HOUSTON, Texas- El tablero político de Texas se ha movido nuevamente, y esta vez, el epicentro es Houston. En un giro que muchos interpretan como una capitulación ante la presión de Austin, el Concejo Municipal ha aprobado las enmiendas a la Proposición A, que limitaban la interacción entre la policía local y los agentes federales de inmigración.
"Un paso en la dirección correcta": Abbott celebra que la Policía de Houston coopere plenamente con el DHS
En una jornada marcada por el forcejeo político entre la alcaldía y el Capitolio de Texas, Houston ha decidido escuchar las solicitudes del gobernador Greg Abbott. Tras semanas de resistencia, el Concejo Municipal aprobó una medida que estrecha los lazos de la policía de Houston con las autoridades federales.
Desde la oficina del gobernador Greg Abbott, el mensaje es de triunfo. Andrew Mahaleris, portavoz del mandatario, fue tajante al señalar que este movimiento es un "paso en la dirección correcta".
Para el gobierno estatal, los líderes de Houston "pusieran en riesgo la seguridad pública" con políticas imprudentes que socavaron a las fuerzas del orden.
Sin embargo, la advertencia es clara: Abbott espera que cualquier política que finalmente adopte el Departamento de Policía de Houston cumpla con la certificación de la ciudad de que cooperará plenamente con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
"El gobernador Abbott continuará utilizando todas las herramientas necesarias para proteger a los texanos", mencionó Mahaleris.
Concejal Salias contra la decisión
Sin embargo, el ambiente dentro del Concilio para muchos no es de victoria. Para la concejal Alejandra Salinas, la decisión representa una herida abierta en la confianza de la comunidad.
Salinas advirtió que el lenguaje legal que protegía a los ciudadanos de detenciones basadas meramente en órdenes administrativas civiles fue "borrado" por la intervención del gobernador.
Aunque el compromiso de eliminar la espera de 30 minutos de la policía local sigue en pie, de palabra, Salinas lamenta que los houstonianos tengan que depender de "promesas" del Fiscal de la Ciudad en lugar de protecciones escritas y firmes.
"Esta lucha no ha terminado", sentenció Salinas, destacando que más de 50 organizaciones, sindicatos y coaliciones de fe habían respaldado el blindaje original.
Para ella, el hecho de que se mantengan los requisitos de transparencia y reportes es un consuelo menor frente a lo que califica como una "marcha atrás" en derechos ganados a pulso en las calles.
Mientras tanto, en el ámbito federal, el senador John Cornyn no perdió tiempo en capitalizar el resultado.
A través de sus redes sociales, aplaudió que Houston "corrigiera el rumbo" y cooperara con ICE, atribuyendo el cambio a la firmeza de Abbott frente a lo que llamó "radicales" que buscaban convertir a Houston en una ciudad santuario.
Cornyn aprovechó el momento para impulsar su propia agenda: la Ley de Eliminación de Ciudades Santuario, buscando que ninguna otra urbe demócrata pueda, en sus palabras, "usurpar" las leyes federales.
























