María Isabel Loja ya no trabaja tranquila. Cada alerta en un monitor electrónico que lleva en la muñeca se ha convertido en un motivo de angustia. Durante su jornada laboral, el sonido del GPS la hizo pensar en lo peor: una posible detención por parte de autoridades migratorias.
ICE monitorea con GPS a una madre migrante ecuatoriana que teme ser detenida mientras trabaja en Estados Unidos
María Isabel Loja iba a ser deportada el pasado 2 de mayo de 2026, pero su abogado logró detenerla con un recurso legal que protege a víctimas del delito de tráfico de personas
"Hace rato mismo estuve trabajando y suena el GPS... arresto, algo así me dice y yo de una me asusto y digo 'creo que ICE va a arrestarme'", relató consternada.
Cuando iba a ser deportada el pasado 2 de mayo de 2026, su abogado logró detenerla con un recurso legal que protege a víctimas del delito de tráfico de personas. Ahora debe llevar todo el tiempo el monitor GPS.
Todos los días cuando el monitor suena, la mujer proveniente de una comunidad indígena en Ecuador debe tomarse una foto con el aparato y debe poner su huella dactilar; si no lo hace agentes de migración irían por ella a donde esté.
La migrante describió el impacto emocional que vive diariamente ante el temor de ser separada de sus hijas, de 4 y 10 años, en medio del endurecimiento de las políticas migratorias y los operativos de detención en Estados Unidos.
“Es muy duro y aparte de eso es... ver a mis hijas más que todo. Es muy duro como madre”, expresó María Isabel, quien además está embarazada de su tercer hijo.
El miedo, asegura, no solo la acompaña a ella, sino también a sus hijas, quienes viven con incertidumbre sobre lo que podría ocurrirle en cualquier momento.
“Ver que mis hijas, o sea, sufran de esta manera es para mí duro”, agregó.
El temor a ICE marca la vida cotidiana de familias migrantes
El testimonio de María Isabel refleja la ansiedad que viven muchas familias migrantes en Estados Unidos ante el riesgo de detenciones por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Ella llegó hace dos años a Estados Unidos huyendo de la violencia en su país. Hoy su única opción es ganar su caso y que le sea concedido el asilo como víctima de tráfico humano.
Organizaciones defensoras de migrantes han advertido que el temor a ser arrestados afecta la salud emocional de miles de personas, especialmente de madres y padres que sostienen económicamente a sus familias mientras intentan mantenerse fuera del radar de las autoridades migratorias.
Para muchas familias, actividades cotidianas como conducir, trabajar o incluso responder una llamada se han convertido en momentos de tensión constante. El miedo a una posible deportación también impacta directamente a los hijos, quienes enfrentan estrés, ansiedad y temor a quedar separados de sus padres.
