El condado de Effingham, Georgia, cerró el lunes 27 de abril uno de los casos criminales más impactantes de su historia reciente. Elwyn Crocker Sr. se declaró culpable por la muerte de sus dos hijos, Mary Crocker y Elwyn Crocker Jr., cuyos cuerpos fueron hallados enterrados en el patio trasero de la vivienda familiar en Guyton en diciembre de 2018.
Enterró a sus hijos en el patio, años después confesó y fue condenado a cadena perpetua
Ocho años después de que hallaran a dos niños enterrados en el patio de su casa, el padre se declaró culpable en Georgia y recibió cadena perpetua. La investigación reveló años de maltrato extremo dentro del hogar.
Como parte de un acuerdo con la fiscalía, evitó la pena de muerte y fue sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
La admisión de culpabilidad puso fin a una investigación abierta durante casi ocho años desde el hallazgo de los restos y cerca de una década desde la primera muerte atribuida en el expediente judicial. Para la fiscalía, el desenlace cerró el proceso penal, aunque no resolvió el alcance del daño sufrido por las víctimas.
“No, no, esto ciertamente no es justicia. Y francamente, basándonos en los hechos de este caso, la pena de muerte no habría sido justicia. Lo que estos niños sufrieron”, declaró Robert Busbee, fiscal del circuito judicial de Ogeechee, al ser consultado sobre la sentencia.
Los niños vivían con su padre y otros adultos en la vivienda familiar de Guyton, una ciudad ubicada al noroeste de Savannah. Según la investigación, ambos habían sido retirados de la escuela bajo el argumento de que recibirían educación en casa. Ninguno fue reportado oficialmente como desaparecido.
Esa ausencia administrativa se convirtió después en uno de los elementos más citados del caso: dos menores dejaron de asistir al sistema escolar, desaparecieron del entorno público y pasaron años sin que se activara una búsqueda formal.
Encuentran restos de los dos niños
localizaron restos humanos enterrados detrás de la casa. La fiscalía sostuvo que Mary murió por inanición luego de haber permanecido encerrada en una jaula para perros hasta el punto de no poder sostenerse en pie. Investigadores habían señalado previamente que ambos menores sufrieron hambre, golpes y confinamiento.
El expediente también incluyó evidencia digital obtenida de dispositivos incautados en la vivienda. Según los fiscales, en el teléfono del acusado aparecieron búsquedas relacionadas con envenenamiento, métodos de entierro y contenido sexual explícito vinculado con incesto.
Además, mensajes grupales entre miembros de la familia llevaron a nuevas imputaciones y ampliaron la dimensión del caso. Con el paso de los años, otros coacusados también alcanzaron acuerdos de culpabilidad.
Entre ellos estuvo Candice Crocker, madrastra de los menores, quien previamente se declaró culpable de asesinato, tortura, agresión sexual y otros cargos. Kim Wright, madre de Candice, también aceptó responsabilidad penal y recibió cadena perpetua sin libertad condicional. Mark Wright, hermano de Candice, fue condenado a prisión tras declararse culpable de varios delitos relacionados con el caso. Roy Prater, otro implicado, había colaborado con investigadores antes de fallecer.
Precisamente la muerte de Prater fue uno de los factores que modificó la estrategia del Ministerio Público. Busbee explicó que se trataba de un testigo relevante para reconstruir lo que ocurría dentro de la vivienda.
“Era uno de nuestros testigos en este caso. Describió lo que sucedió dentro de la casa. Su fallecimiento significa que todas las pruebas que nos iba a proporcionar se han perdido”, dijo el fiscal.
Al morir antes del juicio, parte de la información aportada por Prater quedaba limitada para ser utilizada ante jurado. Ese escenario, sumado al paso del tiempo, influyó en la negociación final.
Busbee explicó que los casos antiguos suelen presentar obstáculos crecientes: testigos que mueren, personas que desaparecen y recuerdos que se deterioran. Según sus palabras, mientras más tiempo transcurre, más compleja se vuelve la posibilidad de litigar un proceso capital.
Cadena perpetua para Crocker
El acuerdo alcanzado permitió una condena de prisión perpetua sin libertad condicional, la pena más alta disponible después de descartar la ejecución. Para la fiscalía, garantizaba que Crocker Sr. no recuperará la libertad.
Ante el tribunal, el acusado aceptó cargos por asesinato con malicia, agresión sexual agravada y crueldad infantil, entre otros delitos. La declaración evitó un juicio largo y la exposición pública de nuevas pruebas sobre los abusos.
Registros citados por medios locales indican que años antes hubo intervenciones de agencias de protección infantil en torno a denuncias de maltrato dentro del hogar. Sin embargo, los niños continuaron viviendo allí.
Guyton, una comunidad pequeña del sureste de Georgia, quedó asociada desde 2018 a esta investigación. Las imágenes de agentes excavando en el patio y retirando restos fueron el inicio de un proceso que avanzó con múltiples audiencias, mociones judiciales y acuerdos parciales hasta llegar a la admisión de culpabilidad del padre.
Para Busbee, el cierre judicial no implicó satisfacción total. “Es un alivio que haya terminado. Pero sin duda tengo sentimientos encontrados. Pero sí, es un alivio. Creo que el caso está cerrado”, afirmó.






