ORLANDO, Florida.- Durante más de una década, Melani Candia había renovado sin problemas su permiso de DACA cada dos años. Su vida en Florida, su empleo en educación especial, su hogar y su rutina, dependían de ese trámite. Pero este año, la historia fue distinta: su renovación no llegó a tiempo y perdió su trabajo.
“El aumento del miedo fue muy rápido”: retrasos en DACA dejan a “dreamers” sin empleo
Cientos de beneficiarios en el estado enfrentan pérdida de trabajo y estatus legal por demoras inéditas en renovaciones.
“Como inmigrante en Estados Unidos, el miedo se ha convertido en mi nuevo punto de referencia”, dijo a AP. “Pero ahora, al tener un nuevo nivel de vulnerabilidad, el aumento del miedo fue muy rápido”.
Su caso no es aislado. En Florida, donde miles de jóvenes dependen del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), los retrasos en las renovaciones están dejando a muchos sin empleo, sin licencia de conducir y con temor a ser detenidos.
El DACA permite a quienes llegaron al país siendo niños vivir y trabajar legalmente por periodos renovables de dos años. Sin embargo, no otorga estatus migratorio permanente, por lo que cualquier interrupción puede tener efectos inmediatos.
Datos del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) muestran que los tiempos de espera han aumentado drásticamente: de un promedio de 15 días en 2025 a unos 70 días entre finales de ese año y principios de 2026. Para finales de abril, el proceso ya tomaba alrededor de 122 días, e incluso algunos casos alcanzan hasta seis meses.
Eso ha dejado a solicitantes en un limbo: aunque aplicaron dentro del plazo recomendado de 120 a 150 días antes del vencimiento, sus permisos expiran antes de recibir respuesta.
“No es solo anecdótico; ocurre a una escala mayor de la que hemos visto jamás”, advirtió Greisa Martínez Rosas, directora de United We Dream.
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Familias afectadas y decisiones difíciles
Elsa Sánchez, madre soltera en Florida, lleva más de cinco meses esperando su renovación. Cuando su permiso expiró en abril, fue colocada en licencia en su trabajo en el sector de tecnología de salud. Desde entonces, no tiene ingresos.
“Pienso, ‘quizá no necesito esto’… porque estoy ahorrando cada centavo”, relató, al describir cómo ha tenido que recortar gastos básicos.
La incertidumbre afecta decisiones cotidianas: desde comprar productos del hogar hasta viajar o planificar el futuro de sus hijos.
El USCIS atribuye los retrasos a una revisión más rigurosa de los casos. “Bajo el liderazgo del presidente Trump, el USCIS protege al pueblo estadounidense al examinar y verificar con mayor rigor a todos los extranjeros”, indicó un portavoz de la agencia.
Pero legisladores y defensores migratorios cuestionan esa explicación y alertan sobre las consecuencias.
“Los retrasos… solían ser cuestión de semanas. Ahora van de unos pocos a muchísimos meses”, dijo el senador Alex Padilla.
El temor no es infundado. Datos federales indican que en 2025 más de 250 beneficiarios de DACA fueron arrestados y decenas deportados, aunque las cifras varían según la fuente oficial.
Además, funcionarios han reiterado que los beneficiarios no están protegidos automáticamente contra la deportación si su estatus expira.
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Un sistema bajo presión e incertidumbre legal
Expertos señalan que varios factores podrían estar influyendo en los retrasos, incluida la reactivación de citas biométricas tras la pandemia y posibles pausas en el procesamiento para personas de ciertos países considerados de “alto riesgo”.
A esto se suma la incertidumbre legal que rodea al programa. Aunque las renovaciones continúan, las nuevas solicitudes permanecen bloqueadas y recientes decisiones judiciales han debilitado las protecciones contra la deportación.
Para muchos en Florida, el impacto es inmediato y personal.
Candia revisa a diario el estado de su solicitud. Lo que más teme no es solo perder su vida en Estados Unidos, sino lo que podría venir después.
“Si eso pasara, me rompería el corazón”, dijo. “Toda mi vida está aquí”.










