La ‘influencer’ británica Charlie Anderson-Read murió a los 41 años tras una lucha de tres años contra el cáncer.
Muere ‘influencer’ Charlie Anderson-Read: deja video póstumo lamentando no “ver crecer” a su hija
La creadora de contenido documentó públicamente cómo enfrentó el cáncer durante años. Ella agradeció por el apoyo que recibió y aseguró que no tenía arrepentimientos.
Antes de fallecer, grabó un video de despedida que fue publicado en su cuenta de Instagram el 10 de octubre, en el que agradeció a sus seguidores por el apoyo recibido durante su enfermedad y les pidió que continuaran luchando.
Un mensaje de despedida
El video, grabado semanas antes de su fallecimiento y publicado por una persona cercana cinco horas después de su muerte, comenzó con un mensaje de su familia: “A las 7:30 de esta mañana, Charlie falleció. Ahora descansa en paz”.
Anderson-Read, quien dejó a su esposa, Louise, y a su hija de cuatro años, Florence, se dirigió a su comunidad en redes sociales para agradecer las muestras de cariño y las donaciones que recibió durante su enfermedad, destinadas a apoyar a su familia tras su partida.
“Si están viendo este video, es porque, lamentablemente, ya no estoy aquí”, expresó al comenzar su mensaje.
La bloguera reconoció que los mensajes de sus seguidores fueron fundamentales para sobrellevar uno de los momentos más difíciles de su vida y agradeció a quienes contribuyeron económicamente para ayudar a su esposa e hija.
“Todos sus mensajes y palabras amables realmente me han ayudado a superar lo que ha sido un momento muy difícil”, dijo.
También expresó su deseo de que compartir su experiencia hubiera servido para ayudar a otras personas y destacó la generosidad que encontró durante su enfermedad.
“Y a lo largo de toda esta dura prueba, solo me he encontrado con personas que han sido amables y generosas conmigo, y eso me ha demostrado cuánta bondad hay en el mundo. Espero que ahora todos puedan verlo”, indicó.
Sin arrepentimientos, pero con el deseo de ver crecer a su hija
En su despedida, Charlie Anderson-Read reflexionó sobre la vida que tuvo y aseguró que, pese a las dificultades que enfrentó, no se arrepentía de sus experiencias.
Sin embargo, reconoció que le habría gustado disponer de más tiempo junto a su familia y acompañar el crecimiento de Florence.
“Estoy muy agradecida por la vida que he vivido. No me arrepiento de absolutamente nada. No hay nada que desearía haber hecho más. Lo único es, obviamente, que me hubiera gustado quedarme más tiempo con mi familia y ver crecer a Florence”, expresó.
“Hay cosas como esas, para las que, obviamente, me hubiera gustado estar presente. Hay muchas cosas que voy a extrañar. Pero he vivido tantas experiencias y he tenido mucha suerte de contar con estos dos años y medio adicionales. Incluso más que eso”, añadió.
Antes de concluir, reiteró su agradecimiento a quienes la acompañaron durante su enfermedad y dejó un último mensaje para su comunidad.
“Así que, por última vez, cuídense todos. Les deseo lo mejor a todos. Sigan luchando. No dejen que mi fallecimiento tenga ningún efecto negativo en la gente ni en ustedes”, finalizó.
Del diagnóstico terminal a tres años de lucha contra el cáncer
Charlie Anderson-Read comenzó a documentar su experiencia en redes sociales después de recibir un diagnóstico de cáncer de páncreas terminal a los 38 años. Posteriormente, le diagnosticaron colangiocarcinoma terminal, un tipo de cáncer poco común y agresivo que afecta los conductos biliares.
El diagnóstico llegó tres semanas después de que su padre falleciera a causa de un cáncer de riñón. Inicialmente, los médicos le dieron seis semanas de vida; sin embargo, logró vivir tres años más.
Durante ese tiempo, la bloguera compartió detalles de su enfermedad, incluidos los síntomas que experimentó antes de conocer su diagnóstico. En diciembre de 2023, relató que comenzó a perder el apetito después de una situación estresante en el trabajo, algo que inicialmente atribuyó al estrés.
Después sintió un “un ligero endurecimiento en mi costado izquierdo”, debajo de los pulmones, que describió como que “se sentía como un músculo duro”.
Más adelante, experimentó dolores punzantes en esa zona, tan intensos que, según contó, “era tan doloroso que ni siquiera podía ponerme de pie”.
También manifestó fatiga, que relacionó inicialmente con el trabajo, el estrés y la maternidad. Al compartir estos detalles, buscaba ayudar a otras personas a reconocer algunas de las señales que experimentó antes de recibir el diagnóstico.






