SAN ANTONIO, Texas.-El sonido de un silbato se ha convertido en una señal de alerta entre familias inmigrantes del complejo de apartamentos Country Village, en el área de Alamo Heights, en San Antonio. Cada vez que vecinos detectan la presencia de supuestos agentes de inmigración, utilizan silbatos para advertir a otros residentes del vecindario.
Vecinos usan silbatos para alertarse por presencia de ICE cerca de escuelas en Alamo Heights
Familias inmigrantes del complejo Country Village, en el área de Alamo Heights, aseguran vivir con miedo por la presencia constante de agentes migratorios cerca de paradas de autobús escolar. Residentes afirman que incluso han dejado de asistir a graduaciones por temor a ser detenidos.
La medida surgió como una forma de protección comunitaria ante lo que describen como una presencia constante de agentes de ICE cerca de paradas de autobús escolar y complejos residenciales. Los residentes aseguran que el miedo ha aumentado durante las últimas semanas y ya afecta actividades cotidianas y eventos importantes para las familias.

"Tenemos miedo de asistir a la graduación de nuestros hijos, porque nos están siguiendo sin poder hacer nada… no sabemos qué es peor, regresar a un país al que le tenemos miedo o quedarnos aquí viviendo así”, relató una residente, quien prefirió mantener su identidad en reserva.
La situación ocurre en la misma zona donde, hace tres semanas, agentes de ICE detuvieron a Betania Uzcátegui, una madre venezolana, junto a sus dos hijos cuando se dirigían a tomar el autobús escolar. Aunque la familia fue liberada posteriormente, el temor entre los vecinos continúa creciendo.
Este miércoles, residentes grabaron videos de lo que aseguran fue una nueva intervención de supuestos agentes migratorios. Según testimonios, algunos oficiales vestidos con chalecos tácticos y armados habrían detenido a una persona mientras otros interrogaban al conductor de una camioneta cerca del complejo habitacional.
El nivel de preocupación es tal que activistas comunitarios comenzaron a repartir silbatos a las familias para ayudarlas a alertarse entre sí cuando detectan movimiento de agentes migratorios en la zona.
“Tenemos muchísimo miedo hasta de salir a dejar a los niños al autobús”, contó otra residente. “Hay vecinos que ni siquiera salen a tirar la basura por temor”.
Vecinos y activistas también denuncian que los agentes suelen aparecer cerca de los horarios de entrada y salida escolar. Una activista aseguró que observaron cómo varios vehículos se movilizaron justo cuando llegó el autobús escolar al área.
“Fue muy sospechoso porque reaccionaron exactamente cuando estaban los niños ahí”, afirmó Jessica Solís, voluntaria del Grupo Venceremos San Antonio.
Ante el temor, la comunidad ha comenzado a organizar redes de apoyo para ayudar a familias migrantes. Algunos residentes ahora se encargan de llevar y recoger a los menores de la escuela para evitar que padres indocumentados tengan que exponerse en la vía pública.
Mientras tanto, el ambiente en el complejo permanece marcado por el silencio y la incertidumbre. Vecinos aseguran que los niños ya no salen a jugar como antes y describen las noches como jornadas de angustia constante.
“Vivimos en una verdadera película de terror”, expresó una residente.










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