Según informes obtenidos por la agencia de noticias The Associated Press, Teherán ha comenzado a delegar tareas específicas a sus aliados regionales en previsión de un ataque directo contra territorio iraní.
Fuentes vinculadas a grupos armados iraquíes, que hablaron bajo condición de anonimato, confirmaron que hace dos meses se llevó a cabo una cumbre estratégica entre altos mandos iraníes y líderes de las milicias locales. El objetivo: coordinar una respuesta simétrica en caso de que las tensiones actuales deriven en una ofensiva contra la República Islámica. De acuerdo con estas fuentes, la estrategia de represalia no se limitará a las fronteras de Irán, sino que se centrará en dos puntos geográficos clave donde Estados Unidos mantiene presencia:
Irán coordina con milicias iraquíes planes de represalia
En un movimiento que amenaza con incendiar el ya volátil tablero de Medio Oriente, funcionarios de milicias respaldadas por Irán en Irak han revelado preparativos para una "guerra de desgaste" dirigida contra intereses estadounidenses.
El Kurdistán iraquí: Una región semiautónoma que aún alberga tropas estadounidenses tras el repliegue de estas de las bases controladas por el gobierno central en Bagdad.
Jordania: Aliado estratégico de Washington que sirve de nodo logístico y de seguridad en la región.
La advertencia de Kataib Hezbolá
La retórica de confrontación pasó de las reuniones secretas a la luz pública este jueves. Kataib Hezbolá, una de las facciones más poderosas y cercanas a Teherán, emitió un comunicado instando a sus combatientes a prepararse para un conflicto que "podría superar las expectativas del gobierno estadounidense". "Debemos estar listos para una guerra de desgaste prolongada", sentenció el grupo, lanzando además una advertencia directa al gobierno regional kurdo contra cualquier forma de "colaboración con fuerzas extranjeras hostiles".
Un cambio en el despliegue estadounidense
Este nuevo escenario de amenaza ocurre en un momento de transición militar crítica. Como resultado de los acuerdos para finalizar la misión de la coalición internacional contra el Estado Islámico, las tropas estadounidenses han abandonado gran parte de sus posiciones en el centro de Irak, concentrando su capacidad operativa en el norte kurdo. Esta concentración convierte a la región en un "blanco preferente" para las milicias que buscan presionar a Washington sin provocar necesariamente una guerra total en Bagdad. Para los analistas en Washington, estos preparativos sugieren que Irán está activando su "defensa avanzada", utilizando a sus aliados iraquíes como una fuerza de choque para disuadir o castigar cualquier incursión aérea o cibernética contra sus instalaciones estratégicas.







