"Vimos a la gente morir": el desgarrador relato de una sobreviviente de las inundaciones en Kerrville

A un año de las devastadoras inundaciones en Kerrville, Texas, Lorena Guillén, propietaria de un parque para casas rodantes a orillas del río Guadalupe, recuerda la madrugada en que el agua destruyó su negocio y cobró la vida de decenas de personas. Su testimonio también deja un llamado para mejorar los sistemas de alerta y evitar que una tragedia similar vuelva a repetirse.

Video Inundaciones en Kerrville: autoridades revelan nuevas cifras tras tragedia del 4 de julio

KERRVILLE, Texas.A punto de cumplirse un año de las inundaciones que golpearon la región de Kerrville, el recuerdo de aquella madrugada sigue fresco en la memoria de Lorena Guillén, propietaria de un campamento de casas rodantes ubicado a orillas del río Guadalupe.

Guillén habló en exclusiva con N+ Univision sobre lo que vivió durante la tragedia del 4 de julio que dejó 117 víctimas mortales.

Lorena Guillén relata cómo vivió la madrugada en que las inundaciones destruyeron su parque para casas rodantes en Kerrville, Texas.
Lorena Guillén relata cómo vivió la madrugada en que las inundaciones destruyeron su parque para casas rodantes en Kerrville, Texas.
Imagen N+ Univision


Recuerda que horas antes de las intensas lluvias, el campamento estaba tranquilo, las personas descansaban, escuchaban música y convivían mientras se preparaban para celebrar el 4 de julio… hasta que llegó la tormenta.

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"Era una noche negra, espantosísima, truenos, relámpagos. El agua estaba helada. Caía, pero fuertísimo. Pero nadie lo vio venir", recordó.

" No había nada que indicara que se fuera a inundar, era simplemente que estaba lloviendo demasiado", relató.

Sin embargo, la situación cambió en cuestión de minutos.

El agua subió muy rápido

Según su testimonio, el nivel del agua alcanzó entre 35 y 40 pies (10 a 12 metros) en aproximadamente 45 minutos, superando cualquier expectativa.

En ese entonces, el campamento contaba con 54 espacios para casas rodantes, pero el agua se llevó todo.

"Teníamos un total de 54 espacios para RV parking. ¿Ahora a cuánto quedó reducido? Cero. No hay absolutamente nada."

Durante la inundación, observó cómo la corriente arrastraba las cabañas, vehículos y motocicletas.

"Vimos cómo la bodega se iba, vimos cómo las cabañas chocaban contra los árboles, se veían todos los carros que iban en el agua, todas las Harley que iban en el agua"

"Se veía la gente morir"

Pero los recuerdos más dolorosos para Lorena no tienen nada que ver con las pérdidas materiales, sino con las personas.

" En la parte más honda del río era donde se escuchaban los gritos de ayuda y se veía la gente morir."

Entre las víctimas había personas que conocía desde hacía años y familias enteras luchando por su vida.

"El papá iba caminando con sus dos niños y con su esposa atrás. Ya estaban a punto de llegar cuando llegó la segunda ola y se los llevó a todos."

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Cinco minutos más hubieran podido salvar una vida

A un año del desastre, Lorena considera que una de las principales lecciones es la necesidad de fortalecer los sistemas de alerta y comunicación durante emergencias.

Relató que a las 2:08 de la madrugada llamó al departamento del sheriff para reportar que la inundación ya había comenzado río arriba.

Sin embargo, explicó que todavía no existía comunicación suficiente sobre lo que estaba ocurriendo.

"Aprender de esos detalles donde yo hubiera podido tener una hora para sacar a la gente o cinco minutos más... hubiéramos podido salvar aunque sea una sola persona."

El parque de casas rodantes nunca volverá a abrir

La tragedia también marcó el futuro del negocio. Lorena confirmó que tomó la decisión de no volver a abrir el campamento de casas rodantes.

" Fue una decisión que tomamos hace un año porque perdimos a una familia de cuatro personas y no quiero volver a pasar por eso", dijo.

Aunque ha pasado un año desde la tragedia, Lorena asegura que el tiempo no ha sido suficiente para sanar.

"(El dolor) nunca se va a ir. Es aprender a vivir con el dolor; esa es la diferencia"

Mientras la recuperación continúa en Kerrville, el río Guadalupe sigue siendo un recordatorio permanente de una de las tragedias más dolorosas que ha vivido la comunidad y de las vidas que cambiaron para siempre aquella madrugada.

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