La controversia que rodea la presencia del alcalde Zohran Mamdani en la ceremonia del 25 aniversario del 11/9

La petición del familiar de una víctima del ataque terrorista en 2001 y las distintas posturas surgidas alrededor del homenaje han reabierto preguntas sobre memoria, duelo, representación y el papel de la política en una fecha marcada por el dolor.

Video ¿Qué recuerda la gente en Nueva York de ese fatídico 11 de septiembre del 2001?

Hay recuerdos que no necesitan una fecha para volver. Para muchas familias de las víctimas del 11 de septiembre, basta una llamada, una fotografía o un nombre para regresar a aquella mañana de 2001.

Han pasado 25 años, pero el tiempo no ha conseguido convertir aquella pérdida en una historia lejana.

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Este 2026, sin embargo, el aniversario llegó acompañado de una nueva interrogante. ¿Quién debe estar al frente de Nueva York cuando la ciudad recuerde a sus muertos? La pregunta tiene nombre y apellido: Zohran Mamdani.

El alcalde de la Gran Manzana, primer musulmán en ocupar el cargo en la historia de la ciudad, ha quedado en el centro de una controversia por su participación en la ceremonia oficial del 25 aniversario de los atentados.

Zohran Mamdani, el peso de una presencia en un día de memoria

Giovanni Galante, viudo de Grace Catherine Galante, una de las víctimas del atentado en las Torres Gemelas, pidió públicamente que Mamdani no participe en el homenaje. Su petición, publicada en Change.org, ha reunido más de 90,000 firmas y generado polémica al grado de acusar su petición de islamofobia.

La solicitud plantea una pregunta que va más allá de la presencia de una autoridad en un acto oficial: cómo deben convivir, en un mismo espacio de memoria, el dolor de las familias de las víctimas, las posiciones políticas de los funcionarios y las distintas identidades religiosas y culturales que forman parte de Nueva York.

Lo que podría parecer una disputa sobre la presencia de un alcalde en un acto oficial ha terminado abriendo una conversación mucho más profunda. Sobre el dolor de las familias, la política y la religión. Sobre una ciudad que, 25 años después, todavía intenta encontrar una manera de recordar sin volver a dividirse.

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Para algunas familias, Zohran Mamdani representa posiciones políticas que hacen dolorosa su presencia en una ceremonia tan íntimamente ligada a las víctimas. Para sus defensores, excluirlo sería convertir el duelo en un territorio reservado para quienes piensan de una determinada manera.

Ambas posiciones forman parte de una discusión más amplia sobre el significado de una ceremonia pública y sobre quiénes deben participar en ella. Mientras algunos consideran que la memoria de las víctimas debe estar por encima de las diferencias políticas y religiosas, otros sostienen que determinadas posturas o declaraciones pueden influir en la manera en que las familias viven y perciben un homenaje de esta naturaleza.

En medio de las críticas y a una semana del aniversario, el alcalde de Nueva York anunció el 4 de septiembre la firma de una orden ejecutiva para honrar a las víctimas y familias afectadas por la tragedia. La medida establece el 11 de septiembre como Día Oficial de Recuerdo y Servicio en toda la ciudad e instruye guardar un minuto de silencio en memoria de quienes perdieron la vida en 2001.

El 8 de septiembre anunció la publicación de más de 170,000 páginas de documentos municipales relacionados con el 11 de septiembre de 2001; entre los documentos aparecen registros científicos, mediciones de la calidad del aire, riesgos a la salud, comunicaciones internas y materiales relacionados con la respuesta de la Ciudad. El llamado Memorándum Harding, las conocidas como “68 cajas” y documentos relacionados con el edificio 7 del World Trade Center, también forman parte de la documentación.

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La controversia también ha colocado a la comunidad musulmana estadounidense ante una escena cargada de simbolismo. Un alcalde musulmán frente al lugar que se convirtió en uno de los principales símbolos de los atentados cometidos por Al Qaeda.

La discusión, por eso, no termina en una ceremonia. Habla también de representación, de identidad y de pertenencia. De quién puede ocupar los espacios de memoria de una ciudad y de cómo se construye un duelo colectivo cuando las divisiones políticas y religiosas del presente se encuentran con una tragedia que todavía forma parte de la vida de millones de personas.

Al mismo tiempo, la controversia ha generado distintas interpretaciones dentro y fuera de la comunidad musulmana.

Para algunos, el debate puede ser entendido como una discusión sobre las posiciones políticas del alcalde y el significado de su participación en el homenaje. Para otros, existe el riesgo de que la identidad religiosa de Mamdani se convierta en un elemento central de una discusión que debería concentrarse en las víctimas y en el carácter de la ceremonia.

La mañana que cambió Nueva York

Pero para entender por qué esta discusión tiene tanto peso, hay que volver al principio; a aquella mañana de 2001, a ese martes de septiembre en el que Nueva York despertó sin saber que, antes de que terminara el día, su rumbo, su seguridad y su relación con el mundo habrían cambiado para siempre.

El cielo estaba despejado y miles de personas se dirigían al trabajo. Los trenes comenzaban a llenarse, los taxis recorrían Manhattan. En las Torres Gemelas, miles de trabajadores iniciaban una jornada que parecía completamente normal. A las 8:46 de la mañana, esa normalidad terminó.

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El vuelo 11 de American Airlines impactó contra la Torre Norte del World Trade Center. Al principio, muchos pensaron que se trataba de un accidente. Diecisiete minutos después, a las 9:03, otro avión se estrelló contra la Torre Sur. Entonces ya no había dudas, Nueva York estaba siendo atacada.

Cuatro aviones comerciales habían sido secuestrados por 19 integrantes de Al Qaeda.

Dos fueron estrellados deliberadamente contra las Torres Gemelas. Un tercero impactó contra el Pentágono, en Washington D. C. El cuarto nunca llegó a su objetivo; los pasajeros del vuelo 93 descubrieron lo que estaba ocurriendo y decidieron enfrentarse a los secuestradores; el avión terminó estrellándose en un campo cerca de Shanksville, Pensilvania.

A las 9:59 de la mañana, la Torre Sur colapsó. Veintinueve minutos después, cayó la Torre Norte. En Nueva York, el cielo azul de aquella mañana quedó cubierto por una nube de polvo, humo negro y escombros. Casi 3,000 personas murieron.

El 11 de septiembre de 2001 transformó los aeropuertos, los controles de seguridad y la manera de viajar. Cambió la política exterior estadounidense y abrió una nueva etapa marcada por la llamada “guerra contra el terrorismo”. Pero sus consecuencias también se sintieron dentro de las propias comunidades estadounidenses.

Una memoria que también transformó a las comunidades

Para millones de musulmanes y personas percibidas como musulmanas, los años posteriores estuvieron marcados por sospechas, discriminación y una creciente discusión sobre religión, seguridad e identidad.

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Veinticinco años después, aquella tragedia sigue proyectándose sobre la vida pública de Nueva York, pero la ciudad que recuerda ya no es la misma. El 11 de septiembre de 2026, las familias se reunirán una vez más y los nombres de las víctimas volverán a escucharse.

La discusión actual se produce, por tanto, en una ciudad que continúa siendo profundamente diversa y en la que la memoria del 11 de septiembre convive con debates contemporáneos sobre religión, representación política y pertenencia. La pregunta no es únicamente quién ocupará un lugar en una ceremonia, sino cómo puede una ciudad recordar a sus víctimas mientras intenta mantener un espacio para perspectivas diferentes.

A 25 años de los atentados, la discusión sobre la presencia de Zohran Mamdani en la ceremonia vuelve a poner frente a frente distintas formas de entender la memoria, el duelo y la representación pública.

La petición de un familiar de una víctima y las respuestas que ha generado muestran que, para algunos, la fecha debe mantenerse al margen de las diferencias políticas, mientras que otros consideran que la participación de las autoridades forma parte del carácter público e institucional del homenaje.

Mientras Nueva York recuerda nuevamente a quienes murieron el 11 de septiembre de 2001, el debate sobre quién debe ocupar esos espacios y cómo debe construirse una memoria compartida permanece abierto.

Video Identifican a otra víctima del ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York