Mientras tomaba té en una jarra de cerveza con sus compañeros de trabajo, Kyle Bos enumeró las formas en las que está cambiando su vida.
Despiden a 1400 empleados de una fábrica de Ohio en una localidad que Trump visitará este fin de semana
Los despidos —que se produjeron apenas tres días antes del mitin que el presidente, Donald Trump, dará el sábado en una escuela secundaria próxima— fueron lo suficientemente importantes como para borrar prácticamente todo un año de crecimiento del empleo en el área metropolitana de Dayton
Bos tiene dos hijas, y la tercera nacerá en enero. En el supermercado, cinco artículos cuestan ahora tanto como antes costaba un carrito lleno. Él y casi 1.400 personas más fueron despedidos de sus empleos el miércoles en lo que había sido la planta de camiones Navistar en el suroeste de Ohio.
Los despidos —que se produjeron apenas tres días antes del mitin que el presidente, Donald Trump, dará el sábado en una escuela secundaria próxima— fueron lo suficientemente importantes como para borrar prácticamente todo un año de crecimiento del empleo en el área metropolitana de Dayton, Ohio. Y son uno de los motivos por los que Bos, de 30 años, planea pasar las últimas semanas antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre haciendo campaña puerta por puerta para conseguir votos para los demócratas.
A la pregunta de cuántas veces había votado por Trump, Bos respondió levantando tres dedos tatuados. Pero dijo que ya ha tenido suficiente.
“Algo tiene que cambiar políticamente en este país”, afirmó Bos, miembro del sindicato United Auto Workers, que se identifica como centrista.
Trump hace campaña en la zona el sábado
Las elecciones de este año son una prueba para la coalición de clase trabajadora que llevó a Trump a la Casa Blanca y dio la mayoría a los republicanos en la Cámara de Representantes y el Senado. El resultado se decidirá en lugares como Dayton, donde en su día florecieron las fábricas, pero ha perdido cerca de la mitad de sus 90,000 puestos de trabajo industriales desde 1990, luego de que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y el comercio con China abarataron la adquisición de autopartes en el extranjero.
El estilo directo de Trump y su condición de empresario famoso lo ayudaron al principio en Dayton, donde los votantes sentían que la política tradicional les había fallado. Pero este año los votantes están molestos por la inflación y la guerra con Irán.
La contienda en Ohio podría ser decisiva para el control del Senado. El senador republicano Jon Husted enfrenta el desafío del exsenador demócrata Sherrod Brown, quien intenta capitalizar ese desencanto para regresar a la Cámara Alta dos años después de perder su escaño.
La visita de Trump a Dayton se incluye en lo que el mandatario dice que será un maratón de mítines de 32 días para tratar de convencer a la población de que la economía está mejor de lo que creen.
“En todo el país se están construyendo fábricas, plantas; la industria manufacturera está regresando”, manifestó Trump el jueves. “Lo único en lo que nos va mal es en las relaciones públicas”.
Cada vez más estadounidenses culpan a Trump por el alto costo de vida, aunque el mandatario se ha burlado en gran medida de las preocupaciones sobre la asequibilidad. Sin embargo, prometió entregar cheques de 5,000 dólares si los republicanos ganan la Cámara de Representantes y el Senado el próximo mes, algo que Bos calificó de ofensivo.
“Se siente como un soborno, una bofetada en la cara y, como si fuéramos todos ignorantes”, manifestó.
Cuando el trabajo en fábricas se perdió, los republicanos ganaron terreno
En la década de 1990, a medida que desaparecían los sueldos estables, aumentaron la adicción a las drogas y la delincuencia. La situación pareció tocar fondo con la crisis financiera de 2008, lo que llevó a Phil Plummer —quien entonces era el jefe de la policía del condado de Montgomery— a entrar en política.
“En mi cárcel, el 40% eran adictos a las drogas, el 50% pacientes de salud mental y el 10% criminales”, señaló Plummer, presidente del Partido Republicano del condado de Montgomery y diputado estatal desde 2019. “Lo teníamos todo al revés. Eso fue lo que me llevó a la legislatura estatal”.
Plummer aparece ahora en la boleta para el Senado estatal de Ohio, Según él, Trump es quien mantiene unida la coalición del partido formada por empresas y familias de clase trabajadora.
En los últimos años, la economía local ha mejorado a medida que la Base Aérea Wright-Patterson fue sumando de forma constante trabajadores gubernamentales. La base ha atraído a la zona a nuevas empresas aeroespaciales como Joby Aviation, Electra y Sierra Nevada Corporation.
“El desarrollo económico necesita tiempo, y hay que darle un poco de tiempo para que madure, y luego, una vez que lo hace, se obtendrá algo especial”, afirmó Jeff Hoagland, director ejecutivo de la Dayton Development Coalition.
Exención fiscal a las horas extra no ayuda a trabajadores de fábrica
La Casa Blanca señaló la inversión de 850 millones de dólares del fabricante de aviones Electra —además de los anuncios de Honda, Stellantis y otros para Ohio— como evidencia de que las políticas de Trump crean empleos.
Pero en la antigua planta de Navistar, los amplios aranceles de Trump nunca impulsaron la demanda y el anterior propietario de las instalaciones, International Motors, optó por desprenderse de ellas.
El principal logro legislativo de Trump —la llamada “One Big, Beautiful Bill”— ha mejorado poco el salario neto de los trabajadores, a pesar de eliminar de forma temporal los impuestos sobre las propinas y las horas extra.
“No estábamos haciendo muchas horas extra debido a la economía”, dijo Marianne Donnelly, que manejaba un montacargas en la fábrica. “Simplemente no había o había muy pocas”.
Trabajadores despedidos como Donnelly dicen que esperan ser recontratados en un plazo de seis a 12 meses por Roshel, un fabricante canadiense de vehículos blindados que va a adquirir la planta. Roshel indicó en un comunicado que está “trabajando con todos los implicados no solo para proteger al plantel actual, sino para más que duplicarlo en los próximos años en un proceso por fases”.
Trabajadores despedidos buscan esperanza
El lunes anterior a los despidos, Morgan Hughes y JoJo Burkhard iban de puerta en puerta en Kettering, un suburbio de Dayton. Intentaban convencer a afiliados sindicales y jubilados para que votaran por los demócratas.
El empleo en Navistar había ayudado a Hughes, de 35 años, a comprarse una casa a los 21 y a trabajar junto a su padre. Burkhard apuntó que la inflación había facilitado que los votantes indecisos se decantasen hacia su lado.
“No es un discurso difícil en absoluto”, comentó. “Y aunque no quieran seguir votando a los demócratas a largo plazo, al menos les darán una oportunidad a los candidatos en estas elecciones, lo que podría ser un punto de inflexión para nosotros”.
Después de una mañana hablando con votantes, se acomodaron en un restaurante chino para comer potstickers y el peso de la semana se les echó encima.
Burkhard abrió una galleta de la fortuna y los ojos se le llenaron de lágrimas. Los despidos significaban que ni ella, ni su novio y su madre tenían trabajo, y las palabras en letra pequeña casi parecían proféticas.
Su mensaje decía: “Encontrarás tu fuerza interior para superar los desafíos”.








