Cuando sacaron a Junior José Puerta Vásquez del centro de detención de Folkston, Georgia, en septiembre, su familia creyó que estaba cerca de regresar a Venezuela.
De Georgia a Texas y Luisiana: el calvario del venezolano Junior Puerta, quien lleva ocho meses detenido tras las rejas de ICE
Junior Puerta Vásquez lleva ocho meses bajo custodia de ICE y, según su esposa, Marlinis Aliendres, permanece sin el tratamiento de enzimas pancreáticas que necesita mientras espera su deportación a Venezuela.
El venezolano llevaba entonces siete meses bajo custodia de inmigración.
Primero fue trasladado de Georgia a Texas y posteriormente a Luisiana. Después, según relata su esposa, Marlinis Aliendres, a los detenidos les dijeron que serían llevados a Miami y que desde ahí viajarían a Venezuela.
Pero no fue así.
El recorrido terminó nuevamente en Georgia. Puerta Vásquez regresó a Folkston, el mismo centro de detención del que había sido trasladado.
Ocho meses después de su arresto, continúa bajo custodia de ICE.
Y durante ese tiempo, asegura su esposa, tampoco ha recibido el tratamiento que necesita para una condición pancreática que le impide producir suficientes enzimas digestivas.
De una parada de tránsito a una orden de deportación
Puerta Vásquez fue detenido el 5 de febrero de 2026, cuando regresaba de trabajar y viajaba desde Georgia hacia Jacksonville, Florida.
La detención ocurrió durante una parada de tránsito en Georgia, aproximadamente a 40 minutos de Jacksonville, de acuerdo con su esposa.
Para entonces, sostiene, él contaba con documentación migratoria y había ingresado legalmente a Estados Unidos.
La pareja llegó al país el 20 de diciembre de 2020 por el aeropuerto de Miami con visas de turista. Posteriormente, solicitaron el Estatus de Protección Temporal (TPS) y también iniciaron un proceso de asilo.
“Para ese momento tenía todos sus documentos en regla. Nosotros somos de la primera ola del TPS de 2021, renovamos el segundo TPS y teníamos asilo”, afirmó su esposa.
Tras su detención, el proceso migratorio continuó durante los siguientes meses.
En julio, según el relato de la mujer, su esposo firmó un documento que las autoridades le presentaron como su orden de deportación a Venezuela.
La familia pensó que su salida sería cuestión de tiempo.
Pero aproximadamente un mes después, un agente le informó que todavía aparecía una apelación abierta.
Esa apelación posteriormente fue cerrada.
Entonces comenzaron los traslados.

Georgia, Texas, Luisiana... y otra vez Georgia
El 1 de septiembre, Puerta Vásquez fue trasladado de Folkston hacia Texas y posteriormente a Luisiana.
Durante aproximadamente una semana pasó por distintos centros.
La familia creyó que finalmente sería llevado a Venezuela.
“Cuando lo sacaron de Alexandria, Luisiana, no le dijeron que iba a Georgia. Le dijeron que iba a Miami y que de Miami iba a volar a Venezuela”, relató su esposa.
Pero el viaje terminó de otra manera.
“Cuando se dieron cuenta, estaban de vuelta en Georgia, entrando a Folkston, al centro de detención donde lo habían sacado inicialmente.”
De acuerdo con la mujer, durante ese recorrido también volvió a firmar un documento en el que se le indicaba que ya no podía continuar modificando su caso porque las autoridades tenían su documento de viaje.
Ella no tiene una copia de ese documento, pues, explica, permanece con su esposo.
Su abogado únicamente ha solicitado que sea liberado debido al tiempo que lleva detenido.
La familia no ha presentado una solicitud de parole ni otro recurso, pues, según explica la esposa, consideran que el caso ya está cerrado y no quieren realizar una acción que pudiera interferir con su deportación.
Ocho meses sin las enzimas pancreáticas
Mientras espera que se defina su situación, la familia enfrenta otra preocupación: su salud.
Marlinis Aliendres asegura que Puerta Vásquez tiene una condición pancreática por la que su organismo no produce suficientes enzimas digestivas y que antes de su detención necesitaba tomar Creon con sus comidas.
El tratamiento, afirma, consiste en tomar las enzimas tres veces al día.
Pero desde que ingresó al centro de detención en febrero no las ha recibido.
“Mi esposo no está recibiendo el tratamiento de las enzimas desde el momento en que entró al centro de detención, es decir, desde febrero”, aseguró.
Marlinis Aliendres afirma que cuenta con documentos médicos que respaldan la condición y el tratamiento.
Además, Puerta Vasquez tiene hipertensión y toma Losartán. Según su esposa, dentro del centro sí le han proporcionado medicamento para la presión, aunque sostiene que le provoca malestar y que en ocasiones él ha decidido no tomarlo.
También ha solicitado lentes.
Antes de su detención utilizaba lentes de contacto y, de acuerdo con su esposa, ha realizado solicitudes para obtener lentes bifocales, sin recibirlos hasta ahora.
“Ha hecho muchos ‘requests’ por los lentes y todavía no le responden. No le dan ningún tipo de atención”, afirmó.
La mujer también relata que su esposo le ha contado sobre problemas de salud entre los detenidos, incluido un brote de gripe dentro del centro.
Estos señalamientos no han sido corroborados de manera independiente.
Su hija de dos años está en Venezuela
La detención también cambió la vida de su familia.
La pareja tiene una hija de dos años, ciudadana estadounidense, con diagnóstico formal de autismo nivel 2.
Antes de la detención de su padre, la niña recibía terapia de lenguaje, terapia ocupacional, terapia musical y terapia conductual.
Su madre asegura que tenía programado comenzar nuevas terapias en marzo, pero la detención de su esposo modificó los planes familiares.
Actualmente, ambas se encuentran en Venezuela.
La mujer asegura conservar informes de terapeutas, especialistas y centros de apoyo que documentan la atención que recibía la menor y los cambios que ha experimentado durante estos meses.
Pero hay una escena que, para ella, resume la ausencia de su esposo.
“Mi hija no necesita hablar para demostrar el amor. Ella sabe que somos mamá, papá y bebé”, contó.
Antes de la detención, explicó, la niña recibía a su padre todos los días cuando regresaba a casa.
“Nos poníamos a bailar en la sala. Ella le hacía cariño. Ella sabe que somos mamá, papá y bebé.”

Un ingeniero con una empresa en Estados Unidos
Antes de quedar bajo custodia migratoria, Puerta Vásquez trabajaba en el sector de la construcción y tenía una empresa registrada en Estados Unidos, Lubagana LLC.
Según su esposa, llegó a tener tres empleados además de él y mantenía una cartera de clientes.
La empresa quedó prácticamente detenida después de su arresto.
“Era una empresa pequeña, mi esposo y unos tres empleados. Ya no los tiene porque la empresa quedó sola”, explicó.
En Venezuela estudió una carrera técnica relacionada con gas y posteriormente obtuvo el título de ingeniero en Mantenimiento Industrial en la Universidad Santiago Mariño.
Su esposa asegura que no tiene antecedentes penales y que tampoco cuenta con infracciones de tránsito.
Una deportación que sigue sin concretarse
La familia no está intentando, por ahora, revertir la orden de deportación.
Lo que espera es que el proceso concluya y que Puerta Vásquez pueda regresar a Venezuela después de ocho meses bajo custodia.
Su esposa afirma que ICE les había indicado septiembre como el periodo en el que podría concretarse la deportación.
Septiembre terminó.
Él volvió a Georgia.
Y continúa detenido.
Mientras tanto, su esposa asegura que otros venezolanos permanecen en Folkston en una situación similar. Calcula que alrededor de 82 personas fueron trasladadas junto con su esposo durante el recorrido por Georgia, Texas y Luisiana, mientras que otros permanecieron en el centro.
La cifra, así como la situación migratoria individual de esos detenidos, no ha sido verificada de manera independiente.
Por ahora, Puerta Vásquez sigue esperando.


