El obstáculo no apareció al inicio de su vida académica, sino cuando comenzó a proyectar su futuro. Erik García, de 19 años, estudiante de bioquímica en California State University, Los Angeles (Cal State LA), enfrenta una barrera que no está relacionada con sus calificaciones ni con su vocación, sino con la falta de un documento.
“Tengo el sueño de ser doctor”: el limbo que frena a estudiante en Los Ángeles que no puede probar su ciudadanía
Erik, estudiante universitario en Los Ángeles, es ciudadano por ley, pero vive bloqueado por la falta de documentos. Sin certificado de ciudadanía, no puede acceder a becas, trabajar en ciertos programas ni avanzar hacia su meta de ser médico.
“Tengo sueño de ser un doctor”, dice Erik. Ese objetivo, que hasta hace poco avanzaba sin contratiempos, quedó en pausa cuando inició procesos para acceder a becas universitarias. En ese momento, las instituciones le exigieron una prueba formal de identidad y ciudadanía que no pudo presentar.
“En las becas me están preguntando que enseñe una ID, pero no puedo enseñar porque no tengo nada”, explica.
Su único documento es un pasaporte estadounidense vencido, emitido cuando era un bebé. Nació en Guatemala, pero su padre, ciudadano estadounidense naturalizado, gestionó ese pasaporte en su momento. El problema es que nunca se tramitó el certificado de ciudadanía, el documento que acredita de forma permanente ese estatus ante las autoridades migratorias.
El pasaporte lo emite el Departamento de Estado de los Estados Unidos, mientras que el certificado de ciudadanía lo emite el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS). Son dos agencias distintas, con sistemas que no están integrados.
“Como el pasaporte fue inicialmente dado por el Departamento de Estado, USCIS no tiene prueba de que es ciudadano. Son dos departamentos completamente diferentes y no se comunican uno al otro”, explica la abogada de inmigración Noemí Ramírez, quien ahora lleva el caso.
Ese vacío administrativo es el que mantiene a Erik en un limbo. No puede renovar su pasaporte como adulto, no puede obtener una identificación Real ID, ni avanzar en trámites básicos para su desarrollo académico y profesional. “Ya ni sabía que era el problema hasta ahora”, dice.
Perdieron documentos clave
La situación se agravó tras la muerte de su padre. Con él se perdió el acceso a documentos clave, como el certificado de naturalización o registros que podrían facilitar la verificación de su ciudadanía derivada.
Bajo la Ley de Inmigración y Nacionalidad, en su sección 320, Erik sería ciudadano estadounidense desde que su padre se naturalizó, siempre que cumpliera con los requisitos siendo menor de edad. El problema no es el estatus, sino la capacidad de probarlo.
Mientras tanto, las consecuencias son concretas. Sin documentación vigente, no puede acceder a programas de voluntariado, no puede trabajar formalmente en algunos casos y no puede viajar.
“Si no puedo agarrar trabajo, si no puedo hacer voluntario en diferentes programas que quiero, si no puedo viajar… entonces yo pensé que sería mejor si regresaría a Guatemala”, afirma.
Su madre describe el impacto en casa. “Esto ha sido muy frustrante, mucho enojo, más que todo tristeza, porque no me gusta ver que mi hijo esté cabizbajo todo el tiempo”.
¿Qué deben tener en cuenta los padres?
Muchos padres tramitan el pasaporte del menor, pero no el certificado de ciudadanía, dice la abogada. Con el tiempo, el pasaporte expira o se pierde, y sin el certificado, no existe una prueba primaria permanente del estatus.
El documento que Erik necesita es el Certificado de Ciudadanía, que se solicita mediante el formulario N-600 ante USCIS. A diferencia del pasaporte, este no expira y es reconocido como prueba definitiva de ciudadanía.
“Si tienen un pasaporte y jamás pidieron el certificado, recuerden que inmigración no va a tener prueba de que ustedes son ciudadanos”, advierte la abogada Ramírez. “Lo que tienen que hacer es pedir y obtener el certificado con el formulario N-600”.
Sin embargo, el proceso no es inmediato ni sencillo. La solicitud tiene un costo de aproximadamente 1,385 dólares, y en casos como el de Erik, donde faltan documentos clave, puede requerir reconstruir evidencia como registros de custodia, documentos escolares o pruebas de residencia con el padre ciudadano.
Erik y su madre ya cuentan con asesoría y han iniciado el proceso para obtener el certificado de ciudadanía. De lograrlo, el documento resolvería su situación de forma definitiva.









