NUEVA YORK.- Reducir el uso del automóvil es una de las acciones más importantes para enfrentar el cambio climático en las ciudades, y no solo es fundamental en el Día de la Tierra, sino que cambiar la forma en la que nos movemos para reducir la contaminación es una acción que debemos implementar en nuestras vidas. Una forma de empezar puede ser sumarse al reto de tener un día sin carro a la semana.
Únete al reto de un día sin carro a la semana: un pequeño hábito con gran impacto
En el Día de la Tierra, cambiar hábitos como reducir el uso del auto puede tener beneficios duraderos para el entorno.

Para muchos de nosotros, dejar el coche puede sonar lejano o incluso poco factible. Sin embargo, Sara Lind, codirectora ejecutiva de Open Plans para transformar las calles de Nueva York a través de espacios más accesibles, nos habla cómo podemos reducir su uso de formas realistas.
“Conducir puede sentirse necesario para muchas personas, especialmente si no tienes acceso a un buen transporte público en tu vecindario. Pero no tienes que dejar de usar el auto por completo para generar un impacto positivo. Piensa en formas de reducir su uso e incorporarlas a tu rutina diaria, como agrupar varias tareas en un solo viaje o sustituir uno o dos trayectos cortos a la semana por caminar, usar bicicleta o transporte público cuando sea posible. No es necesario cambiar radicalmente tu estilo de vida”, dice a UNIVISIÓN.
El punto no es renunciar por completo al coche, sino empezar a replantear cómo lo usamos en el día a día. “Pequeños pasos manejables pueden hacer una gran diferencia”, expresa la codirectora de la organización fundada en 1999, cuya misión es la participación cívica para crear calles más habitables.
Las emisiones de los automóviles representan el 30% del total en Nueva York, siendo la segunda fuente más grande de contaminación. Si logramos reducir en un 40% las millas recorridas por vehículos, las emisiones del sector transporte podrían disminuir hasta en un 80%, lo que prácticamente duplicaría la reducción total de emisiones.
“Esto representaría un avance enorme para la ciudad. En Londres, por ejemplo, tras la expansión de las zonas de bajas emisiones, la calidad del aire mejoró en el 99% de los puntos monitoreados y las partículas contaminantes se redujeron en un 31%”, señala Sara Lind.
Y aunque es más fácil decirlo que hacerlo, sobre todo cuando hablamos de familias con varios integrantes y rutinas distintas, lo más importante es facilitar el día a día, por lo que Lind aconseja intentar organizar actividades cerca de casa, coordinarse con otros padres para compartir traslados cuando sea posible, o incluso probar con un “día sin auto” una vez a la semana, en el que todas las actividades se planifiquen a una distancia caminable.
Para lograrlo, t ambién es fundamental contar con espacios más seguros y accesibles para bicicletas, así como con mejoras en el transporte público. Y ahí es donde entra la voz de las personas. Muchos de estos cambios, como comunidades más caminables o medidas como el cobro por congestión, ocurren cuando la gente se involucra activamente.
“Asistir a reuniones comunitarias, participar en asociaciones vecinales o contactar a representantes locales permite expresar qué es importante y qué cambios se necesitan para mejorar la calidad de vida y facilitar el uso del transporte público o el desplazamiento seguro a pie o en bicicleta. Puede parecer una acción pequeña, pero cuando las personas se organizan, quienes toman decisiones sí toman nota”, concluye Sara Lind.
Dejar el coche en ciudades poco transitables o en localidades distantes puede ser complicado, pero al final lo tienes que cambiar radicalmente tu estilo de vida: pequeños pasos manejables pueden marcar una gran diferencia.
Esta nota se realizó en colaboración con TMX.
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