Después de un mes de encierro, una joven madre ecuatoriana y su hija de siete años recuperaron finalmente su libertad. Sin embargo, al bajar del autobús frente a un albergue en Laredo, Texas, la sensación no era de alivio pleno. Cargando sus pertenencias en bolsas, ambas arrastraban el trauma de las semanas previas, una carga tan pesada como las largas sombras de esa tarde de febrero.
“Mamá, ¿qué delito cometí que estoy presa?": Así vivió niña inmigrante en centro de detención en Texas
Lo que antes eran estancias cortas en Dilley se han convertido en detenciones prolongadas que superan por mucho el límite legal de 20 días y la mayoría son niños.
Durante su paso por el Centro de Procesamiento de Dilley, un enorme complejo de remolques en el sur de Texas,estuvieron rodeadas de cientos de familias, con historias como las suyas.
¿Qué delito cometí que estoy presa? niña migrante le pregunta a su mamá la razón de estar en centro de detención
“Ella me decía, ‘mamá, ¿qué delito cometí que estoy presa?’ Y yo no le sabía qué decir”, relató la mujer, de 29 años. La mujer no encontraba palabras para responderle. El miedo aún la persigue; habló bajo anonimato por temor a que su testimonio afecte su proceso migratorio, especialmente ahora que su esposo ya ha sido deportado a Ecuador.
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La realidad dentro de Dilley ha cambiado drásticamente desde que el gobierno de Donald Trump reabrió sus puertas. Lo que antes eran estancias cortas se han convertido en detenciones prolongadas que superan por mucho el límite legal de 20 días. Además, el perfil de quienes están ya no solo es de recién llegados, sino familias que llevaban años integradas en comunidades de Estados Unidos, con trabajos, escuelas, amigos, familia, todo lo tuvieron que dejar atrás.
Expertos y abogados describen un entorno hostil para la infancia
“Imagínese que usted es un niño y lo sacan de su entorno”, señaló Philip Schrag, profesor de derecho de la Universidad de Georgetown y autor de “Baby Jails: The Fight to End the Incarceration of Refugee Children in America” (“Cárceles para bebés: la lucha para acabar con el encarcelamiento de niños en Estados Unidos”).
A pesar de esto, las cifras demuestran que ni los niños pueden evitar pasar por esto cuando caen en manos de agentes de inmigración.
El ICE registró a más de 3,800 niños en detención durante los primeros nueve meses del nuevo mandato de Donald Trump, según un análisis de datos del Deportation Data Project de la Universidad de California, Berkeley, realizado por The Associated Press.
En promedio, se retenía a más de 220 niños, y la mayoría de los detenidos por más de 24 horas eran enviados a Dilley. Más de la mitad de los detenidos en Dilley durante ese periodo eran menores. Y además se encontró que:
- 66% de los niños fueron deportados.
- 10% salieron mediante "salida voluntaria" de sus padres.
- 25% fueron liberados bajo supervisión periódica ante el ICE.
Mientras las autoridades de inmigración y algunos políticos defienden el lugar como un centro residencial "seguro y estructurado" con servicios médicos y educativos, quienes han vigilado las condiciones desde adentro denuncian una falta de control preocupante tras el desmantelamiento de las oficinas de supervisión.
“Es especialmente preocupante que se incremente la detención de familias”, advirtió la doctora Pamela McPherson, psiquiatra infantil y adolescente contratada por el DHS desde 2014 hasta el año pasado para inspeccionar e investigar las condiciones en Dilley y otras instalaciones del ICE donde se retiene a menores.
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