Emily Marris vivió un infierno con su bebé de 17 meses. La pequeña Brooklyn tuvo que ingresar en la unidad de cuidados intensivos del hospital de San Diego (California), ¿la causa?
Una bebé de 17 meses casi muere tras tomar leche cruda de cabra en California
La bebé estuvo ingresada en estado muy grave y otra niña de seis años también contrajo una grave infección. Ambas quedaron con secuelas tras haber tomado leche cruda de cabra de una granja no autorizada. Las autoridades no tomaron medidas contra el agricultor que lo vendió.
Ocurrió el 5 de junio. Emily había comprado leche cruda de cabra en una granja que le recomendaron en un grupo de Facebook para que ayudara a la pequeña con su estreñimiento.
Los médicos sospecharon que esa leche sin el proceso de pasteurización no había eliminado posibles patógenos. Ahí estaba la clave que había desencadenado una peligrosa infección por E. coli.
Brooklyn desarrolló síndrome urémico hemolítico, una enfermedad rara en la que coágulos sanguíneos microscópicos obstruyen los vasos pequeños y destruyen órganos vitales.
Y la bebé no fue la única. El 12 de junio otra niña de 6 años llamada Victoria que había bebido leche de la misma granja terminó en el mismo hospital, con la misma enfermedad potencialmente mortal y hubo que hacerle transfusiones de sangre.
La leche que se sospecha que enfermó a las niñas no provenía de ninguna de las doce granjas autorizadas del estado. La lechería operaba sin control alguno y vendía galones sin etiquetar.
De hecho, una investigación de Propublica documenta que Emily avisó a la granja de la grave infección y siguieron vendiendo la leche. Lo pudo documentar gracias a que capturó los mensajes del chat donde los productores de leche siguieron ofreciéndola, a pesar de los dos casos de las niñas en estado grave.
Emily intercambió correos con, al menos, cuatro agencias estatales para denunciar lo que estaba ocurriendo y el 20 de junio tres reguladores realizaron una visita no anunciada a Moonlight Ridge.
Los granjeros argumentaron frente a los inspectores que la leche era para mascotas y que así se anunciaba en redes sociales.
Aunque California exige licencias para vender leche cruda para consumo humano, las granjas sin licencia pueden venderla siempre que la etiqueten como alimento para mascotas, y los vendedores se habrían aprovechado de esta laguna legal.
De hecho, vender leche cruda sin licencia constituye una violación de la ley estatal y puede acarrear multas de hasta 10,000 dólares y penas de cárcel de hasta un año.
Los inspectores entregaron a los productores una orden de cese del negocio y una notificación de infracción por operar como establecimiento de alimentos sin un permiso válido. Ninguna de las dos conllevaba sanciones.
Además, se llevaron una muestra de leche para analizar cuyo resultado fue negativo para los patógenos, incluida la E. coli.
La investigación se cerró sin sanción porque, según los investigadores, no se pudo demostrar que vendiera leche destinada al consumo humano, a pesar de los mensajes aportados por Emily.
Los productores cerraron la granja en California y se mudaron a Arizona.
¿Qué pasó con las niñas?
Cuando Brooklyn regresó a casa del hospital, apenas se parecía a la niña activa que había empezado a gatear y a decir palabras sencillas antes de enfermar. La enfermedad había interrumpido considerablemente su desarrollo. "Todo se detuvo y se estancó", dijo Marris.
Brooklyn comenzó la fisioterapia de inmediato, pero cojeaba ligeramente y no podía dormir toda la noche sin sufrir terrores nocturnos. Los médicos también le advirtieron que probablemente tendría problemas renales a largo plazo. Necesitaría ser examinada cada seis meses por un nefrólogo y no podría consumir alcohol bajo ninguna circunstancia.
Victoria también requerirá seguimiento médico continuo.
¿Qué pasó con la granja?
Poco después de que ambas chicas recibieran el alta, un conocido en común puso en contacto a sus familias.
Juntas, decidieron presentar una demanda contra la granja ante el Tribunal Superior del Condado de Riverside, alegando que les habían vendido negligentemente leche cruda contaminada, presentada como apta para el consumo humano. El caso sigue en curso. Los productores declararon a ProPublica que la granja se defenderá plenamente de las acusaciones de los demandantes.
Casos similares surgieron en todo el país. Solo en los últimos dos años, cientos de personas enfermaron en nueve estados por consumir leche cruda o productos derivados de ella.






