El 18 de marzo de 1990, dos hombres disfrazados de policías perpetraron el mayor robo de arte registrado en el Museo Isabella Stewart Gardner, en Boston, al sustraer 13 obras valoradas hoy en más de 500 millones de dólares.
El mayor robo de arte de la historia: así se llevaron obras por más de 500 millones de dólares en Boston
El 18 de marzo de 1990, dos hombres disfrazados de policías perpetraron el mayor robo de arte registrado en el Museo Isabella Stewart Gardner, en Boston, al sustraer 13 obras valoradas; el caso sigue sin resolverse
Durante la madrugada, los falsos agentes engañaron a un guardia para entrar, lo esposaron junto a otro empleado y tuvieron acceso libre al recinto.
Los ladrones se dirigieron a la Sala Holandesa, donde cortaron de sus marcos piezas clave como obras de Johannes Vermeer y Rembrandt, además de trabajos de Degas y Manet. También robaron objetos menores, como un remate metálico en forma de águila, y las cintas de seguridad.
Más de tres décadas después, el caso sigue sin resolverse. Aunque el FBI aseguró en 2013 conocer a los responsables, nunca reveló sus identidades. Investigaciones posteriores apuntan a redes del crimen organizado en Boston, donde varios sospechosos y testigos murieron en circunstancias violentas o sospechosas, lo que complicó el avance del caso.
El museo mantiene los marcos vacíos de las obras robadas como símbolo del crimen, mientras sigue vigente una recompensa millonaria por información que permita recuperarlas.
Sospechosos, mafia y pistas sin resolver
Las pesquisas han vinculado el robo con figuras del crimen organizado local, incluidos asociados a bandas de Boston y posibles conexiones internacionales. Algunos sospechosos, como Robert Donati, fueron asesinados poco después del atraco, mientras que otros murieron sin que se confirmara su implicación.
Un exagente del FBI que investigó el caso durante años sostiene que las obras circularon en redes criminales donde la violencia eliminó a posibles testigos clave. También se exploraron múltiples pistas —desde la mafia irlandesa hasta grupos europeos—, pero ninguna llevó a recuperar las piezas.
A pesar del tiempo, las obras siguen desaparecidas y, debido a su alto perfil, son prácticamente imposibles de vender, lo que refuerza la hipótesis de que aún existen ocultas en manos privadas o dentro del crimen organizado.







