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Por Ella Soy Eva Capítulo 33

Univision2 Dic 2019 – 12:00 AM EST

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eduardo: si traje a mi nieto

a visitarte es porque

el licenciado ramos arrieta

me insistió mucho y al final

me convenció.

silvia: eduardo...

helena: muchas gracias otra vez,

de verdad, plutarco.

este es el mejor regalo que pudo

haberme traído.

plutarco: a mí no me cuesta

nada, helena, hacerla feliz

a usted y a su hijo.

a mi querida esposa y a mí nos

da mucha alegría poderla apoyar,

porque como ustedes saben,

mi querida esposa y yo no hemos

podido tener descendencia,

así que apoyamos con todo

a la licenciada y a su hijo.

juan carlos: ay, qué bueno es

usted, qué bárbaro.

oiga, y en este momento mágico

y divino, ¿por qué no viene

su mujer acompañándolo?

plutarco: porque estaba

un poquito cansada y prefirió

quedarse, eva.

silvia: ¿qué tal si mientras

les preparamos algo de cenar?

¿me ayudas?

>> sí, sí.

helena: ¿y tú cómo has estado?

lalito: bien.

saqué 10 en educación física

y 10 en conducta.

helena: no, ay.

¿quieres conocer la casa?

lalito: sí.

helena: te va a gustar, mira,

ven.

juan carlos: ay, qué bárbaro,

definitivamente que la señora

antonia tiene una suerte

y no sabe qué clase de marido

le tocó.

qué bueno, ¿sabe qué es usted?

usted es como un ángel que cayó

del cielo y ¡zácate!

no, no, no cayó así, venía

volando usted, muy bien.

y... ay, ay, ay.

pero recobró, recobró y se frenó

y ya no cayó así, ¡saca!

sino cayó así.

angélica: ahora sí, explícame,

¿por qué regresaste con esa?

y ahora hasta te vas a casar

con ella.

a mí nunca me diste una segunda

oportunidad.

santiago: angélica, hay momentos

en la vida en la que uno

como hombre--

angélica: ay, ya, santiago,

no empieces con tus choros

mareadores, que ni tú mismo

te la crees.

¿por qué me tratas así, ojitos?

¿no ves lo mucho que me haces

sufrir?

patricia: ¿tienes celular?

>> sí.

patricia: dame tu número, te voy

a marcar, quiero que estés

cerca de esa pareja y hagas

como que limpias.

necesito escuchar lo que están

diciendo, dame tu número.

>> pero, señorita, yo no puedo

hacer eso.

patricia: ay.

toma, dame tu número.

>> 5523-39...

juan carlos: don eduardo, yo

quisiera aprovechar y pedirle

perdón por lo que pasó la última

vez.

eduardo: prefiero no hablar de

ese incidente tan desagradable,

señora.

me acuerdo y se me sube

la sangre a la cabeza.

plutarco: no, no sea imprudente,

no moleste al teniente moreno.

teniente, por favor, venga

que le muestro la recámara.

por aquí.

eduardo: con permiso, señora.

juan carlos: propio, teniente,

firmes.

helenita.

voy a usar su baño.

helena: sí, eva.

juan carlos: nada más le quería

avisar.

helena: sí, eva.

juan carlos: bueno.

silvia: estás feliz, ¿verdad,

hija?

helena: sí, muy feliz, ma.

pero ahora que trajeron a

lalito no quiero que se

lo lleven, aquí hay suficiente

espacio y se puede quedar

conmigo.

silvia: ay, hija, pero eso

podría causar otro pleito

con tu papá.

¿para qué exponemos a lalito?

mira, mejor vamos a dejarlo así,

llevemos la fiesta en paz,

te lo suplico, hija.

helena: está bien, está bien.

pero te aviso que acabo

de hablar con un abogado y

en el momento que salgan

los papeles para revocar

la orden del juez,

yo voy por mi hijo y me

lo traigo a vivir aquí conmigo.

santiago: patricia es una niña

bien, de familia, hacendosa,

que estudió una carrera.

angélica: ¿y eso qué?

yo también puedo estudiar

una carrera, si quisiera.

contéstame lo importante.

¿la amas o no?

santiago: angélica, hay momentos

en la vida--

angélica: contéstame, santiago.

santiago: no la amo.

¿ya?

marcela: [suspira]

fernando: aquí te la dejo.

marcela: fernando, acabo

de echar la última lavadora,

¿dónde tenías esa camisa?

fernando: está limpia, nada más

falta plancharla, flaca.

¿ya ves?

¿quién te manda ahí a andarle

jugando a la ejecutiva?

en el pecado llevas

la penitencia, flaquita,

ni modo.

santiago: ¿eso era

lo que querías escuchar?

angélica: entonces, ¿por qué

te vas a casar con ella?

porque quiero cambiar mi vida.

porque quiero tener hijos,

quiero tener una familia, quiero

a alguien que me espere noche

tras noche en mi casa.

quiero sentar cabeza,

¿lo puedes entender?

angélica: entonces, cásate

conmigo.

¿o qué? ¿ya no me quieres?

contéstame, es lo mínimo que

me merezco saber, dime.

santiago: yo a ti

te amo.

pero jamás me podría casar

contigo.

ya una vez me fuiste infiel

y no podría vivir

con la incertidumbre

de que me lo volvieras a hacer y

que todo el mundo me lo señale.

angélica: no, esa no es la razón

por la que no te quieres casar

conmigo.

hay otra cosa.

¿o qué?

¿es que nunca me vas a perdonar

el desliz?

santiago: sí, sí te puedo

perdonar, pero no sé si pueda

olvidarlo.

perdóname, querida, pero ya tomé

mi decisión y me caso con

patricia.

quizá con el tiempo consiga--

patricia: esto no se va a quedar

así, santiago, ahora más que

nunca te vas a casar conmigo.

helena: nunca, nunca

se te olvide que te adoro, que

eres lo más importante que tengo

en mi vida y que te quiero

de aquí a la luna.

lalito: yo de aquí al sol.

eduardo: eduardo, vámonos, hijo,

vamos, mañana tienes que ir a

la escuela, ya es tarde, vamos.

buenas noches.

helena: adiós, ma.

silvia: nos vemos, doña eva.

plutarco: bueno, helena,

nos vemos mañana en la oficina.

helena: gracias, y mañana

personalmente le agradezco a la

señora antonia por este detalle.

plutarco: no, no se preocupe,

yo le agradezco de su parte.

juan carlos: ajá.

helena: adiós.

juan carlos: ay, no, no,

no se vaya a poner triste, por

favor, porque si se pone triste,

¿sabe qué?

yo también me entristezco

con usted.

helena: sí, eva, es que esta

situación es muy delicada.

yo a veces hasta he pensado

en regresarme a vivir

con mis papás con tal

de estar cerca de mi hijo.

pero no, eso sería como volver

a una cárcel, no sé.

juan carlos: usted va a estar

con su hijo, solo dele tiempo y

así será.

helena: ojalá.

si yo no me enfrento con mi papá

es solamente por su salud, pero

si es necesario, lo voy a hacer,

eva. lo voy a hacer.

[música]

[música]

juan carlos: y encima, es obvio

que plutarco quiere algo

con helena.

si no, ¿por qué tantas

atenciones?

mimí: ¿y si es verdad que detrás

de todo esto está la toñita?

juan carlos: no, yo lo dudo

mucho, ¿eh?

pero mira, como sea, debo de ser

muy cauto, para que antonia no

se me vuelva a ir en contra

de helena.

creo que ya se le pasaron los

celos, pero no quiero que vuelva

a suceder algo y helena quede

en riesgo de perder su chamba.

o sea, por eso no le puedo

decir nada de lo que pasó.

mimí: y pero no te me agüites,

ánimo, ánimo y entre que son

peras o son manzanas ve a casa

de la toñita y como no queriendo

la cosa busca pruebas, mi hijo.

juan carlos: sí, eso voy

a hacer.

además, le tengo que pedir

a antonia otro favor.

mimí: ¿lo de marcela?

juan carlos: sí.

mimí: bueno, yo como no

queriendo la cosa, me voy a dar

una vueltecita por grupo imperio

a cobrarles a las chicuelas

lo que me deben.

ánimo, ánimo, mi hijo,

que la vida es color de rosa,

la vida es preciosa.

ánimo.

juan carlos: marceluca,

¿cómo estás, santita?

marcela: doña eva, pues,

¿qué le digo?

aquí, donde siempre debí haber

estado.

juan carlos: ay, no digas eso,

marceluca, tu lugar también está

en la empresa.

marcela: estaba.

nunca me debí haber movido

de la recepción.

juan carlos: ay, pero si

lo que tú querías era superarte,

mi reina.

es algo a lo que todas tenemos

derecho.

marcela: no, no en un mundo

de machos, doña eva.

nosotras nos tenemos que quedar

quietecitas y debajo de ellos.

¿y sabe qué, doña eva?

que no es justo.

juan carlos: pero ¿sabes qué?

tú no te preocupes, porque yo

te voy a ayudar.

marcela: se lo agradezco mucho,

pero ya ni se mueva, no se vaya

a meter en problemas.

mire, nomás es cosa

de acostumbrarme y ya.

pero de todo corazón, muchas

gracias por llamar, ¿eh?

cuídese.

te portas bien, mi amor,

regresas temprano, por favor.

al fin que aquí voy a estar

metida todo el santo día.

>> ¿ya qué, ma?

nos vemos al rato.

>> ¿ya estás más tranquila,

mami?

marcela: sí, mi amor.

ya estoy mucho mejor que anoche.

>> sí, ya te creí.

marcela: de veras, de veras,

vete tranquila.

>> mi bendición.

marcela: córrele, que se te hace

tarde.

>> te adoro.

marcela: ¿un suéter?

>> no, estoy bien.

fernando: te ves tan bonita,

flaca.

marcela: ya ni la burla

perdonas.

mira cómo estoy,

ni siquiera me he peinado,

no me he bañado.

fernando: [ríe]

pero estás aquí en casita,

dedicada en cuerpo y alma

¿a quién?

pues, a nosotros, flaquita.

no sabes qué ganas tenía de irme

y que te quedaras aquí,

en mi casa, de regresar y que

me tuvieras listos, no sé,

mis enchiladitas con su--

y su--a ver si me las haces,

¿eh, flaquita?

marcela: nomás que vaya yo

al súper, a ver cómo le hacemos,

porque ahora que ya no tengo

trabajo ni de recepcionista,

nos las vamos a ver negras

con el dinero.

fernando: no importa, no le hace

que comamos frijoles, mientras

tú me los hagas, flaquita.

¿quién es mi flaca?

¿quién es mi flaquita hermosa?

¿quién?

marcela: yo.

fernando: tú, hermosa.

marcela: ya, les van a cerrar

la escuela a los niños, apúrate.

fernando: bueno, pero

¿y mi beso?

¿mi besito?

otro, otro, chiquito, chiquito.

marcela: anda.

fernando: otro chiquito.

marcela: váyanse con cuidado.

fernando: ahí nos vamos,

flaquita.

[teléfono]

marcela: doña eva, ¿cómo está?

juan carlos: muy bien, chula,

fíjate que te hablo

por lo siguiente, después del

zafarrancho que se armó ayer,

te quiero dar una excelente

noticia para que empieces

perfecto el día.

marcela: ¿por qué? ¿qué pasó?

juan carlos: estoy aquí en casa

de doña antonia y quiero decirle

que le hablé de tu caso

y de todo lo que pasó ayer.

marcela: ¿en serio?

marcela: sí, le dije

lo pelafustanes que se portaron

don pluto y don adriano, con

todo respeto a ella, ¿verdad?

y dice que te quiere ver hoy

mismo en grupo imperio,

¿cómo la ves?

ahora sí, por aquí debe

de estar la caja fuerte, me cae.

me cae que aquí está, aquí está,

pero ¿dónde?

algún día te voy a quitar

la sonrisita de la cara,

"plutarquititito".

pesado.

achis, ¿esto?

[grita]

encontré la caja fuerte.

ahora a ver cómo la abrimos,

¿no?

bien.

adriano: ¿qué es esto, eh?

un motín.

¿o me están amenazando

con una huelga?

¿dónde están las armas?

angélica: ay, no es así.

nada de eso, venimos a abogar

por marcela que es una excelente

empleada, eficaz, amable, atenta

y siempre dispuesta a colaborar

y a trabajar.

juan carlos: venimos a pedirle,

lic., una segunda oportunidad

para marceluca.

creo que se la merece, ¿no?

a ver, ¿cuándo escuchó usted

una queja de ella?

¿cuándo? dele chance, pues.

antonia: lo que no hacen

el resto de las secretarias,

marcela lo hace sola.

y mientras tienes

a tus modelitos paseándose

por aquí marcela hace todo.

adriano: lo siento mucho, pero

he tomado una decisión

y es irrevocable.

la señora de contreras renunció.

y yo no voy a aceptar

que regrese.

marcela: como usted diga,

licenciado.

angélica: adriano, discúlpame

que te contradiga, pero

me parece muy poco profesional

tu respuesta.

no me voy a ir de aquí hasta que

reintegre a marcela su puesto.

adriano: antonia, hermanita,

por favor, no vamos a discutir

enfrente de las empleadas.

juan carlos: ah, pues,

los dejamos para que discutan

a gusto.

discutan, pues, usted denle bien

al hacha y discutan.

ven, marceluca, los dejamos

solitos, ¿eh? para que antonia

discuta.

antonia: pues, yo no me voy

de aquí hasta que le regreses

el trabajo a marcela.

¿cómo ves?

marcela: ay, doña eva, yo

les agradezco muchísimo su apoyo

a usted y a doña antonia, pero

don adriano no va a cambiar

de opinión.

juan carlos: ay, marceluca,

confía que antonia está

de nuestro lado, ya verás.

marcela: ay, es que--

juan carlos: es que nada, no se

achicopale y no se me achique.

usted es grande, marcela.

¿sabe qué? la vida es

un carnaval, no esté triste.

hay que gozar, pétalos de rosa

llueven, siente.

no, ¿verdad?

no siente nada.

chicas, ayúdenme, por favor,

enséñenle a marceluca

que la vida es un carnaval,

hay que gozar.

y todas bailan conmigo,

vénganse, la vida es

un carnaval, y sientan

los pétalos de rosa, todas.

ven, rodeen a marceluca,

vénganse.

la vida es un carnaval, porque

hay que gozar.

eso, la están contagiando,

muy poquitito, pero como que hay

esperanza con usted, ¿verdad?

[música]

[música]

antonia: durante años

has mandado en la empresa y yo

me he quedado calladita, metida

en mi casa, sin hacer nada.

pero ¿sabes qué? eso se acabó.

lo primero que voy a hacer

es devolverle el trabajo

a una mujer ejemplar.

adriano: antonia, hermanita, tú

no puedes estar cuestionando mis

decisiones, si quieres trabajar

aquí, hazlo, pero atenta

a mis órdenes.

y respeta lo que yo mande.

antonia: no, nada de eso,

¿qué te pasa?

no soy tu subalterna, somos

socios y si vine a trabajar es

porque quiero revalorarme,

quiero dejar de ser la pobre

gordita que se compadece.

adriano: ah, ¿sí?

antonia: sí, y también para

apoyar a mujeres trabajadoras

y profesionales como marcela,

como helena, como eva.

ya es hora de que tomes

en cuenta el talento

de las mujeres de esta empresa,

adriano.

adriano: ¿me puedes decir

de dónde salió este feminismo

exprés?

antonia: ay, llámalo como

quieras, hace poco abrí

los ojos y me di cuenta

de lo que ha sido mi vida.

de cómo tú me has mantenido

lejos de nuestra empresa.

adriano: hermanita, comandar

un corporativo como este

no es para el carácter dócil

de una mujer.

antonia: ay, hay muchas

empresarias importantes

y reconocidísimas, yo me titulé

con honores, pero eso nunca

te importó a ti, ¿verdad?

adriano: ay, no exageres,

por favor.

antonia: es la verdad, tú no me

dejaste crecer profesionalmente.

luego me casé y terminé

encerrada y frustrada

en una jaula de oro.

adriano: hermanita, antonia,

¿no eres feliz?

antonia: y tú, adriano,

¿realmente eres feliz?

adriano: en muchos aspectos sí.

antonia: ¿en el amor?

adriano: por dios, antonia,

tú sabes que nunca he creído

en el amor.

antonia: adriano, qué pena

me das.

porque de verdad no sabes lo

que es la felicidad, no tienes

ni la menor idea.

plutarco: temí que lo tomara

como una intromisión

de mi parte y nada más lejos

que eso.

yo respeto mucho la vida privada

de las personas.

helena: no tengo cómo

agradecerle que me haya hecho

ese hermoso regalo, para mí

lo más preciado es estar

con mi hijo.

también quería agradecerle a

su esposa, pero me dijeron que--

plutarco: no, no, por favor, le

rogaría que no le comente nada

a ella, es que se siente muy mal

por no poder tener hijos, ya ve,

su problema de obesidad.

así que si, por favor, pudiera

ser discreta y no le toque el

asunto para no afligirla, porque

luego me cuesta mucho sacarla

de la depresión.

helena: sí, no le diré nada.

ya regreso a mis labores,

con permiso.

plutarco: propio.

rebeca: ¿me puedes decir

qué hacía esa suripanta aquí

metida?

¿vino de ofrecidota o qué?

contéstame, plutarco.

antonia: adriano, estoy llena

de frustraciones,

pero ¿sabes qué es peor?

no haber podido tener un bebé

por culpa de mi obesidad.

adriano: hermana, ¿no has

pensado en la adopción?

tal vez eso te haría feliz.

antonia: no, adriano, plutarco

y yo queremos hijos propios.

a lo mejor es muy egoísta

de nuestra parte, pero así es.

por eso yo soy toda la familia

que tú tienes, el día que yo

falte te vas a quedar

solo en este mundo, adriano.

adriano: no, no digas eso.

además, por lógica, lo más

seguro es que yo me vaya

primero.

antonia: adriano, nadie tiene

la vida comprada, así que hazme

caso, búscate una mujer

que te ame.

olvídate ya de esas jovencitas

que solo quieren tu dinero.

adriano: ¿qué puedo hacer,

hermana?

a mí me gustan y yo a ellas, es

más, te lo he dicho muchas

veces, el matrimonio,

los compromisos, no se hicieron

para mí, me dan jiricua,

urticaria.

antonia: adriano, espero que

un día de estos conozcas

a una mujer y te enamores, no

de su físico, sino de su esencia

de mujer.

ese día, adriano, vas a ser

feliz.

te vas a acordar de mí.

mimí: a ver, ayúdame con

la maleta, vamos a subirla acá.

ay, gracias.

les van a encantar, los colores

estos, maravillosos.

adriano: ¿otra vez usted

por aquí, señora?

mimí: señorita, ya se lo dije

como tres veces.

¿no entiende?

adriano: ¿y esa maleta qué,

señorita?

mimí: pues, es una maleta,

¿no hay aquí una agencia

de viaje?

hay una agencia de viajes, ¿no?

grandota, pero agencia

de viajes.

pues, nada, ando viendo a ver

a dónde me vas a solear

este cuerpazo que dios me dio.

adriano: mire, señorita, cada

vez que viene me alborota

el gallinero.

mimí: y usted cada vez que lo

veo anda de salida y de malas,

¿qué onda con usted?

adriano: yo soy el jefe de esta

empresa y puedo salir y entrar

y ponerme como a mí se me dé

la gana.

mimí: óigame, tranquilo, no

puede tratar así a su clientela.

qué imagen le da

a un corporativo como este

delante de sus empleadas.

además, el mismísimo dueño.

adriano: señorita, cuando

regrese no la quiero ver

por aquí.

a trabajar, niñas.

>> grupo imperio, le comunico.

mimí: faltaba más, que a mimí

de la rose se le pongan

al brinco.

antonia: y aunque al principio

se opuso, finalmente convencí

a adriano y el puesto es tuyo

nuevamente, marcela.

marcela: señora, no sé

cómo le voy a poder pagar este

favorzote.

antonia: ay, no hace falta, con

que siga siendo la gran

trabajadora que eres, con eso

me doy por bien servida.

marcela: muchísimas gracias,

de verdad.

juan carlos: señora antonia,

usted no sabe lo que esto

representa.

puede ser un pequeño paso para

una mujer, pero es un gran salto

para el género femenino, hurra,

bravo, únanse al júbilo.

bueno, yo sola, pero bravo

igual.

marcela: gracias.

fernando: ¿qué pasó, flaquita?

¿qué haces aquí?

tendrías que estar en casa,

preparando mi--con su--

¿qué paso?

juan carlos: una novedad,

don fernando, de que su mujer,

marceluca, recuperó su puesto

y sigue trabajando

en grupo imperio, como siempre

debió ser.

fernando: híjole, ¿y eso como

por qué o qué?

te me regresas ahorita mismo

y se acabó.

antonia: licenciado contreras

o se controla o el que pierde

su trabajo y se va a su casa es

usted.

juan carlos: bravo, bravo.

fernando: gracias por su valiosa

intervención, licenciada, pero

es que con marcelita--

antonia: pero nada, nada, hágase

a la idea de que marcela cuenta

con todo mi respaldo para seguir

trabajando en mi empresa.

¿o no le parece?

fernando: no, si le parece

a usted, me parece a mí,

nos parece a todos, ¿verdad?

con permiso, licenciada.

en la casa, platicamos,

flaquita, ¿eh?

con más calma.

juan carlos: bravo, únase al

júbilo femenino, don fernando,

aplauda, bravo, hurra.

[música]

[música]

plutarco: a mí helena

no me interesa para nada.

la ayudo por su hijito.

rebeca: ay, sí, chucha,

ahora resulta que te conmueve

el renacuajo ese.

siempre has tenido alma

de herodes.

plutarco: escúchame, últimamente

me ha pegado mucho el tema

de los niños.

como la gorda y yo no pudimos

encargar, me siento vacío,

solo.

rebeca: plutarco, ¿estás

hablando en serio?

¿ahora ya te pegó eso

de la paternidad?

plutarco: es que me imagino

un plutarquito corriendo

por ahí.

pero no, no, dios no me va a dar

esa bendición del cielo.

qué castigo, ¿no crees?

rebeca: sí, pero no te pongas

así, mira, cuando enterremos a

la marsopa y nos casemos, puede

que me anime a tener un hijo,

pero uno solo.

plutarco: por eso me acerqué

a la licenciada moreno, por esa

criaturita preciosa, su hijo.

es que ¿te imaginas?

plutarquito.

ahí va, ahí va.

corriendo por el campo.

juan carlos: a estos "dúrpidos",

salvajes, barbáricos, hay

que educarlos, porque eso no

se puede permitir, mira...

marcela: ay, no, pero mi marido

no es--

mi marido es--

helena: marcela.

marcela: hola.

juan carlos: helenita, con

la novedad de que marceluca está

de vuelta en su trabajo, porque

la licenciada reyes la defendió

a capa y espada, así que está de

vuelta en grupo imperio, bravo.

aplauda.

¿por qué nadie aplaude?

helena: felicidades, marcela.

helena: ¿me necesitaba, helena?

helena: sí, quería pedirle si es

posible que me preste su tesis,

porque sé que su marido

se inspiró en ella para hacer

el proyecto de playa majahua

y quise echarle una ojeadita,

¿puede ser?

antonia: por supuesto.

helena: gracias.

juan carlos: bravo, qué unión

femenina se siente en esta sala,

¿no?

plutarco: todo está bien,

licenciada, como le decía.

amor, qué sorpresa.

estábamos muy ocupados, pero qué

dicha, qué dicha tener

a las tres mujeres más

importantes de grupo imperio

ante mi vista.

antonia: ay, mi amor, no venimos

a quitarte mucho tu tiempo.

helena y yo venimos a pedirte

mi tesis.

helena: sí, sé que usted se basó

en ella para el proyecto playa

majahua, me gustaría ver qué usó

y qué más hay para redondear

algunas ideas.

plutarco: ay, qué pena.

antonia: ¿la tienes por aquí,

mi amor?

plutarco: no, está en casa,

pero mañana mismo se la traigo,

helenita.

helena: gracias.

antonia: anda, mi amor, salgamos

a algún lado, ¿sí?

ay, hace siglos que no vamos

ni a la esquina.

vamos a un restaurant bonito,

el que tú quieras, tú di.

plutarco: no, mi amor, mi amor,

otro día seguro, ¿sí?

ahora prefiero meterme

a la cama, tomarme

unos analgésicos, dormir.

pero si tienes ganas, ve tú,

mi vida, ¿sí?

antonia: bueno, sí.

plutarco: ¿y vas a ir así, sola?

antonia: bueno, no, le voy a

hablar a mi queridísima amiga

eva para que me acompañe.

juan carlos: te juro que ya no

aguanto ni un minuto más montado

arriba de estos tacones,

te lo juro que un minuto más

y me muero, me cae.

mimí: ni aguantas nada, mi hijo,

lo dicho.

los hombres son el verdadero

sexo débil.

juan carlos: [gime]

no, tengo que descansar,

lo siento.

ahora sí, ya, basta.

ay, la llamada.

ay, señora antonia, ¿cómo le va?

antonia: ay, eva, es que ando

muy contenta y quiero salir

a celebrar lo feliz que soy.

juan carlos: ay, no sabe qué

gusto me da, oiga, esta nueva

actitud ¿sabe cómo le sienta?

le sienta a la mar de bien.

no sabe qué gusto me da

por usted.

bueno, pásela muy bien,

diviértase y tómese unas copitas

a mi salud.

antonia: no, no, lo que quiero

es invitarla a salir conmigo.

claro, vamos, vamos a tomarnos

algo a algún bar o a cenar

a algún restaurant por ahí.

todo corre por mi cuenta, ¿eh?

juan carlos: ay, no, divina,

¿sabe qué? yo creo que sí le

quedo mal, porque ando muerta.

lo que se dice muerta, haga

de cuenta que me puse el traje

de madera, colgué los tenis,

ando tiesa, pues.

pero ¿sabe qué? otra noche

tendremos usted una noche

de copas, una noche loca, usted

y yo, ¿eh? ándele.

antonia: eva, me acompaña.

va a ver que la vamos a pasar

muy bien.

juan carlos: ah.

bueno, está bien.

dígame dónde va a estar

y yo la alcanzo.

ándele, conozco perfecto,

ahí la veo, pues.

adiós.

mimí: ni modo, todo sea

por conseguir la combinación

de la caja fuerte.

juan carlos: no quiero.

mimí: sí, tienes que ir.

juan carlos: no, es que es muy

pesado ser eva, mimí.

ser eva es lo más difícil que he

tenido que hacer en mi recochina

vida, te lo juro.

ya no me quiero poner

los zapatos.

mimí: no sé quién es más llorón,

si el payaso o tú.

juan carlos: cállate.

mimí: cállate tú.

juan carlos: ay, ¿cómo le pegas

así a una mujer?

te voy a denunciar, hija,

te voy a denunciar.

mimí: ándale, arriba, arriba,

ándale.

[música]

[música]

plutarco: perdón, helena,

no puedo arriesgarme

a que sospeches nada.

antonia: ay, debo confesarle que

es de las poquísimas veces que

salgo sin mi marido.

la última vez fue, uh, hace

muchísimo.

juan carlos: ay, qué increíble,

y cuénteme, ¿cómo se siente

en esta nueva etapa de su vida?

cuénteme.

antonia: ay, es lo mejor

que me ha pasado, eva, me siento

autosuficiente, dueña de mí,

más segura.

ay, y todo se lo debo a usted,

eva, usted ha sido mi salvadora.

juan carlos: ay, cuanto

cumplido, pero no, ¿cómo cree?

claro que si quiere sígale, yo

no la detengo, ¿eh?

ay, no, yo nada más le di

el último empujoncito y ya,

fue todo.

antonia: y en lo laboral, aunque

no esté muy metida

en el proyecto de playa majahua

tengo muchísimas ideas

para otros proyectos.

juan carlos: oiga, hablando de

eso, del plano laboral, ¿verdad?

¿usted no sabe del supuesto

hotel que se compró allá en

mérida el finadito, que en paz

descanse, juan carlos caballero

con ese supuesto dinero que

se robó, supuestos tres millones

de dólares?

¿no sabe nada?

antonia: pero ¿usted cómo supo

eso?

juan carlos: ¿qué?

antonia: eso, lo del hotel de

mérida, lo de los tres millones

de dólares.

juan carlos: ¿qué?

antonia: lo de juan carlos

caballero, eva.

juan carlos: ah, eso, ah, eso

sí, ¿qué cree?

me lo dijo un pajarito,

¿sabe cómo me lo dijo?

antonia: ¿cómo?

juan carlos: así.

[silba]

¿no le gustó cómo cantó

mi pajarito?

no me diga que le está echando

los perros a un mozalbete

del bar.

antonia: ay, no, al contrario,

es que ahí está samuel

de la cavada, fue un novio

que tuve antes de casarme.

pero no quiero que me vea, eva,

no quiero, no quiero, no quiero.

juan carlos: salga del trance

ya.

marcela: a ver, háganme cancha,

por favor.

>> te ayudo, te ayudo.

fernando: épale, ¿para qué hay

cubiertos, mi hijo?

no, no.

marcela: se ve rico,

¿verdad, mi amor?

>> sí, se ve bien rico.

marcela: bueno, pues, yo

les quiero decir que esta es

una cena muy especial para mí.

>> para nosotros también,

princesa.

aparte me da mucho gusto que

hayas recuperado tu trabajo,

se te nota que estás muy feliz.

me encanta verte así.

>> a mí también, a mí me da

muchísimo gusto verte tan feliz.

marcela: gracias, hermosos.

tú, mi flaquito hermoso,

¿no me dices nada?

fernando: de todas maneras,

te vale lo que yo diga, ¿no?

¿para qué abro mi bocota?

la verdad.

marcela: mi amor, yo sé que no

hemos podido hablar tú y yo

como pareja, pero te prometo

que lo vamos a hacer.

por lo pronto te pido

que me apoyes en esto.

al final se trata de nuestra

familia, fer.

fernando: pues, di lo que

querías decir, a ver, di, di.

marcela: bueno, yo creo que

nunca es tarde para mejorar

las cosas en una familia, por

eso a partir de hoy nada

de que ustedes por un lado

y su papá y yo por el otro.

todos somos un equipo.

>> ¿equipo? ¿como de qué o qué,

ma?

marcela: ya no voy a ser

la única encargada de recoger,

limpiar, barrer, planchar y

todo lo que se hace en la casa.

fernando: lo estás diciendo

por ellos quiero suponer, ¿no?

marcela: no, mi flaco, precioso.

nos vamos a poner de acuerdo

los cuatro para repartirnos

las tareas y le vamos a entrar

con ganas.

y vas a ver que eso nos va

a permitir pasar más tiempo

conviviendo los cuatro

juntos, mi amor.

>> ay, está padrísimo, mami,

mira, podríamos hacer

un pizarrón, repartirnos--

fernando: a ver, a ver,

por favor.

en todo caso, ustedes dos,

mujeres, hacen el quehacer

y kevin y yo, vemos en qué

ayudamos, si hace falta.

marcela: no, es que yo creo

que no me estás entendiendo,

mi amor.

lo que pasa es que no queremos--

o sea, no se trata de que

ustedes nos hagan el favor

de ayudarnos, se trata

de que la responsabilidad

de la casa va a ser

de los cuatro.

aquí vivimos todos, aquí

ensuciamos todos,

cooperamos todos.

>> la neta, sí, pa.

es lo justo, ¿no?

¿o tú qué piensas, chaparro?

>> bueno, pues, yo mientras haya

comida le entro a lo que sea.

marcela: yo sé que no va a ser

tan fácil, mi amor.

y sé que nos vamos a dar

un agarrón de vez en cuando,

pero aunque ahorita no

me lo creas, va a ser lo mejor

para todos y vamos a estar bien,

flaco.

>> [ríe]

fernando: bueno, pues, son tres

contra uno.

¿qué voy a hacer?

apechugar, ¿qué me queda, no?

sírveme mi cena, flaquita,

ándale.

>> papá.

no, sírvetela tú.

fernando: ay, ¿ya desde ahorita?

>> que se sirva, que se sirva.

fernando: orden, ya, por favor.

antonia: cuando entré

a la universidad, pues, samuel

y yo iniciamos un bonito

noviazgo, pero pues, luego

conocí a mi plutarco y él

me conquistó. no quisiera

encontrármelo, eva.

juan carlos: no, ¿se quiere ir?

¿cómo cree? no.

ya me hizo cambiarme,

maquillarme, treparme

a los tacones, no.

antonia: ay, se lo suplico, eva,

por favor, vámonos, vámonos,

eva.

samuel: ¿antonia?

juan carlos: hola.

antonia: ¿lo conozco?

samuel: samuel.

juan carlos: no se haga.

samuel: samuel de la cavada.

antonia: ay, samuel, cuánto

tiempo.

samuel: ¿bailamos?

antonia: ay, es que vengo

con mi amiga y ya nos íbamos.

es que ni modo de dejarla--

juan carlos: yo ni la conozco,

hombre, ¿cómo cree?

vaya a bailar, mueva

el esqueleto, yo le guardo

su bolso, pero baile bien, ¿eh?

ándele, córrale, diviértanse.

igualmente, un placer.

>> o ya estoy muerto

o los angelitos están cayendo

del cielo.

juan carlos: qué cosas dice

usted, ¿eh?

no, no es con usted, es con--

sí.

>> ¿no baila?

helena: muy bien tu tarea, yo

creo que ahora sí vas a sacar

diez.

lalito: como siempre.

helena: ay, sí, como siempre.

silvia: yo ya terminé de repasar

lo mío y creo que mis

operaciones quedaron muy bien,

así que también me voy a sacar

un diez.

lalito: bravo, abuela, bravo.

helena: pues, yo los felicito

a los dos, porque muy pronto

en esta familia todos vamos

a ser profesionistas.

helena: bueno, pues,

si ya acabaste, vete a lavar

los dientes y a ponerte

tu piyama y ahorita voy y te doy

un besito de buenas noches.

lalito: mamá, te extraño mucho.

silvia: eduardo, ¿quieres que

te sirva de cenar?

no son horas para que andes

aquí, helena.

helena: si ya acabaste, ahí voy.

lalito: adiós, mamá.

helena: no es tan tarde, papá.

vine a ver a lalito

como siempre.

eduardo: cualquier día de estos,

te voy a prohibir pisar

esta casa.

silvia: no le hagas caso,

mi hija, ya sabes cómo es.

helena: mamá, ya hablé

con mi abogado, parece que tiene

listos todos los papeles.

en cuanto pueda, me llevo

a lalito.

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