Un amanecer que tarda, una explosión de virtuosismo y una sensación de libertad conquistada con esfuerzo: así describe el director Vasily Petrenko el arco emocional del próximo concierto de la Royal Philharmonic Orchestra el domingo 18 en el Adrienne Arsht Center de Miami.
La Royal Philharmonic Orchestra presenta obras de Nielsen, Tchaikovsky y Sibelius en Miami: hablamos con su director, Vasily Petrenko
The Royal Philharmonic Orchestra, dirigida por el maestro Vasily Petrenko, presenta en Miami la Obertura Helios de Nielsen, el Concierto para violín de Chaikovski con Ray Chen como solista, y la Segunda Sinfonía de Sibelius. Petrenko comparte sus impresiones sobre el viaje emocional que propone el programa, desde la oscuridad hasta la luz, y lo que el público puede esperar.


Este y otros conciertos en Florida dan inicio a una gira de dos semanas que llevará a la orquesta a ciudades estadounidenses de sur a norte.
Con la Obertura Helios de Nielsen, el Concierto para violín de Tchaikovsky (con Ray Chen como solista) y la Segunda Sinfonía de Sibelius, el programa traza un viaje a través de paisajes nórdicos y mundos interiores, un viaje que, para Petrenko, habla tanto de la vida y la mortalidad como de la identidad nacional.
Para este director de orquesta de origen ruso, que dirige la Royal Philharmonic Orchestra desde 2021, el próximo concierto que abre la serie de música clásica del Arsht Center es un arco musical que se mueve de la oscuridad a la luz, fusionando paisajes nórdicos, lirismo ruso y las emociones más profundas de la vida en una sola experiencia musical.
Esta es su conversación con Univision Noticias.
Este programa va desde la Obertura Helios de Nielsen hasta el Concierto para violín de Chaikovski y termina con la Segunda Sinfonía de Sibelius. ¿Ve una narrativa o un arco emocional que conecte estas obras, o se trata más bien de un contraste?
Hay un tema escandinavo que conecta el programa, por lo que entre Nielsen y Sibelius hay muchas cosas en común en su lenguaje musical. Y, por supuesto, en cuanto al territorio que representan como compositores.
También hay una relación entre Sibelius y Chaikovski, especialmente en las primeras obras de Sibelius, la primera y la segunda sinfonía. Ambas se basan en una combinación de técnicas de orquestación alemanas y rusas, que aprendió en Rusia en aquella época, ya que Finlandia todavía formaba parte del Imperio ruso, y en Alemania durante sus visitas a ese país.
Y junto con esas técnicas, también está el folclore finlandés, las melodías populares finlandesas y la naturaleza finlandesa. Por eso Sibelius es tan único en sus primeras sinfonías y también en las posteriores.
Hay una conexión entre su lenguaje y el lenguaje de Chaikovski. Algunas de las melodías más amplias de la Segunda Sinfonía son similares a las de las últimas sinfonías de Chaikovski. Y, por supuesto, el Concierto para violín, que también presenta algunas novedades en la técnica violinística para la época en que fue compuesto. Combina todos los elementos. Hay un toque de la locura danesa, un poco del paisaje nórdico… E incluso el segundo movimiento se puede sentir como un día otoñal en algún lugar del norte de Rusia o en Finlandia. Así que los tres elementos están en sincronía.
También está el tema del sol y del amanecer. Y, en cierto modo, así comienza Helios… con un amanecer muy, muy lento. Fue compuesta seis años después de la famosa obra de Así habló Zaratustra, que Stanley Kubrick utilizó en 2001: Una odisea del espacio.
Básicamente, Helios abarca desde el amanecer hasta el atardecer. Y la sinfonía de Sibelius, en muchos sentidos, termina con un amanecer. El amanecer de la humanidad, el amanecer de la libertad. Así que también hay un gran arco narrativo en el programa.
Helios es una pieza corta, pero increíblemente vívida. ¿A qué deberían prestar atención los oyentes en los primeros minutos para poder "entrar" en el mundo de Nielsen?
Comienza en la oscuridad. Y yo sugeriría incluso empezar a escucharla con los ojos cerrados, como si estuvieran en la oscuridad. Y luego, muy gradualmente, aparece el primer rayo de sol en el cielo, en el horizonte.
Luego se puede ver gradualmente cómo llega el amanecer, lo que sucede por la mañana. Y después, el glorioso día.
Curiosamente, Nielsen la compuso en Grecia, así que también hay mucho verano mediterráneo en medio de la pieza, mucho color griego. Él contaba que contemplaba el mar desde la ventana de su hotel mientras su esposa trabajaba arduamente en el Partenón, ya que era escultora y estaba copiando las esculturas del Partenón.
Luego, en medio de la pieza, hay un sol radiante. Al final, es una tarde muy tranquila… y la pieza termina casi como empieza, con una pieza diferente, pero con los mismos violonchelos manteniendo una sola nota. Y luego se desvanece gradualmente en la oscuridad.
Ray Chen aporta una energía muy contemporánea, casi de estrella de rock, al escenario. ¿Cómo influye esa personalidad en la forma en que interpretan el concierto de Chaikovski juntos?
Soy muy buen amigo de Ray, hemos actuado juntos muchas veces durante muchos años e incluso participé en algunos de sus videos.
Para mí, su energía, su enfoque tan fresco de todo, se refleja en la música. Así que esperaría que el Concierto para violín de Tchaikovsky sonara como si fuera la primera vez que se escucha.
A veces, cuando estás de gira, repites la pieza noche tras noche. Y con él, cada vez es diferente. Siempre hay momentos distintos, aspectos nuevos que descubrimos juntos con él y la orquesta.
La Segunda Sinfonía de Sibelius a menudo se describe como triunfal o que exalta la vida. ¿Está de acuerdo con esta descripción o percibe algo más ambiguo bajo la superficie?
Creo que es un viaje muy largo a través de un camino muy difícil, un camino arduo hacia la felicidad y la libertad. Libertad del país, libertad del espíritu, libertad de la humanidad.
Y, por supuesto, hay elementos de drama y elementos de la naturaleza. En el tercer movimiento, por ejemplo, es casi como si estuvieras atravesando una ventisca… Luego llega un momento de quietud… Y de nuevo, comienza la ventisca y tienes que superarla.
Sibelius comenzó una obra inspirada en Don Juan durante su estancia en Italia, un proyecto que nunca se completó, pero cuyas ideas musicales se incorporaron posteriormente al segundo movimiento de la Segunda Sinfonía.
Este segundo movimiento puede interpretarse casi como un diálogo dramático entre Don Juan, su confrontación con la realidad y la muerte misma. Es una reflexión sobre la vida y la muerte y sobre cómo vivir la vida plenamente, en muchos sentidos, sin miedo a la muerte.
Y el último movimiento, por supuesto, es la gloria inevitable en Re mayor, casi como la libertad inevitable. Es un viaje hacia la felicidad y un viaje hacia el amanecer.
¿Aborda estas obras de manera diferente cuando las interpreta fuera de Europa, por ejemplo, en una ciudad como Miami, con un público no tan acostumbrado a una sólida escena de música clásica?
Creo que la belleza de la música clásica reside en que es accesible para todos, personas de cualquier raza, religión o condición social.
Todos los que se sienten en la sala escucharán la música y compartirán las mismas emociones. Serán emociones individuales, pero compartidas por muchas personas.
No creo que exista otro fenómeno en la vida cultural que reúna a todos los sectores de la sociedad en ese territorio emocional.
Para mí, esta es una de las mejores herramientas para la cohesión social. Y eso es probablemente lo que nos falta en el mundo actualmente.
¿Cómo describiría el sonido actual de la Royal Philharmonic Orchestra y cómo se adapta a este repertorio en particular?
La Royal Philharmonic Orchestra siempre ha sido una gran orquesta desde sus inicios. Era famosa por estar compuesta por los mejores músicos de la época. Y muchos de los mejores músicos de nuestra época tocan ahora en la orquesta.
Para mí, lo más importante de la Royal Philharmonic es su versatilidad. La orquesta es capaz de abordar cualquier tipo de música, cualquier estilo y cualquier compositor con una mentalidad muy abierta y con un compromiso total.
Nos tomamos muy en serio toda la música que interpretamos, desde bandas sonoras de películas hasta grabaciones contemporáneas, pasando por música para videojuegos o anuncios publicitarios. Nos esforzamos por interpretar cada pieza musical de la mejor manera posible, respetando su estilo, con la mayor fidelidad y con el objetivo de superarnos día a día.
Si alguien del público asiste a este concierto sin haber escuchado nunca antes a Nielsen, Sibelius o un concierto para violín en directo, ¿qué esperas que sienta al terminar?
Para mí, lo más importante es que a la mañana siguiente se despierten con la sensación de que algo ha cambiado en sus vidas para mejor.
En estos tiempos difíciles, la música y el arte clásico pueden ser una herramienta muy valiosa para aliviar las tensiones y el estrés de la vida y para redescubrir y valorar los verdaderos valores.