ORLANDO, Florida.- Por años, los servicios de “compra ahora, paga después” ayudaron a consumidores a dividir pagos de muebles, electrónicos o ropa en cuotas más pequeñas. Ahora, una versión similar comenzó a llegar a uno de los gastos más grandes para millones de familias: la renta.
“Renta ahora, paga después”: cómo operan y cuáles son los riesgos ocultos
Expertos alertan que la facilidad de pago puede ocultar deuda acumulada y falta de transparencia en comisiones.
Las llamadas empresas de “Rent Now, Pay Later” (RNPL) —o “renta ahora, paga después”— permiten dividir el pago mensual de alquiler en varias partes. Por ejemplo, una renta de $1,000 podría pagarse en cuatro cuotas semanales de $250 o en dos pagos de $500 durante el mes.
Las compañías promocionan estos productos como una herramienta para mejorar el flujo de efectivo, especialmente para trabajadores que reciben pagos semanales, tienen ingresos variables o necesitan mayor flexibilidad para cubrir gastos.
Pero legisladores y grupos de defensa del consumidor advierten que la facilidad para dividir pagos puede ocultar costos adicionales y riesgos financieros que algunos usuarios podrían no identificar de inmediato.
El modelo suele ser sencillo: la empresa adelanta el pago completo o parcial de la renta al propietario y luego cobra al inquilino mediante pagos programados.
El problema, según críticos del sistema, es que esos pagos pueden incluir cargos adicionales, cuotas mensuales o costos de financiamiento que elevan el monto total pagado.
Reportes previos citados por AP señalaron que algunos usuarios han pagado hasta 50 dólares mensuales adicionales por utilizar estos servicios.
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¿Por qué podrían ser engañosos?
Las preocupaciones no se centran únicamente en las tarifas. Quienes cuestionan el modelo señalan tres posibles riesgos:
• Costos poco claros: algunos usuarios podrían concentrarse en pagos pequeños y no notar cuánto pagarán al final.
• Riesgo de endeudamiento: dividir una obligación fija como la renta puede crear la sensación de tener más dinero disponible, pero al mismo tiempo sumar nuevos pagos pendientes.
• Comparaciones con préstamos de alto costo: algunos productos podrían parecer versiones renovadas de préstamos de corto plazo o “payday loans”, que históricamente han sido cuestionados por sus cargos elevados.
Además, algunos productos se promocionan como herramientas que podrían ayudar a construir historial crediticio, algo que organizaciones de consumidores consideran que debería explicarse con mayor claridad.
El congresista demócrata Maxwell Frost solicitó que la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor (CFPB, por sus siglas en inglés) investigue a estas empresas.
Entre las acciones propuestas están:
• Revisar si algunas compañías están incumpliendo leyes federales de protección al consumidor.
• Determinar si propietarios o administradores de viviendas están impulsando o presionando a inquilinos a utilizar estos servicios.
• Exigir más transparencia sobre tarifas, intereses y costos reales.
• Analizar si ciertas empresas deben cumplir requisitos similares a otras formas de crédito, incluyendo reglas de divulgación bajo leyes federales de préstamos.
Frost también dijo que, si las autoridades no actúan, podría impulsar una propuesta legislativa para establecer reglas específicas para esta industria.
Para consumidores, especialistas recomiendan revisar cuidadosamente cualquier cargo adicional, leer los términos antes de aceptar pagos fraccionados y calcular cuánto terminarán pagando realmente antes de usar estos servicios.























