La Casa Blanca publicó este martes en sus redes sociales una fotografía del presidente Donald Trump acompañado por el Rey de Inglaterra, Carlos III, mientras comparten risas a las puertas de la sede presidencial en Washington DC, durante la visita oficial del soberano británico en EEUU.
La Casa Blanca llama "Dos Reyes" a una foto de Trump y Carlos III de Inglaterra, en la última muestra del apego del presidente por la realeza
La Casa Blanca divulgó una fotografía del presidente Donald Trump y el rey Carlos III de Inglaterra que llamó "Dos Reyes", pese a que el presidente afirmó hace poco "no soy un rey".
Hasta este punto es un mensaje rutinario sobre el encuentro con el aliado más cercano y antiguo del país, excepto porque la propia Casa Blanca llamó a la foto "Dos Reyes", acompañando el mensaje con un emoticono de una corona.
Apenas el pasado fin de semana Trump dijo "no soy un rey; si lo fuera, no estaría tratando contigo", a Norah O’Donnell, presentadora del programa 60 Minutes.
Pero el encuentro con el rey Carlos III motivó que de nuevo la Casa Blanca tratara al presidente como realeza. Hace un año, en febrero de 2025, la Casa Blanca publicó en sus redes sociales una ilustración de Trump sonriendo y usando una corona con los rascacielos de Nueva York de fondo, en una imagen que sería la portada de una supuesta revista llamada 'Trump', en alegoría a la renombrada Time-
Ese mensaje, divulgado a menos de una mes del inicio del segundo mandato presidencial de Trump, indicaba "¡SE ACABÓ EL SISTEMA DE TARIFAS POR CONGESTIÓN! Manhattan, y toda Nueva York, se HA SALVADO. ¡LARGA VIDA AL REY!".
El gusto por la realeza
Donald Trump nunca ha ocultado su admiración por la realeza. Pero el presidente reveló el martes que es algo que viene de familia: su madre estaba enamorada del rey Carlos III.
Esta sorprendente confidencia formó parte de una avalancha de halagos, pompa y solemnidad desatada por Trump con motivo de la visita de Carlos y la reina Camila a la Casa Blanca.
Para la parte británica, será un alivio que los efusivos elogios de Trump hacia la realeza hayan logrado disimular eficazmente las importantes tensiones diplomáticas en torno a la guerra en Irán.
Pero para Trump, de 79 años —acusado por sus críticos de querer ser rey él mismo—, parecía algo muy personal.
En un discurso pronunciado en el jardín de la Casa Blanca, el republicano recordó cómo su madre Mary, nacida en Escocia, adoraba a la difunta reina Isabel II y se quedaba "pegada al televisor" cada vez que aparecía.
"También recuerdo que ella decía, muy claramente: 'Charles, mira, el joven Charles. Es tan lindo'", dijo Trump con una risita.
El rey, de 77 años, hizo una mueca de fingida vergüenza cuando Trump se volvió a mirarlo, y luego saludó con la mano como diciendo "sigue adelante", lo cual hizo Trump.
"Mi madre, mi madre, estaba enamorada de Carlos. ¿Te lo puedes creer? Increíble. Me pregunto qué estará pensando ahora mismo".
Trump continuó elogiando a Isabel, quien falleció en 2022, como una "mujer muy, muy especial a quien se extraña enormemente a ambos lados de ese poderoso Atlántico".
"Vivir en el Palacio de Buckingham"
Momentos antes de que llegara la familia real, Trump había bromeado sobre su posible sucesión al trono británico.
"¡Vaya, qué bien! ¡Siempre he querido vivir en el Palacio de Buckingham!!!", publicó Trump en su red social Truth Social en referencia a una noticia del Daily Mail que afirmaba que él y Carlos eran primos muy lejanos.
"¡¡¡Hablaré con el rey y la reina sobre esto en unos minutos!!!".
Esto, y el mensaje de "Dos Reyes" fue excesivo para sus críticos.
El ataque de Trump a los límites del poder presidencial, el hecho de que haya bautizado edificios con su nombre y sus grandiosos planes para un arco de triunfo han desencadenado una serie de protestas bajo el lema "No a los reyes" durante su segundo mandato.
También se han renombrado edificios, se emitirá una moneda con su rostro y se imprimirán pasaportes estadounidenses especiales con la imagen de Trump.
Mientras tanto, Trump admitió que era "irónico" dar una bienvenida tan pomposa a un monarca británico en el 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos de la corona británica.
Pero los funcionarios británicos se habrán sentido aliviados al escuchar a Trump decir que Estados Unidos "no tiene amigos más cercanos" que los británicos.
Esto supuso un marcado contraste con sus recientes diatribas contra el primer ministro británico, Keir Starmer, por no respaldar la guerra contra Irán.
Trump fue más allá y elogió la larga historia de cooperación militar entre ambos países, a pesar de haberse burlado recientemente de la Armada británica.
"Los soldados que en su día se llamaban entre sí "casacas rojas" y "yanquis" se convirtieron en los Tommies y los GI que juntos salvaron el mundo libre", afirmó.
De parte del rey Carlos III, fue llamativo que durante sus palabras en el Congreso en Washington DC mencionara la importancia de que el poder ejecutivo está sujeto a controles y contrapesos, lo que desató una ovación por los congresistas.
"El valor anglosajón"
Donald Trump se mostró de buen humor, llegando incluso a bromear sobre la duración de su propio matrimonio con Melania Trump, un día después de pedir el despido del comediante Jimmy Kimmel por comparar a la primera dama con una "viuda en espera".
Kimmel hizo esa broma días antes de un supuesto intento de asesinato contra el presidente.
Sin embargo, el discurso de Trump también tuvo un tono inesperado.
A pesar del orgullo estadounidense por haber expulsado a los británicos para crear su propia nación hace 250 años, el líder republicano enfatizó repetidamente el patrimonio común entre Gran Bretaña y Estados Unidos.
Incluso elogió el papel de Gran Bretaña en la colonización de América del Norte —un tema controvertido dadas las atrocidades cometidas contra los pueblos indígenas por las oleadas de conquistadores europeos que cruzaron el Atlántico.
"Aquí, en un continente salvaje e indómito, dieron rienda suelta al antiguo amor inglés por la libertad", dijo Trump.
Las declaraciones de Trump encajan con el rechazo generalizado de su administración nacionalista hacia la historia "woke", a favor de celebrar la cultura blanca y europea y restar importancia a los excesos coloniales y la esclavitud.
Y Gran Bretaña, dijo Trump, formaba parte de su versión de la historia estadounidense.
"Los patriotas estadounidenses que comprometieron sus vidas con la independencia en 1776 eran los herederos de este majestuoso legado", dijo Trump.
"Por sus venas corría el coraje anglosajón".
Con información de AFP






