Todo comenzó cuando el artista apareció caminando entre una serie de cañaverales y jornaleros, una escena típica del campo puertorriqueño. Vestía un jersey con el nombre “Ocasio 64” una alusión al apellido y año de nacimiento de su madre: Lysaurie Ocasio.
Todos los símbolos del medio tiempo más latino
Bad Bunny no fue el primer artista latino en presentarse en un medio tiempo del Super Bowl, pero sin duda este sí fue el medio tiempo más latino en la historia del Supertazón.

Y en su mano sostenía un balón de futbol con la leyenda “Together We Are America (Juntos Somos América)”. Mientras avanzaba por el campo de juego, saludaba a los vendedores ambulantes típicos de las calles de Puerto Rico, como las famosas piraguas y la venta de oro y plata. Así llegó hasta llegar al escenario principal, una marqueta, como se le conoce a las tiendas en la isla Caribeña.
A su paso, atravesó una típica boda latina, en donde despertó a un niño que dormía entre las sillas, mientras los invitados bailaban a ritmo de salsa.
Para después regalarle su premio Grammy a otro pequeño, que simulaba al Benito de 9 años que soñaba frente al televisor algún día triunfar en la música.
De ahí salto de nuevo a la cancha rodeado de gente latina que mostraba la multiculturalidad del continente, hasta que llegó a una ventana dónde le esperaba Antonia Rodríguez, “Toñita” la famosa empresaria boricua de Nueva York, que le entregó una “cañita” el tradicional trago de ron caribeño.
Al fondo, en la famosa Casita, bailaban estrellas latinas, como: Pedro Pascal, Jessica Alba y Karol G.
Previo al gran final, el conejo malo, subió a unos postes eléctricos, que sacaban chispas, haciendo alusión, a los interminables apagones y problemas con la red eléctrica de la isla.
Finalmente, se despidió con la frase “dios bendiga a América, o sea… y comenzó a nombrar a todos los países del continente mientras se dirigía a la salida rodeado por todas las banderas. Al fondo se podía leer en un enorme letrero “Lo único más poderoso que el odio es el amor”.








