angustias: ¿estás pensando lo mismo que yo?

[música] [música]

marina: el doctor isauro ya está viendo qué tengo

que hacer, ma, para poder presentar

los exámenes y certificar mis estudios.

damiana: eso lo puedes hacer tú sola, ¿no?

marina: oye, pues sí. entonces ¿sabes qué?

hoy mismo voy a investigar qué hay que hacer y ya luego

voy al consultorio con el doctor.

damiana: si sigues yendo tan seguido al consultorio

no vas a tener nunca tiempo para estudiar.

¿cómo te vas a preparar para los exámenes?

marina: oye, ma, pero yo puedo.

damiana: pues sí, pero no quiero que te malpase,

mi hijita. además estaría bien que

ya le fueras diciendo al doctor ese que ya no vas a ir

tan seguido, ¿eh? pero no le vas a decir

que yo te dije, por favor. marina: ¿y por qué?

damiana: porque no quiero que piense que te quiero poner

en su contra. luis: hijo,

¿estás seguro que buscaste bien? alberto: en la caja fuerte,

en los cajones, en el estudio, esos aretes no están, papá.

luis: qué raro. alberto: te lo quería decir

a ti primero, pero ¿quieres que le diga

a mamá? luis: no, lo voy a hacer yo.

prudencia: yo sé que alberto siente algo por esa chica,

pero también sabe que no se puede.

angustias: tal vez no sea tan mala idea de que acelere

esa boda. luis: [llama a la puerta]

sácate. angustias: voy por el té

que me pediste. prudencia: gracias.

angustias: permiso. luis: [gruñe]

prudencia, prudencia, prudencia. acabo de hablar con tu hijo.

[carraspea] me acaba de informar

que estuvo buscando en la casa de pe a pa y no encontró

ningunos aretes. prudencia: qué raro.

luis: ¿raro? ¿no sabes dónde están?

prudencia: no, no, estoy segura que están ahí.

luis: ah, ¿cuándo fue la última vez que los usaste?

prudencia: ya te dije. en la cena--

con los comercializadores. luis: mm...

no, me acordaría perfectamente, no, no fue ahí.

prudencia: yo estoy segura que me los puse ese día.

luis: mira cómo te estás poniendo.

¿qué me estás ocultando, prudencia?

prudencia: nada. vanessa: ¿por qué te gusta

tanto este lugar? paulino: aquí nací, aquí crecí,

está toda mi gente, para mi este es el lugar

más maravilloso del mundo. aunque, claro,

usted qué va a entender de eso si no sabe apreciar la belleza

de la naturaleza en lo simple. vanessa: ay un día yo

voy a ser la dueña de todo esto y tú vas a estar a mis órdenes.

obvio, si es que no te despiden antes.

paulino: pues cuando sea la dueña me da órdenes,

¿no le parece? mientras tanto dedíquese

a aprender a montar esta pobre yeguita--

vanessa: oye, a mí no me hablas así, tú y yo no somos iguales.

paulino: bendito dios que no somos iguales.

imagínese si fuéramos iguales, todo el día estaría

de insoportable con un humor que ni yo me aguanto

y no sé qué tanto. vanessa: te hace falta

una lección de modales, ¿eh? paulino: ey, ey, ey.

vanessa: [resuella] paulino: a usted le hace falta

otra cosa, ¿no? prudencia: perdóname, luis.

luis: lo sabía. prudencia: es que creo que

los perdí. luis: ¿los perdiste?

prudencia: hace mucho tiempo, el día que nació alberto.

no me acuerdo. luis: hace muchos años

estás hablando-- ¿hace más de 20 años, prudencia,

20 años viéndome la cara, siendo deshonesta con tu marido

por unos aretes? prudencia: cálmate, luis.

luis: ¿los perdiste o te los robaron?

prudencia: no me acuerdo. luis: ah, ¿no te acuerdas?

si te los robaron le voy a decir a margarito

que investigue quiénes estaban trabajando esa noche

en esta casa. prudencia: ino es para tanto!

luis: y si ya no está trabajando con nosotros,

esa rata me las va a pagar. te desconozco, prudencia,

te desconozco. no se vale lo que me estás

haciendo. prudencia: por favor,

son solamente unos aretes, no pasa nada--

luis: a luis alberto ocaranza nadie le ve la cara

de imbécil. voy a encontrar a esa rata.

me las va a pagar. vanessa: ¿cómo te atreves?

paulino: ¿que no te gustó? ¿qué haces?

¿a dónde vas? ya te dije que de ese lado

no te puedes subir al caballo-- vanessa: idéjame en paz!

paulino: déjame ayudarte, homb-- vanessa: iquítate--!

[grita] paulino: ¿estás bien?

dime algo, háblame. ¿estás bien?

vanessa: [llora] paulino: tranquila, tranquila,

tranquila, tranquila. [música]

[música] vanessa: [llora]

paulino: déjame ayudarla, déjame revisarla.

tranquila. tranquila.

vanessa: [gime] paulino: no está roto.

vanessa: ¿cómo sabes? ¿acaso eres doctor?

paulino: está bien. vanessa: [llora]

paulino: ya, ya, ya. vanessa: [llora]

paulino: vamos. vamos.

[gime] margarito: zacarías,

¿qué haces con esa yegua, eh? zacarías: calmándola.

llegó sola hace rato. margarito: ¿cómo que llegó sola?

zacarías: así como lo oyes. margarito: pues, ¿qué pasó?

zacarías: no sabemos qué pasó con la señorita vanessa.

alberto: ¿dónde está vanessa? zacarías: no, no sabemos, joven.

si quiere, me lanzo a buscarla. alberto: no, yo voy.

margarito: espérese, doctor. doctor.

ahí viene mi hijo con su novia, espérese.

alberto: ¿qué pasó? paulino: un accidente, joven.

alberto: no. tranquila, no pasa nada,

no pasa nada. cuidado con el pie.

paulino: se lastimó el tobillo. hay que hablarle a un doctor.

alberto: yo soy el doctor. paulino: entonces vaya

a revisarla, joven. margarito: ipaulino!

la señorita ya está en las mejores manos.

zacarías: ¿y ahora qué tarugada hiciste, lino?

damiana: ay, arcángeles, por favor, ayúdenme a cambiar

el destino de mi hija. bueno, pero sin perjudicar

a baldomero. toribio: a ver.

¿y mi principita? ¿dónde está mi principita?

damiana: fue por jitomates. ¿adónde va?

se toca, ¿eh? toribio: toribio quiere saber

si las orejitas de mi principita van a estar brillando

todos los días. damiana: ¿me pregunta

por sus aretes? toribio: claro.

parecen dos estrellitas que se asoman por su cabello,

así. damiana: ¿verdad que se ve

preciosa? toribio: preciosa.

damiana: sí, por eso quiero que todos los de la añoranza

la vean. toribio: claro.

damiana: sobre todo la señora doña prudencia.

marina: mamá, esa señora ya me vio.

damiana: ¿cómo por? marina: cuando fui

a la iglesia. damiana: ¿y qué? ¿te vio

los aretes? ¿te los vio? marina: mamá, ¿por qué tanto

interés en que esa señora vea mis aretes?

vanessa: [llora] ay, no, me duele mucho.

ay, horrible. alberto: tienes varios

tendones lastimados, pero afortunadamente

no llegó a esguince. vanessa: horrible.

mami, no. alberto: yo lo sé, yo lo sé.

mira, no quiero que se te inflame.

¿me podrían traer algunos hielos, por favor?

te voy a dar un analgésico y un antiinflamatorio,

¿está bien? vanessa: sí.

susana: mi amor, mi amor. ¿estás bien, cariño?

prudencia: susana, susana, a ver, ven conmigo.

vamos a tomar algo. deja a alberto que la atienda.

susana: no, no la quiero dejar sola.

alberto: sí, por favor, susana, ve con mi mamá.

por favor. prudencia: andale.

vanessa: [llora] alberto: ya, ya, ya.

prudencia: va a estar bien, va a estar bien.

vanessa: [llora] alberto: ¿qué fue lo que pasó?

vanessa: nos detuvimos un rato y luego el caballo

se echó a andar y-- alberto: ¿y por qué

no te ayudó a montar? vanessa: que yo pensé

que lo podía hacer sola, yo no quise que me ayudara.

alberto: ahorita vengo, voy por una venda

para inmovilizarte, ¿sí? quédate tranquila, no te muevas.

vanessa: [llora] toribio: toribio quiere saber

por qué esa señora tiene que ver los aretes

de mi principita. damiana: usted no sea metiche

y cállese. toribio: sí soy metiche.

damiana: entonces, ¿te vio los aretes? ¿qué te dijo?

marina: ay, mamá, no sé, no creo.

tampoco me dijo nada. solo me ayudó a encender

mi veladora y rezamos juntas y yo sentí una emoción

bien bonita. damiana: ¿por?

marina: no sé, no sé cómo explicarlo.

yo creo que fue su voz, como si ya la hubiera

escuchado de antes. pero no me hagas caso,

igual y es porque es su mamá. la mamá de alberto.

alberto: no te vas a poder levantar de la cama.

susana: esperemos que no tenga que operarte.

vanessa: ay, ya, mamá, no me pongas más nerviosa.

luis: no, no, no, mi hija, y gracias a dios

no te pisó el caballo, sino no lo estaríamos contando,

¿eh? me lleva la que me trajo,

y todo por culpa del irresponsable

este de paulino. vanessa: no--

luis: no, está sentenciado, aquí no hay tutía.

ahora sí se larga a la calle. vanessa: no, por favor,

alberto, no dejes que lo echen. va a ser una injusticia

por culpa mía. paulino: ah, perdón, joven,

quiero saber cómo está la señorita vanessa.

¿es grave? alberto: bueno, afortunadamente

no tuvo ninguna fractura. se va a recuperar rápido.

paulino: qué--qué bien, ¿no? de alguna manera

me siento muy responsable y apenado con usted porque--

alberto: no, no, no, no tiene nada que ver.

ella me dijo que no tienes nada que ver.

luis: ah, mira nada más quién está aquí.

no sé qué tengan mis ojos, ¿verdad?

jálale para el despacho que tú y yo tenemos que hablar.

angustias: qué bueno que le dijiste que se perdieron.

así te quitas esa angustia. prudencia: no puedo creer

que siga obsesionado con esos aretes

después de tantos años. y tú y yo sabemos

quién los tiene. angustias: no debí dárselos

a esa mujer. prudencia: ¿y si luis la busca?

angustias: ¿y por qué la va a buscar?

prudencia: no, no, tienes razón. angustias: y si llegara

a preguntarle algo, no creo que damiana

se eche la soga al cuello. además, estoy segura

que se deshizo de esos aretes hace mucho tiempo.

prudencia: ojalá. [música]

[música] vanessa: se cancela la fiesta,

silvestre, porque me caí de un caballo.

tengo el pie hinchado y no habrá baile.

pero ya nos desquitaremos en un antro a mi regreso.

susana: eso pasa por organizar sin permiso una fiesta.

vanessa: ay, mamá, yo no entiendo por qué me tuvo

que pasar todo esto. susana: ¿te refieres

a tu accidente o a la cancelación de la fiesta?

vanessa: me refiero a todo. al accidente, a tener

que tomar clases con paulino. susana: ah, paulino.

¿desde cuándo lo llamas por su nombre?

deberías de estar furiosa con ese irresponsable.

vanessa: ya te dije que no fue su culpa.

susana: en fin, no te amargues, mi amor.

verás que a pesar de esto, vas a pasar el mejor cumpleaños

de tu vida. luis: pues estoy

que me hierve la sangre. han habido en mi rancho

dos eventos en los cuales tú estás involucrado.

el primero, pues te agarraste a golpes conmigo, ¿no?

y el segundo, pues el accidente de mi vanessita.

yo por menos de eso ya te hubiera echado a la calle

como un perro. pero pues hasta eso

tienes suerte. los dos abogaron por ti.

mi hijo alberto y mi vanessita. paulino: ¿vanessa?

luis: vanessita. ¿sí me oyes?

es mi nuera. ella dice que la culpa

pues fue suya, y yo le creo, ¿no?

pero tú imagínate, su piecito se queda

ahí atorado en el estribo del caballo y se echa a correr,

ahora la estaríamos velando. ¿sí me entiendes?

pero, paulino, una estupidez más y se te va a aparecer el diablo.

ahora lárgate antes de que me arrepienta.

paulino: con permiso, señor. brian: uy, marina,

con todo lo que sabes, seguro te van a dar

el certificado de la primaria, de la secundaria

y ya el de la prepa. marina: ¿tú crees, brian?

brian: sí, pero me canso de que sí.

a ver, pásame, porfa, primero tu apellido.

marina: ah, sí. es ríos, con acento en la i.

brian: ajá. ahora tu segundo apellido,

porfa. marina: es zepahua, con z.

brian: ajá. zepahua.

marina: con mayúscula, h, u, a. zepahua.

alberto: ¿cómo te sientes? vanessa: mejor.

ya no me duele tanto. alberto: bueno, la medicina

ya está surtiendo efecto. quiero que te quedes

aquí a descansar, ¿me oyes? vanessa: sí, como tú digas.

alberto: paulino vino a preguntar por ti.

vanessa: ¿y qué dijo? alberto: se sentía muy mal

por lo que pasó. estaba bastante preocupado.

el, que es tan orgulloso, llegó con una actitud

bastante humilde. como si fuera su culpa,

pero tú y yo sabemos que no fue así.

vanessa: no. yo no quiero que tu papá

lo vaya a despedir. alberto: no, no.

no, mi papá no va a hacer eso. hortensia: qué lástima

del accidente. ¿usted cree que con todo y todo

van a celebrar el cumpleaños de la señorita?

angustias: no debe moverse de la cama en unos días.

hortensia: ni modo. la van a celebrar

en su recámara. a lo mejor la animamos,

digo, si el joven alberto le lleva gallo.

una serenata. angustias: ay, alberto no canta,

hortensia. hortensia: ay, pero lino

le puede ayudar. el canta rebonito.

angustias: no es mala idea. ay, las serenatas

siempre son muy románticas, ¿no? se lo voy a sugerir a alberto.

isauro: ¿por qué buscas ayuda en otra gente?

si yo siempre me he encargado de todo, bonita.

hasta mandé tu solicitud al cerebral.

marina: sí, muchas gracias, doctor, pero es que

ya fueron tantos años dándole tantas molestias

que ya quisiera hacerlo yo por mí misma.

isauro: iramona! dime una cosa, bonita.

¿detrás de esa decisión está tu madre?

marina: no, doctor. soy yo la que quiere demostrar

que sí puedo. isauro: marina, yo siempre

he estado a tu lado, he sido tu maestro.

por favor, no me prives ahora de ver cómo logras

lo que te propones. marina: ay, se lo agradezco

tanto, doctor, todo lo que ha hecho por mí,

pero ahora yo quisiera hacer las cosas por mí misma.

¿sí me deja, doctor? le prometo que--

que si en algún momento se me atora algo,

yo vengo y le digo, ¿sí? isauro: está bien,

como tú digas, bonita. marina: doctor,

¿está enojado conmigo? isauro: no, bonita.

yo nunca podría enojarme contigo.

marina: gracias. bueno, pues, entonces

ya me voy, que tengo que hacer unos pendientes.

isauro: ¿vas a venir mañana? marina: haré lo posible.

gracias, doctor. hasta luego.

isauro: hasta luego, bonita. ramona: ay, doctor,

no me lo vaya a tomar a mal, pero pues con esto,

como que marina le está demostrando que--

que ya no lo necesita para nada, ¿no?

toribio: marina. marina.

marina. marina, yolita quiere verte.

marina: ay, no, pues que me busque ella.

yo ni de loca voy a la casa grande.

toribio: no, si quieres te llevo por un atajo que solo toribio

conoce. por ahí nadie te va a ver.

marina: ay, no sé, no sé. toribio: vamos, vamos, ven, ven,

yo te llevo. marina: toribio.

toribio: sí, sí, vamos. alberto: es absurdo, papá.

es absurdo buscar a alguien que se robó

unos aretes hace más de 20 años. luis: ¿absurdo?

esa rata puede estar entre nosotros,

y comiendo de mi mano. alberto: está bien, papá.

respecto a paulino-- luis: una más y se larga.

[música] [música]

toribio: el camino es más largo, pero es más seguro, principita.

marina: gracias. toribio, se me cayó un arete.

se me-- toribio: no, no, no.

toribio es muy bueno para encontrar cosas perdidas,

principita. [ríe]

ah, a ver, principita, dame la mano.

aquí está. [ríe]

marina: gracias, toribio. muchas gracias.

pero ¿sabes qué? mejor los voy a guardar.

toribio: sí. ¿ya?

marina: sí. toribio: listo, vamos.

marina: vámonos. esto, vamos.

yolanda: pásale, amiga. marina: gracias.

me acompañó toribio, pero se quedó recogiendo

aguacates. yolanda: ay, ojalá que

no se meta en problemas. pues, te cuento.

mi hermano le estaba enseñando a montar

a la sangrona y que se lastima el pie.

marina: ¿hablas de la novia de-- yolanda: esa mera.

lo bueno fue que no pasó a mayores.

pero pues sí se suspendió la fiesta de cumpleaños.

aunque-- mira, aquí te dejo

un vasito de agua. lo que no se suspendió

fue la pedida de mano. el joven le va a entregar

el anillo ese día. ¿qué pasó--

paulino: hola, marina. marina: hola, ¿cómo estás, lino?

paulino: bien. luego te cuento, hermana.

yolanda: no, no, no, ven, ven, ven acá.

paulino: ya, ya, ya. yolanda: dime qué pasó.

¿te regañó el patrón? paulino: sí, sí, pues sí,

obvio que me regañaron. me sentenciaron,

una más y me corre. ¿contenta?

permiso. marina: yolita,

ve a tranquilizarlo. yolanda: sí, perdón, amiga.

[llaman a la puerta] alberto: ¿marina?

toribio: [ríe] estos están muy buenos,

estos están muy buenos. este también está muy--

zacarías: ¿qué hace aquí, loquito?

toribio: ¿qué? ¿qué? yo--yola le dio permiso

a toribio de--de agarrar estos aguacates.

to--toribio no es un ladrón. zacarías: pensé que con los años

se te había quitado lo tarugo, pero veo que vas

de mal en peor. toribio: [balbucea]

no le digas a nadie que viste a toribio por aquí.

se--se vaya a aparecer el diablo.

se aparece el diablo. zacarías: no voy a decir nada,

toribio. si el mismo diablo vio

que te estabas robando los aguacates y viene por ti.

escucha. ¿no oyes sus pasos?

toribio: no, no, no, el diablo, no, no, no.

no viene por toribio. zacarías: no, no te vayas,

no te vayas. toribio: no, no.

zacarías: déjame decirle que estás por acá.

alberto: estás más hermosa que nunca.

marina: usted no debe decirme esas cosas, doctor.

alberto: ¿por qué me hablas de usted otra vez?

marina: lo trato como es, como el hijo de don luis.

alberto: a mí también me gustaría que las cosas

fueran distintas. marina: pero no lo son, joven.

usted se va a casar con su novia muy pronto.

alberto: ¿quién te lo dijo? ¿yola?

marina: qué me importa quién lo haya dicho.

¿es cierto? alberto: sí, nos queremos

casar como en un mes. marina: debe quererla mucho

para tener tanta prisa por casarse.

alberto: y si supieras que la prisa tiene que ver--

yolanda: joven alberto. ¿busca a mi papá?

alberto: no, a tu hermano, a tu hermano.

yolanda: ah, permítame, voy por él.

alberto: extraño tanto nuestros encuentros

en el paraje. ese lugar está ligado

a ti para siempre. marina: yo fui hace unos días.

pero ya no voy a volver, porque ya nada es igual

que antes. alberto: lamento mucho

ser la causa de tus lágrimas, pero si yo pudiese explicarte--

ay, marina, es que... es que yo--

paulino: a sus órdenes, joven alberto.

susana: qué bueno que esto terminó en una lastimadita y ya.

vanessa: ¿ah, sí? ¿te parece solo una lastimadita?

[llaman a la puerta] prudencia: ¿todo bien, vane?

¿necesitas algo? vanessa: nada, suegrita,

muchas gracias. todo está bien.

susana: ay, flaquita, aprovechando que andas por aquí.

te encargo mucho a mi niña, es que necesito un trago.

prudencia: claro que sí. andale, ve.

susana: ¿quieres uno? prudencia: no, gracias.

andale, yo me quedo aquí. ¿qué pasa?

¿te enojaste con mi hijo? vanessa: no, ¿cómo crees?

no. prudencia: entonces,

¿estás triste porque no vas a poder celebrar tu cumpleaños?

no te preocupes, estoy segura que muy pronto

te van a empezar a suceder cosas mejores.

alberto: te vine a buscar. marina: con permiso,

yo voy con yola. paulino: pasa, pasa, pasa.

pues, dígame, ¿qué se le ofrece? alberto: eh, como la fiesta

de vanessa se canceló, le quería dar una sorpresa,

y bueno, quería ver si le podías hacer una serenata

de mi parte.

Cargando Playlist...