Las acusaciones de que una estudiante de la Universidad Cornell fue violada en grupo por varios hombres en una casa de fraternidad en 2024 han desatado una oleada de especulaciones en Internet sobre la actuación de las autoridades académicas, la policía y los fiscales, así como duras críticas por el hecho de que no se presentaran cargos penales.
¿Cuáles son las incógnitas en el caso de la supuesta violación en Cornell?
Las acusaciones de que un grupo de hombres violó en grupo a una estudiante de la Universidad de Cornell en una casa de fraternidad en 2024 han suscitado especulaciones en línea sobre las acciones de las autoridades. Parte de estas especulaciones es engañosa o inexacta, pero otra parte ha resultado ser cierta.
La mujer volvió a situar las acusaciones en el centro de la atención pública mediante una demanda presentada el mes pasado contra siete miembros de la fraternidad Chi Phi, la universidad y otras partes. Esto llevó al fiscal del distrito del condado de Tompkins, Matthew Van Houten, a reabrir la investigación penal. Inicialmente, se había negado a procesar el caso, argumentando que no tenía pruebas de que la mujer hubiera sido violada o drogada en contra de su voluntad.
Varios de los hombres han negado haber mantenido relaciones sexuales no consentidas o han afirmado que ni siquiera llegaron a tocar a la mujer.
El jueves, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, anunció que nombraría a la fiscal general del estado como fiscal especial para hacerse cargo de la investigación.
A continuación, un análisis más detallado de los hechos.
Afirmación: La mujer nunca dijo a la policía que la hubieran violado; esa acusación solo apareció en la nueva demanda.
LOS HECHOS: Engañoso. Aunque la mujer dijo a la policía que consintió un encuentro sexual inicial con dos de los hombres, afirmó que no se sintió cómoda con lo que ocurrió después, cuando alegó que otros hombres comenzaron a entrar en la habitación.
«Sí. Fue coerción, sí», dijo a un agente de la policía universitaria, según la transcripción obtenida por CBS News.
La mujer también dijo a la policía universitaria que estaba «completamente incapacitada» antes de que ocurrieran algunos de los abusos sexuales. Reconoció haber consumido alcohol y drogas la noche que visitó la casa de la fraternidad Chi Phi en octubre de 2024, y que tenía lagunas en la memoria.
Declaró que al menos uno de los hombres la golpeó durante la agresión, que duró varias horas. «Puedo decir con un 100 % de certeza que fui violada», según la transcripción.
Afirmación: Cornell no dio seguimiento a las acusaciones de la mujer.
LOS HECHOS: Falso. Cuando la mujer hizo su denuncia en 2024, la universidad suspendió inmediatamente a Chi Phi —que sigue teniendo prohibida la entrada al campus—, suspendió a algunos de los estudiantes presuntamente implicados y llevó a cabo su propia investigación.
La indagatoria incluyó 50 entrevistas a 32 testigos y 12 días de audiencias. Se entrevistó tanto a la mujer como a varios de los hombres a los que acusaba. Un panel investigador redactó un informe de 99 páginas detallando sus conclusiones, según documentos presentados ante el tribunal y revisados por The Associated Press.
El análisis concluyó con la expulsión o suspensión de algunos estudiantes, según informaron las autoridades académicas. Sin embargo, se han negado a ofrecer detalles sobre las expulsiones y suspensiones acogiéndose a las leyes federales de privacidad.
Cornell también creó un grupo de trabajo sobre agresiones sexuales en el campus después de que la mujer denunciara los hechos. El panel emitió recomendaciones a principios de este año, varias de las cuales ya se han puesto en marcha, mientras que otras están en fase de desarrollo, según la universidad.
Afirmación: El único castigo de Cornell fue hacer que los acusados escribieran ensayos.
LOS HECHOS: Engañoso. La universidad afirma que expulsó a algunos de los estudiantes, pero no ha precisado a cuántos. No obstante, a algunas personas acusadas de agresión sexual —pero a quienes la universidad no declaró responsables de dicha acusación— la institución les ordenó escribir ensayos o asistir a clases como medida disciplinaria por otras conductas.
Afirmación: El fiscal cerró el caso sin hablar con la víctima ni leer la transcripción de sus entrevistas policiales.
LOS HECHOS: Verdadero. Van Houten declaró que su decisión de no ejercitar la acción penal se basó en la declaración elaborada por la policía del campus y firmada por la mujer. La declaración era un resumen de los dos días de entrevistas con ella. Indicó que no recibió una copia de la transcripción completa de las entrevistas.
Añadió que la declaración no incluía los comentarios de la mujer en los que afirmaba estar segura de haber sido agredida sexualmente. Tampoco contenía acusaciones de haber sido drogada contra su voluntad o forzada a realizar actos sexuales, por lo que concluyó que no había delito que perseguir. Van Houten sostuvo que consideró que la declaración de la mujer, transmitida por la policía, era lo suficientemente detallada como para no ver la necesidad de una investigación más amplia.
Van Houten también afirmó que ni la mujer ni su abogado se pusieron en contacto con él para pedirle que reconsiderara la decisión de no procesar el caso.
El fiscal del distrito señaló que la información que recibió de la policía del campus parecía, en ese momento, un relato completo de las acusaciones de la mujer.






