Midland Park, NUEVA JERSEY.- Chris Mayorga despertó en una habitación de hospital sin entender cuánto tiempo había pasado. Intentó mover los brazos. Nada. Intentó mover las piernas. Nada. Su esposa, Nicole, estaba sentada junto a la cama. Entonces le dijo lo que había ocurrido mientras él permanecía sedado. Para salvarle la vida, los médicos tuvieron que amputarle las cuatro extremidades.
“Hay que seguir adelante”: padre hispano perdió brazos y piernas tras gripe y busca cirugía inédita
Entró al hospital por una gripe y despertó sin brazos ni piernas. Chris Mayorga sobrevivió a una sepsis que obligó a amputar sus cuatro extremidades. Ahora enfrenta una cirugía inédita para volver a caminar. “No hay nada más que hacer. Solo seguir adelante”.
“Recuerdo volver en mí poco a poco y mirar alrededor de la habitación. Trataba de sacar el brazo, y ella dijo: ‘Ya no tienes brazos y ya no tienes piernas’. Como estaba cubierto con la manta, no podía ver nada”, relató.
Hoy, más de un año después, este padre de familia de Midland Park, Nueva Jersey, podría convertirse en la primera persona en el mundo con amputación cuádruple por encima de las articulaciones en someterse a osteointegración en sus cuatro extremidades, una cirugía que conecta prótesis directamente al hueso.
Una vida común hasta la infección
Chris Mayorga tenía 44 años cuando ingresó de urgencia al Valley Hospital, en Paramus, el 25 de febrero de 2025. Era padre de Tyler y Maddie, esposo, ejecutivo financiero de una empresa biotecnológica y, según su familia, una persona sin antecedentes médicos relevantes.
Vivía con Nicole y sus hijos en Midland Park, un pequeño municipio del condado de Bergen. La rutina estaba marcada por escuela, deportes infantiles y trabajo. Él entrenaba a sus hijos, hacía arreglos en casa y mantenía una vida activa. “Era una vida normal, la que ves que todos tienen”, dijo. “Luego cambió”.
Todo empezó con una tos persistente. Después llegaron dificultad para respirar, debilidad y pruebas caseras positivas para gripe. Según el relato familiar, acudió primero a atención urgente y luego a su médico de cabecera, pero horas más tarde su estado empeoró al punto de no poder dormir por falta de aire.
Nicole lo llevó al hospital en plena madrugada. “Pensé que le pondrían una inyección de esteroides, lo observarían unas horas y luego lo mandarían a casa”, recordó ella. No ocurrió así. Los pulmones de Chris estaban fallando y debieron intubarlo.
Durante las semanas siguientes, el cuadro clínico escaló con rapidez. La gripe derivó en neumonía bacteriana. Después apareció infección en la sangre, compromiso renal que requirió diálisis y finalmente sepsis, una respuesta extrema del organismo ante una infección que puede causar falla orgánica.
“Comenzó con una gripe respiratoria y luego estreptococo que pasó a la sangre, esa neumonía bacteriana. Supongo que el mal definitivo fue la sepsis”, afirma Mayorga.
La circulación sanguínea comenzó a colapsar, especialmente en brazos y piernas. Un brazo desarrolló gangrena. Las extremidades ya no podían recuperarse.
Los médicos plantearon dos escenarios a la familia amputar o perderlo. Nicole tuvo que despertarlo para hacerle una pregunta que marcaría sus vidas. “ Le dije: si quieres vivir, tenemos que deshacernos de esos brazos y piernas”. Chris no podía hablar por el respirador. Solo asintió.
Un día después, en marzo de 2025, los cirujanos amputaron ambos brazos por encima de los codos y ambas piernas por encima de las rodillas.
“No hay botón de reinicio”
Cuando despertó semanas después y entendió lo ocurrido, Chris tomó una decisión radical. “Esta es la realidad y no es una mala pesadilla. No hay ningún botón de reinicio que pueda presionar. Se fueron. Nada va a traer de vuelta estos brazos y nada va a traer de vuelta estas piernas. Así que sigue adelante. Y eso fue lo que hice”, relata.
Su recuperación médica fue larga. Primero mejoraron los riñones. Luego los pulmones hasta retirarle el ventilador. Después vino la rehabilitación, el aprendizaje de una nueva rutina y el regreso a casa en septiembre de 2025, siete meses después de entrar caminando al hospital.
En Midland Park lo esperaba la comunidad. Vecinos organizaron una bienvenida y recaudaron más de 370.000 dólares para cubrir gastos médicos, adaptar la vivienda con rampas, ampliar puertas y construir un baño accesible, según campañas públicas de apoyo impulsadas por allegados.
La nueva vida de Chris está marcada por tareas que antes no requerían pensar. “Hay pequeñas cosas que me molestan. Me caen pestañas en los ojos con frecuencia. Y si no puedo hacerlo yo mismo, es molesto”. “O incluso simplemente sonarme la nariz. No puedo hacerlo yo mismo”, agrega.
Para limpiarse un ojo usa una copa de lavado ocular con solución salina. Para controlar luces, televisión o termostato depende de comandos de voz en su teléfono. Para muchas otras tareas necesita ayuda de Nicole, cuidadores y familiares cercanos.
“No me engaño. Voy a necesitar cierto nivel de cuidado por el resto de mi vida”, dijo. “No volveré al 100% de independencia, pero voy a trabajar duro para acercarme lo más posible”, añade.
El siguiente paso: volver a caminar
En enero de 2026 acudió a NYU Langone, en Nueva York, para continuar un proceso de osteointegración, una técnica en la que implantes metálicos se fijan al hueso y sirven de base para conectar prótesis externas.
“Ahora está lo que llaman el proceso de carga de peso. Las barras de metal están entre tres y cuatro pulgadas dentro del hueso. Tienen pequeños agujeros. Al poner presión en las piernas, eso crea crecimiento óseo lentamente”, afirma Mayorga.
El objetivo inmediato es recibir su primer par de piernas protésicas y comenzar a caminar nuevamente. “Según mi cirujano, yo sería la primera persona en el mundo con amputación cuádruple por encima de todas las articulaciones en someterse a esta cirugía de osteointegración en las cuatro extremidades”, contó.
“Lo bueno es genial. Seré el primero. Lo malo es que nunca se ha hecho antes. Ahora eres un conejillo de indias y nadie sabe qué hacer”, agrega.
Las amputaciones cuádruples son poco frecuentes. Un estudio citado por medios estadounidenses indicó que representaron apenas el 0,02% de 5.500 amputaciones analizadas durante tres décadas en Japón. Eso significa menos evidencia clínica disponible y menos protocolos consolidados de rehabilitación.
El doctor Omri Ayalon, cirujano ortopédico vinculado a su tratamiento, dijo que el proceso de Chris también servirá para otros pacientes. “Con Chris, estamos aprendiendo qué funciona y qué no. Su experiencia ayudará a otras personas que han tenido cuatro amputaciones”, dice Ayalon.
En casa, Chris también intenta recuperar parte de su identidad anterior. Siempre dibujó con sus hijos. Ahora lo hace sujetando un marcador con la parte superior del brazo.
Ha creado figuras de Batman, Hulk, Mickey y Minnie Mouse para Tyler y Maddie. También dibujó un ramo de rosas para enfermeras que lo atendieron en Nueva York. En el aniversario de su ingreso al hospital hizo otro dibujo: Cristo cargando la cruz.
Chris documenta su recuperación en redes sociales mientras espera las próximas prótesis. Dice que algún día le gustaría caminar hasta un escenario y contar lo que vivió. Por ahora, su historia sigue adelante entre sesiones de terapia, nuevas cirugías y rutinas domésticas que antes parecían simples.
“No hay nada más que pueda hacer. Solo seguir adelante”, concluye.
USA TODAY Network via Reuters Connect
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