CHICAGO, Illinois – Pasaron cinco años para que los médicos le dijeran a Melony Aponte cuál era la razón del zumbido en los oídos inicialmente atribuido al estrés: un neuroma acústico, un tumor no canceroso y tan raro que afecta a una entre cada 100,000 personas, cita Newsweek a la Organización Nacional para las Enfermedades Raras (NORD).
“Pensé que era estrés”: el diagnóstico que recibió Melony Aponte tras años con zumbidos en el oído
Durante años, Melony Aponte pensó que el zumbido constante en su oído izquierdo estaba relacionado con estrés o exposición a sonidos fuertes. Después de varios síntomas y estudios médicos, recibió un diagnóstico de neuroma acústico, un tumor benigno poco frecuente.
La residente de Chicago, destaca el medio, comenzó a ver los síntomas cuando tenía apenas 20 años. Sin embargo, entonces le restó importancia a lo que pensaba eran cambios sutiles en su salud.
“Tenía una leve pérdida de audición en el oído izquierdo y tinnitus, pero no le di importancia porque pensé que podría deberse a escuchar música a un volumen alto”, dijo la mujer, hoy de 26 años a Newsweek.
El Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación (NIDCD) define: “El tinnitus, también conocido como acúfeno, es la percepción de sonido que no tiene una fuente externa, por lo que otras personas no pueden escucharlo. A menudo se describe como un timbre en los oídos, pero algunas personas también oyen otros tipos de sonidos, como rugido o zumbido”.
Añade que sus causas “no son claras, pero la mayoría de las personas que lo padecen tienen algún grado de pérdida de audición”.
Melony Aponte y los síntomas a los que no dio importancia
Melony Aponte recuerda que los médicos sospecharon que lo que tenía no era más que una acumulación de cerumen, para lo cual le recetaron unas gotas con las que no sintió ninguna mejoría.
“Pero nadie se preocupó, así que yo tampoco”, cita Newsweek a la mujer.
Durante ese periodo también presentó episodios de ansiedad, ataques de pánico y cambios en sus hábitos alimenticios, síntomas que ella inicialmente relacionó con estrés. “Empecé a tener ataques de pánico y ansiedad, además de malos hábitos alimenticios” alrededor de julio de 2022, recuerda.
Luego llegó el diagnóstico de trastorno de ansiedad generalizada. “ Algo no me cuadraba, pero lo atribuí al estrés”, admitió.
En la conversación con Newsweek, Melony Aponte agrega que siguieron cambios más drásticos, como evitar ciertos alimentos ante el infundado temor de que podían matarla, por lo que buscaba las opciones que entonces le parecían “seguras”: pasta, pollo y arroz; perdió casi 18 kilos, según recuerda.
Eso no sería todo. Siguieron síntomas como inestabilidad al caminar que ella definía como si tuviera “dos pies izquierdos”, entumecimiento facial, temblores corporales y una cada vez mayor frecuencia en los ataques de pánico, sin que los problemas de audición desaparecieran.
A finales de 2024, relata la mujer, visitó a un especialista en otorrinolaringología. “Los síntomas comenzaron durante la pandemia de coronavirus, así que mi otorrinolaringólogo me dijo que podrían ser un efecto secundario, una gripe común, o, muy poco probable, un raro tumor cerebral”.
Luego le diagnosticaron hipoacusia asimétrica: que su audición es diferente en cada oído.
Aponte destaca ante el medio que ella pensaba que tenía síntomas debido al covid-19, o que su cuerpo estaba cambiando con la edad.
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El diagnóstico definitivo: neuroma acústico
Sin embargo, un día definitivo en el camino que comenzó con el zumbido en los oídos fue el 12 de marzo de 2025, cuando se sometió a una resonancia magnética. Dos días después, los médicos le dieron el diagnóstico: un neuroma acústico o schwannoma vestibular.
La NORD, cita Newsweek, lo define como un tumor benigno poco común que se forma en el octavo nervio craneal, que conecta el oído interno con el cerebro y controla tanto la audición como el equilibrio. Añade que alrededor del 90% de las personas notan primero la pérdida de la audición en un oído.
Al saber que tenía un tumor de 4.5 centímetros, el tamaño de una pelota de golf, que estaba presionando el nervio auditivo y el equilibrio, “sentí que el mundo se me venía abajo. Pensé que mi vida a iba a acabar”.
El 9 de abril llegó la cirugía de 13 horas en la que le fue extirpado el 99% del tumor. “Tuvieron que dejar una pequeña porción para proteger el nervio facial, ya que el tumor lo envolvía”.
Melony Aponte pasó dos semanas en el hospital, una larga rehabilitación en la que debió “reaprender a caminar, comer y, literalmente, hacer todo lo que damos por sentado cada día”. Ahora tiene sordera parcial en el oído izquierdo, pero dice que recuperó con creces su gusto por la comida.
Al paso del tiempo, la mujer le dijo a Newsweek que aprendió también a ser más humilde. “ El diagnóstico cambió mi visión de la vida; esto forma parte de mi historia y mi testimonio”.
En una cuenta que abrió en una página de recaudación de fondos, Melony Aponte destacó que es una actriz graduada de licenciatura en mayo de 2024, enfrentando las dificultades financieras que le supuso la enfermedad, así como la incapacidad de trabajar durante todo el proceso.






