El domingo, Washington fue sede de una carrera de IndyCar por sus calles. El presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump dieron inicio al Gran Premio Freedom 250 al liderar una vuelta lenta en la limusina presidencial por el circuito. Poco después, el presidente ondeó la bandera verde para dar comienzo a la carrera y los pilotos comenzaron a recorrer a toda velocidad el centro de la ciudad, incluyendo un tramo a lo largo de la Avenida Pennsylvania, no muy lejos de la Casa Blanca.