La cara más dramática de los operativos de inmigración está en cómo lo vivencian los menores y cómo puede afectarles a futuro. Probablemente ni entiendan por qué están en situación irregular, qué es un estatus migratorio ni por qué un agente armado y con la cara tapada se lo lleva junto a su progenitor.
Cuando ICE arresta a un menor, ¿hay que hablarle de lo ocurrido? ¿Cómo se trabaja el trauma? Conoce la recomendación de los expertos
Consultamos con un experto qué impacto psicológico puede tener en niños operativos migratorios como el que se saldó con la detención del pequeño Liam Tadeo y su padre en Austin (Texas). Advierte de que son sucesos traumáticos y aporta una lista de consejos para las familias.
Son cuestiones que nos acercan a qué pudo pasar por la cabeza del pequeño Liam Tadeo, de solo cinco años.
Un video muestra cómo un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) se lo lleva junto a su padre, esposado, mientras él llora desconsoladamente.
Aunque no se ve en la secuencia, la mamá de Liam contó en exclusiva a N+Univision que en el momento del arresto también estaba presente su primo de tres años y su tío. Y que el pequeño primo le contó horrorizado lo ocurrido en estos términos: “Me dijo: 'Tia se llevaron a mi Tao', y que el Policia le dijo: 'No te vas a poder escapar'. Mi hijo no tiene nada de que escapar”, denunció entre lágrimas, visiblemente afectada.
El arresto recuerda al caso reciente del pequeño Liam Conejo, también de cinco años. En su caso, un agente se lo llevaba también junto a su padre cuando acababa de salir del kinder, con su mochila y su icónico gorrito, en Minneapolis el pasado enero.
Ambos tienen solo cinco años y han vivido la experiencia de quedar privados de libertad en el centro de detención de ICE en Dilley, Texas.
Una visita del congresista demócrata Joaquín Castro al centro para visitar a Liam Conejo y a su padre, alertó a finales de enero del coste emocional para menores víctimas de operativos migratorios.
Castro contó que encontró al menor "deprimido y apático". Aseguraba que el padre le contó que no comía ni dormía bien y que extrañaba mucho a su madre. En una publicación en X compartió que expresó al pequeño "cuánto lo quieren su familia, su escuela y nuestro país, y cuánto rezan por él".
Just visited with Liam and his father at Dilley detention center. I demanded his release and told him how much his family, his school, and our country loves him and is praying for him. pic.twitter.com/9a2pCuapYd
— Joaquin Castro (@JoaquinCastrotx) January 28, 2026
El coste psicoemocional en menores de la política migratoria
Para hacernos una idea de qué impacto psicológico puede tener en un menor quedar arrestado por ICE y pasar por un centro de detención, consultamos con el psicoterapeuta Rodrigo Sánchez Vega, miembro del Comité Técnico de Salud Mental de la Universidad Autónoma de México (UNAM) y especialista en psicoterapia para adolescentes.
"Una experiencia hostil como esta, puede generar un trauma en un niño. Para que un evento sea traumático tiene que cumplir con las siguientes características: ser una situación donde se perciba una amenaza a la integridad, ser un evento inesperado y en tercer lugar, que producto de esa situación se generen emociones intensas vinculadas con el miedo, el terror y la vulnerabilidad. En el caso de un niño, el trauma además es mucho más severo cuando en la situación traumática se ven implicadas sus figuras cuidadoras principales", explica Sánchez.
"Cuando vi el video del arresto de Liam recordé una entrevista que le hicieron al cineasta Alfred Hitchcock. Preguntado por su particular estilo de thriller, contó una anécdota personal de cuando era niño. Confesó que su padre le amenazaba con entregarlo a la policía si se portaba mal y que cumplió y le llevó un día a la comisaría donde un agente le encerró unos minutos y le dijo: 'Esto les pasa a los chicos malos'. En la entrevista relataba que quedó tan marcado por ese evento, que el miedo a la policía le persiguió toda su vida y que creía que por eso a veces los agentes eran una amenaza para los protagonistas de su cine", comenta el experto.
"El ejemplo da una idea de hasta dónde llega a marcar algo así a corta edad, el director contaba que decidió no aprender nunca a conducir porque no podía soportar la idea de que le pusieran una multa o la policía le parase en mitad de una carretera. En una situación traumática, la mente queda dando vueltas alrededor de los sucesos acontecidos. Es como si la memoria quedara en un bucle, se le denomina el retorno de lo traumático. Y peor aún, la mente crea fantasías donde suceden acciones aún peores, es decir, más terroríficas que las que se vivieron y puede manifestarse a través de pesadillas", explica Sánchez.
En el caso del operativo de ICE, también estaba presente el primo de Liam de solo tres años, que también quedó afectado por ver cómo se llevaban a su familiar de cinco años y a su tío. Ambos niños han podido quedar marcados psicológicamente.
"Hace ya algunos años la teoría del apego, desarrollada por John Bowlby, señalaba que la separación abrupta del niño de sus figuras protectoras desarrollaba una angustia de separación que podía dejar secuelas de por vida. Es decir, si un niño es separado de sus padres de manera hostil, como sucede en algunos de los casos de arrestos llevados a cabos por ICE, esos niños sufren un trauma que puede dejar secuelas psíquicas, principalmente el desarrollo de trastornos de ansiedad", puntualiza el psicoterapeuta.
A la hora de identificar si un niño ha quedado afectado por el trauma, apunta a que estos son los síntomas más comunes: "Miedo intenso a situaciones semejantes a las que se vivieron, fobias nocturnas, llanto repentino, movimientos estereotipados, alteraciones en la alimentación y dificultades para socializar".
¿Cómo deberían garantizar los centros de detención el bienestar de los menores?
Es muy difícil saber cómo es el día a día de los internos en los centros de detención de ICE como el de Dilley. Una investigación periodística reciente, hizo públicos algunos dibujos de menores que residen allí en los que se podían leer mensajes explícitos de "ayuda, por favor", "libertad", o incluso una carta de una niña a las autoridades donde les rogaba que liberasen a su familia diciendo: "no somos delincuentes" o "no nos deporten".
Para la redacción de este artículo, hemos dirigido un total de tres correos con preguntas a ICE sobre cómo proceden con menores (si el marco legal ampara encerrar a niños) y cómo son las condiciones en el centro donde Liam permanece interno junto a su padre.
Casi 24 horas después, ICE contestó así en un correo: "El Centro de Detención de Dilley está acondicionado para familias. Los niños tienen acceso a maestros, aulas y cuadernillos de estudio para matemáticas, lectura y ortografía. Todo esto es financiado generosamente por los contribuyentes estadounidenses. Los adultos con niños se alojan en instalaciones que garantizan su seguridad y cubren sus necesidades médicas".
Preguntamos también al experto, qué condiciones deberían brindarles para garantizar el bienestar de los menores mientras permanezcan privados de libertad.
"Lo más aconsejable sería que los niños que han sido expuestos a situaciones traumáticas, como la que se ve en el video, puedan tener acceso a espacios de atención psicológica especializada para evitar que las secuelas de la exposición a esos eventos puedan deteriorar su salud mental. Sin duda sería necesario que los centros de detención cuenten con expertos en psicología infanto-juvenil ya que ese rango de población (de 3 a 14 años) es el más vulnerable a los impactos psicoemocionales y el más propenso a sufrir mayores secuelas", apunta el psicoterapeuta Rodrigo Sánchez.
También comentamos con él algunas iniciativas como la de la asociación 'Americanos por la Justicia de los Inmigrantes' (AIJ), que elaboró un librito coloreable donde formaba a los niños sobre conceptos básicos de migración y les preparaba con un lenguaje accesible y dibujos ante escenarios como posibles interrogatorios con un juez; máxime tras la nueva directiva aprobada por la administración Trump que ha dejado a los menores sin el servicio de cobertura legal.
"No considero que sea tan necesario que en este caso los psicólogos ofrezcan una explicación de la situación migratoria de sus padres o de ellos mismos, ya que en una situación traumática la mente no cuenta con la capacidad de elaboración y entendimiento de ese tipo de tecnicismos legales. Lo que sí me parece imprescindible es dar un tratamiento lo más pronto posible y que las características iniciales del tratamiento sean ofrecer un espacio de contención psicoemocional y de calidez que les permita a los niños sentirse seguros", comenta Sánchez.
Consejos para las familias con menores que hayan vivido un arresto de ICE
Preguntamos al psicoterapeuta Rodrigo Sánchez Vega qué pautas deben seguir las familias que quieran trabajar con niños que hayan vivenciado un arresto como el que protagonizó el pequeño Liam.
"Lo más aconsejable sería que los niños que han sido expuestos a situaciones traumáticas, como la que se ve en el video, puedan tener acceso a espacios de atención psicológica especializada para evitar que las secuelas de la exposición a esos eventos puedan deteriorar sus capacidades psicoemocionales de por vida", advierte.
En caso de no contar con ayuda de un profesional, recomienda una serie de consejos básicos que pueden ayudar a los menores:
1. Fomentar un espacio de paz y tranquilidad, en el que haya la menor cantidad de estímulos intensos que puedan afectarlo (música fuerte, aglomeraciones, o temperaturas altas, entre otros).
2. Evitar que el menor recuerde o siga hablando de lo que vivió, hay una posible tendencia al retorno de lo traumático en la mente y si no se detienen esos recuerdos, el trauma se puede agravar. Por ello, y contrario a lo que se cree comúnmente, es importante evitar hacerle preguntas al niño de lo que vivió. A menos que sea necesario para llevar acabo un expediente o testimonio legal.
3. También evitar que las personas a su alrededor hablen de los eventos que suscitaron el trauma e incluso impedir la exposición a noticias relacionadas con esos sucesos.
4. Generar un ambiente de calidez que le resulte lo más familiar posible. Por ejemplo, que el niño pueda convivir con algunas de sus figuras parentales cercanas y que se lleven a cabo juegos que le resulten conocidos. Así se logra que se relaje, se impide que la mente del niño vuelva a los eventos traumáticos y se genera la sensación de que no todo en su mundo se ha derrumbado.
5. Transmitirle al niño (si ha sido separado de sus progenitores) que hay esperanza y que el encuentro con sus padres se dará. Este punto es particularmente importante ya que el sentimiento de desolación y de desamparo suele ser muy traumático para los niños.
El psicoterapeuta insiste en que esta pauta básica busca impedir que el trauma crezca, pero que lo más aconsejable en estas circunstancias es que las familias acudan con un profesional de la salud mental infatil y/o juvenil.









