“Yo tenía esperanzas”: estudiantes indocumentados en Texas enfrentan barreras tras graduarse

Una joven salvadoreña se gradúa en Texas tras años de esfuerzo, pero su estatus migratorio le impide trabajar. Su historia refleja el desafío de miles de estudiantes indocumentados en Estados Unidos que, pese a tener título, no pueden ejercer su profesión.

Video Estudió, se graduó y no puede trabajar, la historia de Alexia en Estados Unidos

DALLAS, Texas. Alexia, una estudiante indocumentada graduada en el norte de Texas, logró terminar la universidad después de llegar desde El Salvador sin hablar inglés.

Hoy enfrenta una barrera clave: su estatus migratorio no le permite avanzar profesionalmente como esperaba.

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“Desde chiquita yo siempre quise estudiar”, dijo la joven, identificada como Alexia para proteger su identidad.

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Alexia llegó de El Salvador y empezó desde cero en Estados Unidos

Alexia llegó a Estados Unidos cuando tenía 13 años.

Venía de El Salvador, donde su familia vivía en un entorno marcado por la violencia y donde estudiar no era una opción segura.

“El Salvador no era algo seguro, porque había mucha violencia”, dijo.

“Era como imposible verme yo en la universidad allá”.

Sus padres decidieron migrar para proteger a sus hijos.

“Pero aquí no me voy a quedar”, dijo su madre sobre su país.

“No quería, digamos, perder a ninguno de ellos”.

Pero llegar también significó empezar desde abajo.

Alexia no hablaba inglés y la escuela se convirtió en un reto diario.

“No sabía nada de inglés. Y así lloraba todos los días después de la escuela”, recordó.

Aun así, siguió adelante.

“Yo sabía que tenía que seguir porque en ningún otro lugar, en ningún otro país, yo podría tener estas oportunidades”, dijo.

El periodismo abrió una puerta para una estudiante indocumentada

Alexia comenzó en un colegio comunitario.

Allí descubrió su vocación.

“Vi mi nombre en un periódico escolar”, dijo.

“Y yo dije esto es lo que quiero hacer”.

Después ingresó a la Universidad de Texas en Arlington (UTA).

Pero estudiar sin estatus migratorio también implicó límites económicos.

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“Me hubiera gustado tener becas, pero es muy difícil agarrar becas en situaciones como las que estamos nosotros”, dijo.

Los estudiantes indocumentados no califican para ayuda federal, aunque pueden acceder a becas privadas o apoyos institucionales, según Federal Student Aid.

Su familia la sostuvo durante todo el proceso.

“Nunca la desanimamos”, dijo su madre.

“Al contrario, siempre le decimos, hija, si quiere estudiar, estudie. ¿Que cómo vamos a hacer? No sabemos, pero, pues el Señor no los desampara”.

Miles de estudiantes indocumentados en Texas no tienen protección migratoria

La historia de Alexia refleja una realidad más amplia.

En Estados Unidos hay más de 500,000 estudiantes indocumentados en educación superior.

En Texas, la cifra supera los 73,000, según el Portal de Educación Superior e Inmigración.

De ese grupo en Texas, más de 46,000 no tienen ningún tipo de protección.

Esto significa que muchos jóvenes pueden estudiar y graduarse, pero no tienen acceso a un permiso de trabajo que les permita ejercer legalmente su profesión.

En junio de 2025, una corte federal detuvo una ley en Texas que permitía a algunos estudiantes indocumentados pagar la universidad como residentes del estado.

Eso significa pagar menos.

Con el cambio, muchos ahora deben pagar como estudiantes de fuera del estado, lo que encarece sus estudios.

Texas Higher Education Coordinating Board pidió a las universidades reclasificar a esos estudiantes como no residentes para el semestre de otoño de 2025.

Cada año, alrededor de 12,000 estudiantes indocumentados se gradúan de preparatoria en Texas, según el mismo portal.

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Lalo también se graduó, pero enfrenta la misma barrera

Lalo, otro estudiante universitario graduado, creció en Estados Unidos con el mismo objetivo.

“Sabía la razón por la cual mis papás habían venido aquí”, dijo.

“Que era para tener un mejor futuro”.

Su madre limpiaba escuelas y hospitales.

Su padre buscaba trabajo aun sin hablar inglés.

Desde joven entendió que tenía que esforzarse más.

“No tienes las mismas oportunidades que todos los demás”, dijo.

“No te conformes con solo hacer lo que tengas que hacer, sino que da una milla extra”.

Pero al graduarse, encontró la misma limitación.

“Sentía como que había defraudado a mis papás porque ellos habían puesto mucho sacrificio, mucho dinero”, dijo.

Hoy, Alexia trabaja en el área de mercadotecnia en una empresa.

Lalo corta yardas en jornadas largas.

Dos caminos distintos, lejos de lo que soñaron.

Profesores advierten que el país pierde talento preparado

Julián Rodríguez, profesor universitario en UTA, dijo que estos estudiantes representan talento formado dentro del país.

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“La administración no logra identificar que estos profesionales realmente son lo que somos nosotros en los Estados Unidos, es un país de inmigrantes”, dijo.

Rodríguez asegura que ha visto esta realidad repetirse.

“¿Cuánto quisiera yo que todos mis estudiantes fueran como ellos?”, dijo.

“Tienen ganas de aprender, tienen ganas de servirle a la comunidad”.

Sus títulos siguen ahí, aunque sus sueños siguen en pausa

Después de graduarse, Alexia mantuvo la esperanza.

“Yo tenía esperanzas de que algo iba a funcionar”, dijo.

Pero cada respuesta negativa dejó una marca.

“Se rompían como pedacitos en mi corazón”, dijo.

“Porque es como que yo tengo pasión por esto. ¿Por qué yo no? ¿Por qué no se puede?”

Aun así, no habla de rendirse.

“Y para esos sueños que están, que seguirán lejos y que están en una nube, lo que yo quiero es irlos bajando así, poquito a poquito”, dijo.

Para estudiantes en situaciones similares, organizaciones como TheDream.US, MALDEF, RAICES y United We Dream ofrecen becas, orientación legal y recursos educativos.

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