Una niña peruana de 10 años terminó a cientos de millas de su lugar de origen, en una comunidad indígena de difícil acceso en la Amazonía ecuatoriana. Allí fue localizada por las autoridades el 7 de agosto, en medio de una investigación que ahora intenta reconstruir cómo llegó hasta ese lugar y quiénes participaron en su traslado.
De Perú a una comunidad amazónica de Ecuador: el misterio detrás del rescate de una niña de 10 años
La menor fue localizada en una comunidad amazónica de Ecuador tras una investigación que ahora busca esclarecer cómo llegó hasta allí y si existió un intercambio de niñas entre comunidades de ambos países.
La menor fue encontrada en la comunidad Espejo, en el sector del río Tigre, en la provincia ecuatoriana de Pastaza, una zona cercana a la frontera con Perú.
El operativo no fue producto de una intervención rutinaria. Fue el resultado de una investigación coordinada entre autoridades de ambos países, que seguían una pista relacionada con un posible intercambio transfronterizo de menores.
Las primeras investigaciones apuntan a un posible caso de trata de personas con fines de matrimonio servil. Las autoridades también investigan posibles hechos de violencia sexual.
La niña fue puesta bajo protección y se anunció que recibiría atención médica, psicológica y acompañamiento integral, además de asistencia coordinada con autoridades consulares peruanas.
Pero el rescate abrió tantas preguntas como respuestas.
De acuerdo con las investigaciones preliminares, aproximadamente un mes antes del operativo habría ocurrido un intercambio transfronterizo de dos menores entre comunidades indígenas de Ecuador y Perú.
La investigación no se limita, por tanto, a determinar qué ocurrió con la niña encontrada en Pastaza. Las autoridades también buscan establecer las circunstancias en las que ambas menores habrían sido trasladadas y si existió algún mecanismo organizado detrás de esos movimientos.
En Perú, las autoridades habrían localizado el otro caso relacionado con esta investigación pocos días antes del rescate en Ecuador.
La operación del 7 de agosto requirió un despliegue especial debido a las condiciones geográficas del lugar. La zona de Río Tigre es de difícil acceso y, durante la intervención, las autoridades incluso recurrieron a integrantes de la comunidad como intérpretes debido a que algunas personas no hablan español.
Fue en ese contexto que los agentes localizaron a la niña.
Durante el operativo también fue aprehendido Santi Cuji Washinton Favio, de 50 años.
Las autoridades lo vincularon inicialmente con la investigación y señalaron que se indagaría su posible responsabilidad en hechos relacionados con trata de personas y violencia sexual.
Sin embargo, el caso tomó un nuevo giro después de la audiencia.
El hombre quedó en libertad luego de que la fiscal que intervino en la audiencia no formulara cargos en su contra por el presunto delito de abuso sexual, según reportaron medios ecuatorianos.
La decisión provocó cuestionamientos públicos.
La Fiscalía General del Estado de Ecuador anunció que abrió un proceso de control jurídico para revisar la actuación de la funcionaria que participó en las diligencias. La institución señaló que, si se determina responsabilidad disciplinaria, se tomarán las medidas correspondientes.
El hecho de que el hombre haya recuperado su libertad no significa que la investigación sobre el caso haya terminado.
Las autoridades todavía deben determinar qué ocurrió con la menor, cómo llegó a Ecuador y si hubo otras personas involucradas.
El caso pone el foco en una práctica que ocurre lejos de las grandes ciudadesPara Vanessa Soto, responsable de Promsex Madre de Dios, el caso debería servir para mirar una realidad que puede quedar oculta en comunidades alejadas de los centros urbanos.
La especialista señaló que, aunque en Perú se ha avanzado en la prohibición del matrimonio infantil, todavía existen lugares donde niñas y adolescentes pueden quedar expuestas a prácticas que vulneran sus derechos.
“Existen espacios más distantes, más lejanos, donde estas prácticas todavía existen”, afirmó.
Soto explicó que la distancia geográfica y la falta de servicios estatales pueden aumentar la vulnerabilidad de los menores.
“Muchas veces están creciendo en espacios excluidos de los servicios o de la presencia del Estado”, señaló.
La especialista consideró que el caso requiere un análisis jurídico para determinar si los hechos investigados encajan formalmente en el delito de trata de personas. Sin embargo, señaló que el intercambio de una menor como parte de un acuerdo puede constituir una expresión grave de violencia y explotación.
¿Qué significa “matrimonio servil”?
Las autoridades ecuatorianas describieron el caso como una investigación por trata de personas con fines de matrimonio servil.
La expresión es importante porque no se trata simplemente de un matrimonio entre personas de diferentes edades. En este caso, las autoridades investigan si la menor fue trasladada o entregada con la finalidad de someterla a una relación que implicaría explotación.
La investigación deberá determinar quién tomó las decisiones sobre el traslado de la niña, qué ocurrió entre las comunidades involucradas y cuál era exactamente el propósito de llevarla hasta Ecuador.
Mientras tanto, la menor permanece bajo protección de las autoridades.
Una investigación que cruza la frontera
El caso también muestra las dificultades que enfrentan las autoridades cuando una posible red de trata opera a ambos lados de una frontera.
La investigación ha requerido la coordinación entre las fiscalías de Ecuador y Perú, las fuerzas de seguridad de ambos países y autoridades encargadas de proteger a la niñez.
Para los investigadores, la prioridad ahora es reconstruir la historia de la niña y determinar si el supuesto intercambio de menores fue un hecho aislado o parte de una práctica más amplia.
Mientras esa investigación continúa, las autoridades mantienen bajo protección a la menor de 10 años.








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