El abogado que, mientras llega su asilo, creó un coffee truck con sabor venezolano en Los Ángeles

Pedro lleva casi siete años esperando una respuesta a su solicitud de asilo; durante ese tiempo pasó de vender limonada a crear un coffee truck con 45 bebidas y una comunidad en Los Ángeles.

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Cuando Pedro llegó por primera vez a Los Ángeles en 2019. Era abogado en Venezuela y nunca había estado antes en Estados Unidos. Pero ahí en Los Ángeles todo se convirtió en una nueva vida: solicitó asilo político y comenzó un proceso migratorio que, casi siete años después, todavía espera una resolución.

Mientras espera una entrevista con las autoridades migratorias, Pedro ha construido poco a poco un negocio que también se ha convertido en una forma de compartir su cultura: Guarapo, un coffee truck en Los Ángeles que actualmente ofrece alrededor de 45 bebidas y que, en apenas cinco meses, ha creado una comunidad de clientes en su vecindario.

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“Yo solamente vine por vacación, solamente vine así. Yo nunca había estado en Estados Unidos. Vine hasta acá por primera vez, a Los Ángeles, por vacaciones. Ahí fue cuando tomé la decisión: “Esto es un país bueno para empezar mi vida.”

Pedro nació en Chaguarama, en el estado venezolano de Guárico, y llegó solo a Estados Unidos. Antes de emprender, trabajó en diferentes empleos y también obtuvo una licencia como preparador de impuestos.

Pero su experiencia en restaurantes y cafeterías terminó llevándolo hacia un proyecto propio.

De empezar desde cero a crear Guarapo

Pedro cuenta que la idea de abrir una cafetería comenzó a tomar forma en 2022. Durante dos años investigó costos, recetas, proveedores y los permisos que necesitaría para abrir un establecimiento físico.

El problema llegó cuando hizo cuentas.

“Cuando vi los precios, obviamente no estaban a mi presupuesto; ahí fue cuando minimicé ese proyecto”, explicó.

En lugar de abandonar la idea, decidió comenzar con un coffee truck, una alternativa que requería una inversión menor.

Pedro empezó a recorrer la zona donde vive desde temprano para conocer el vecindario y determinar qué necesitaban los clientes.

“Yo me venía con mi perro a las 5 de la mañana, 6 de la mañana, 7 de la mañana para ver qué es lo que necesitamos y me di la tarea de venir a cada momento por esta zona para ver qué era lo que necesitamos.”

La decisión de instalarse cerca de su propio barrio terminó teniendo un significado especial.

“Entonces, ¿por qué abrirlo fuera de mi barrio si nosotros lo necesitamos? Ahí fue cuando todo encontró más sentido para mí.”

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Hasta ahora, calcula que ha invertido alrededor de $65,000 en el proyecto, aunque todavía le faltan algunas máquinas y otros detalles.

Comenzó con limonada y ahora tiene 45 bebidas

El menú de Guarapo comenzó de una manera mucho más sencilla.

Pedro empezó vendiendo limonada porque era lo que podía pagar con el presupuesto que tenía disponible.

Con el tiempo, fue incorporando nuevas bebidas inspiradas tanto en su experiencia en cafeterías como en los sabores venezolanos con los que creció.

Actualmente, el menú cuenta con aproximadamente 45 bebidas.

Una de las más populares es el Caracas Cold Brew, que lleva leche condensada, cold brew, un jarabe elaborado por el negocio y espuma.

También está el turrón de maní, inspirado en un dulce venezolano que Pedro recuerda de su infancia.

“Entonces, mi idea fue, okay, vamos a crear este dulce como el trago para ver cómo la gente me acepta y de verdad que ha sido de los tragos también que se ha ido más popular.”

Para Pedro, cada bebida representa también una manera de llevar parte de Venezuela a su nueva comunidad.

“Sí, me orgullece, me orgullece, me orgullece porque siento que estoy entregando un pedazo de mi país y que haya sido tan aceptado por personas.”

La mayoría de sus clientes no son latinos

Una de las particularidades del negocio es que muchos de sus clientes son estadounidenses.

Para Pedro, eso significa que Guarapo no solo vende café, sino que también introduce a sus clientes a sabores y productos que forman parte de la cultura venezolana.

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“Entonces para ellos es una cultura nueva”, explicó.

Incluso algunos clientes se divierten intentando pronunciar correctamente en español los nombres de las bebidas del menú.

Y esa curiosidad se ha transformado en recomendaciones.

"El marketing que tengo en mi barrio es de boca en boca. Tienes que ir a probar allá, tienes que ir a probar y se ha creado una comunidad en solamente 5 meses.”

Pedro asegura que algunos clientes ya utilizan una frase para referirse al negocio: “Vamos para Guarapo”.

Para él, que las personas regresen y lleven a sus amigos es una señal de que el proyecto está funcionando.

“Eso para mí ha sido lo más brillante de que les guste lo que yo estoy dando en mi servicio y que vuelvan al día siguiente y que también recomienden y que después vuelvan con otros amigos.”

Siete años esperando una respuesta migratoria

Mientras el negocio crece, Pedro continúa esperando una resolución de su proceso de asilo político.

Llegó a Estados Unidos en 2019 y desde entonces cuenta con permiso de trabajo y continúa esperando una entrevista relacionada con su caso.

“Yo llegué aquí a Estados Unidos, le dije al gobierno de Estados Unidos: ‘Oye, yo me quiero quedar acá’ en el 2019 y le dije: ‘Dame la oportunidad de quedarme acá’.”

Cuando se le preguntó cuánto tiempo lleva esperando una respuesta, Pedro respondió:

“Yo llevo como 7 años esperando la respuesta.”

A pesar de la espera, asegura que intenta concentrarse en construir su vida y cumplir con sus responsabilidades.

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“Estoy haciendo lo que yo puedo hacer. Ya yo les dije a ellos que estaba acá. Estoy esperando una entrevista con ellos. Estuve trabajando. Estoy brindando algo bonito para la comunidad.”

Para Pedro, avanzar significa continuar trabajando y construyendo mientras espera que su proceso llegue a una resolución.

“Aunque yo sé que es un proceso que lleva tiempo, que está esperado, pero tengo que seguir avanzando. Tengo que seguir avanzando y la mejor manera de seguir avanzando es hacer las cosas bien, como las estoy haciendo ahora.”

Su meta es abrir una cafetería física

Aunque está agradecido por lo que ha conseguido con Guarapo, Pedro todavía tiene un objetivo mayor: abrir un establecimiento físico.

La intención es tener espacio para ampliar el menú y ofrecer más comida y productos inspirados en Venezuela.

Su meta, dice, es que cada persona que visite el futuro establecimiento pueda llevarse también una parte de su país.