Tres niños de 5, 8 y 11 años salieron de casa para ir a la escuela y murieron en un ataque armado. En la primaria Silver Rail, en Bend, Oregón, también perdió la vida una maestra de 25 años y otras dos personas resultaron gravemente heridas.
Tres niños de primaria y una maestra: las víctimas mortales que dejó el tiroteo en Silver Rail
Las autoridades investigan cómo un adolescente de 16 años logró entrar armado a la primaria Silver Rail en Oregon y qué ocurrió antes de que un hombre de la comunidad lo enfrentara.
Detrás de la tragedia hay familias que deben afrontar una pérdida irreparable, un adolescente de 16 años que abrió fuego y un padre de familia que decidió enfrentarlo para detenerlo.
Este viernes 16 de octubre, mientras la comunidad intenta asimilar lo ocurrido, se conocieron los nombres del atacante, John J. Griffin II, y de quien lo abatió, Kaylub Giamanco.
Tres infancias interrumpidas en Oregón
De los tres niños fallecidos, las autoridades únicamente han confirmado sus edades y la identidad de la víctima más joven a petición de su familia, su nombre era Rhoam Summer, un pequeño de 5 años de edad, aficionado a las criaturas marinas, según compartió uno de sus familiares a la agencia AP. Respecto a las otras víctimas, no se han hecho públicos sus nombres ni las circunstancias particulares en las que fueron alcanzadas por los disparos.
Detrás de esas cifras hay familias que deben afrontar una ausencia irreversible. Por ahora, no se conocen públicamente las historias personales de todos los menores ni los detalles de lo que vivieron durante el ataque. La investigación deberá esclarecer las circunstancias de sus muertes mientras sus seres queridos atraviesan el duelo.
La cuarta víctima mortal formaba parte del personal escolar; se trataba de una joven docente de 25 años que fue identificada como Meghan Lambert.
Otras dos personas sobrevivieron con heridas graves: una niña de 7 años y una maestra de 54 años. Ambas fueron trasladadas al hospital St. Charles Bend. La maestra herida fue identificada por su familia como Becky Drury. Su suegra, Yvonne Drury, informó en Facebook que fue operada y que sufrió lesiones en el brazo izquierdo y la mano derecha. Mientras que la niña, cuyo nombre no ha sido dado a conocer, se encuentra grave, pero estable.
Kaylub Giamanco escuchó los disparos y decidió actuar
Kaylub Giamanco, de 36 años, es carpintero y padre de dos niñas que estudian en Silver Rail. El jueves 15 de octubre regresaba a casa durante su descanso para almorzar cuando escuchó las detonaciones.
Según el relato de su familia, su vehículo recibió disparos durante esos momentos. En lugar de continuar su camino, decidió seguir al hombre armado hasta el interior de la escuela.
Giamanco llevaba un arma oculta. Su hermano, Kyle Giamanco, relató a los medios que el enfrentamiento ocurrió en un aula de educación especial y que el carpintero disparó contra el adolescente, causándole la muerte.
La Policía confirmó que el atacante había sido abatido por un miembro de la comunidad que lo vio entrar en el edificio, lo siguió y lo enfrentó. Durante la primera conferencia de prensa, las autoridades no revelaron el nombre de esa persona ni ofrecieron detalles sobre el arma que utilizó. Su identidad se conoció este viernes.
No se ha confirmado si las hijas de Giamanco estaban dentro de la escuela de Oregón cuando comenzó el ataque. Tampoco se ha establecido cuántas personas pudieron haber sido salvadas por su intervención.
De acuerdo con su hermano, el hombre está profundamente afectado por lo sucedido. Aunque siente agradecimiento por las personas a las que ayudó, también carga con la angustia de pensar que pudo haber hecho más. No se siente cómodo con que lo describan como un héroe y, hasta ahora, no ha ofrecido una declaración pública propia sobre el enfrentamiento.
John J. Griffin II, el adolescente que abrió fuego
El atacante fue identificado como John J. Griffin II, de 16 años, residente de Bend y exalumno de la escuela primaria. Las autoridades aún investigan qué lo llevó a irrumpir armado en el recinto, la ruta que siguió y cómo fue que obtuvo el arma.
El jefe de policía de Bend, Mike Krantz, informó esta tarde durante una conferencia de prensa que el adolescente disparó hasta 15 veces con una escopeta del calibre 12. y le quedaban unas 44 balas en su mochila. Todas las víctimas recibieron disparos en la misma aula.
De acuerdo con el informe policial, el autor del tiroteo disparó a través de las puertas cerradas con llave para entrar al edificio. Una vez dentro y ante la amenaza que representaba, una maestra le arrojó su teléfono, luego lo derribó y forcejeó con él antes de que el padre de familia le disparara. Su cuerpo fue hallado por las autoridades después de las primeras llamadas de auxilio.
Su madre, Shauntai May Nickerson, afirmó a los medios de comunicación que no podía hablar sobre cómo su hijo obtuvo el arma. "Si hubiera podido evitar esto, lo habría hecho", declaró.
Un funcionario de las fuerzas del orden que solicitó el anonimato señaló que los investigadores creen que el joven utilizó una escopeta perteneciente a su madre. La Policía no ha confirmado públicamente ese detalle.
Una comunidad que espera respuestas
Tras el tiroteo, los agentes registraron las instalaciones para descartar otras amenazas y prestar primeros auxilios. Los estudiantes y el personal fueron trasladados en autobuses escolares a una iglesia cercana para reunirse con sus familias, mientras distintas corporaciones continuaban con la investigación.
El distrito escolar canceló las clases y las actividades para el día siguiente y anunció apoyo psicológico para estudiantes, familiares y trabajadores. La comunidad también se reunió en una vigilia para recordar a quienes murieron.
Las autoridades prevén ofrecer más información en una nueva conferencia de prensa. Entre las preguntas pendientes están las circunstancias precisas del ataque, los motivos del adolescente, las identidades de las víctimas y la evolución médica de las dos personas heridas.
En Silver Rail, las respuestas todavía tardarán en llegar. Para las familias de los tres niños y de la persona adulta fallecida, ninguna explicación podrá revertir lo ocurrido. Para los seres queridos de los heridos, la espera continúa.
Y para Kaylub Giamanco, cuya intervención terminó con la amenaza inmediata, queda también el impacto emocional de haber enfrentado una situación en la que, según su familia, todavía se pregunta si pudo haber hecho más.
La investigación deberá reconstruir lo sucedido; la comunidad, mientras tanto, comienza a afrontar una pérdida que cambiará para siempre la vida de quienes fueron alcanzados por la tragedia.








