Los Ángeles.- ¿Cuándo es el momento adecuado para que un niño tenga su primer smartphone y comience a usar redes sociales? Es una pregunta que muchos padres se hacen, especialmente cuando sus hijos comienzan a pedir un teléfono porque sus compañeros ya tienen uno o porque quieren entrar a plataformas como TikTok, donde ven a diario videos, publicaciones y contenido compartido por otros niños y adolescentes.
¿A qué edad debería tener tu hijo su primer celular? No es solo cuestión de edad
Muchos niños y adolescentes quieren su primer celular porque sus compañeros ya tienen uno, pero ¿están realmente preparados? Una pediatra explica qué deben evaluar los padres antes de darles un smartphone.
Algunos padres optan por esperar, mientras que otros consideran que un teléfono puede ser útil para mantenerse en contacto con sus hijos. Pero más allá de la edad, hay otro aspecto que es fundamental ¿está el menor preparado para manejar las responsabilidades y los riesgos que vienen con un smartphone?
La madurez del niño, sus hábitos y la capacidad de seguir reglas son algunos de los factores que los padres deberían tomar en cuenta antes de entregarle su primer teléfono, explica la Dra. Mary Carol Burkhardt, especialista en pediatría de Cincinnati Children's a UNIVISION.
"Con el tiempo, hemos aprendido que puede ser difícil para los niños manejar adecuadamente estos dispositivos. Hallazgos más recientes sugieren retrasar la introducción de los smartphones hasta que los niños lleguen a la escuela secundaria", señala.
Aunque para algunos padres esto puede parecer demasiado tarde, esperar puede tener beneficios, como permitir que el niño tenga más tiempo para el desarrollo de su cerebro y para participar en otras actividades que ofrecen estímulos importantes para su desarrollo, como jugar al aire libre y disponer de tiempo libre sin actividades estructuradas.
Además de la madurez, la responsabilidad es otro elemento esencial antes de que un niño tenga su propio smartphone, y no se trata únicamente de que pueda cuidar el dispositivo para evitar que se pierda o se dañe, sino de que sea capaz de utilizarlo de manera responsable y respetar las reglas establecidas por su familia.
De acuerdo con Burkhardt, los adolescentes deben comprender los límites que sus padres establezcan sobre el uso del teléfono, así como los riesgos de comunicarse con desconocidos y de utilizar redes sociales.
También es importante que conozcan situaciones como el ciberacoso y otros riesgos asociados con la interacción en internet, para que puedan reconocerlas y saber cuándo pedir ayuda.
La presión de tener un teléfono puede comenzar desde la secundaria
En middle school, la presión social para tener un smartphone puede aumentar, especialmente cuando muchos de los compañeros ya tienen uno. Pero no se trata solo de presión entre estudiantes, algunos maestros también incorporan actividades en clase que requieren el uso de un celular, lo que puede hacer que los padres sientan que sus hijos necesitan tener uno para participar.
Para reducir esa sensación de aislamiento, Burkhardt recomienda que si es posible, los padres hablen con otras familias y con los padres de los amigos de sus hijos para intentar establecer reglas similares.
Si eso no es una opción, los padres pueden buscar alternativas para que sus hijos participen en otras actividades sin necesidad de tener un smartphone propio, como hacer deporte; el menor podría utilizar el teléfono de sus padres cuando sea necesario o recurrir a algún dispositivo compartido en casa.
Las redes sociales requieren límites y supervisión
Las redes sociales pueden ser especialmente complicadas durante la adolescencia, ya que algunos jóvenes pueden experimentar efectos negativos por su uso. Por ello, señala que hallazgos recientes sugieren retrasar el acceso a las redes sociales hasta los 16 años, cuando el cerebro del adolescente puede ser menos susceptible a algunos de sus efectos.
Si los padres deciden permitir que sus hijos las utilicen antes de esa edad, la especialista recomienda que exista supervisión activa y reglas claras. Entre ellas, no aceptar solicitudes ni comunicarse con personas que el menor no conozca personalmente y mantener configurados estrictos controles de privacidad, así como límites de horarios.
En niños con TDAH, las restricciones pueden ser aún más importantes
Para los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH, conocido como ADHD por sus siglas en inglés), la posibilidad de que tengan mayor dificultad para controlar los impulsos o manejar la sobreestimulación es otro factor que los padres pueden considerar antes de entregarles un smartphone.
“Retrasar el uso del smartphone y establecer limitaciones siempre es útil, especialmente cuando los niños ya tienen dificultades con el control de los impulsos”, señala la especialista.
Sin embargo, las restricciones no necesariamente deben ser iguales para todos, ya que la doctora considera que las reglas deben adaptarse a la edad y a las circunstancias particulares de cada niño.
Este artículo se realizó en colaboración con TMX.
