NUEVA YORK.- Un osito de peluche que responde preguntas, un robot que escucha cómo estuvo su día en la escuela, o un conejito que recuerda lo que le gusta a tu hijo y hasta le da consejos. Todo esto suena increíble para un niño pequeño que solo quiere jugar y sentirse acompañado, mientras que los padres buscan cómo entretenerlos y ayudarlos a interactuar de maneras más originales.
¿Un amigo o un riesgo para tus hijos? La verdad sobre los juguetes con inteligencia artificial
Descubre cómo los juguetes con inteligencia artificial están cambiando la forma en que los niños juegan y aprenden, y qué precauciones deben tomar los padres antes de llevarlos a casa.
La inteligencia artificial está empezando a llegar al pasillo de juguetes, transformando lo que antes eran simples diseños en compañeros que pueden simular conversaciones con los niños en tiempo real.
Para muchos niños puede parecer algo divertido, pero los especialistas tecnología y privacidad señalan que los padres deberían entender bien cómo funcionan estos juguetes antes de llevarlos a casa.
¿Cómo funcionan los juguetes con IA?
A diferencia de los juguetes interactivos de hace años, que funcionaban con frases pregrabadas, muchos de los juguetes actuales con inteligencia artificial se conectan a internet y utilizan sistemas de chat para generar respuestas en el momento.
“C uando un juguete empieza a conversar, deja de ser solo un objeto y empieza a comportarse como una presencia social en el mundo del niño”, explica Ravi Sawhney, fundador y director ejecutivo de RKS Design, firma de diseño industrial e innovación.
Según Sawhney, los niños tienden a confiar naturalmente en los juguetes interactivos y muchas veces los tratan como si fueran compañeros. El diseñador señala que ese vínculo emocional crea nuevas responsabilidades para las empresas que desarrollan estos productos.
“El problema no es solo la tecnología. Es la relación psicológica que un niño puede formar con el producto”, explica. “Cuando un juguete empieza a sentirse como un compañero, la responsabilidad sobre cómo se comporta es mucho mayor”.
Los juguetes con inteligencia artificial utilizan tecnologías similares a los modelos de lenguaje que emplean muchos chatbots para adultos. Estos sistemas pueden responder a casi cualquier pregunta, pero también pueden generar respuestas incorrectas, confusas o inapropiadas.
Algunas pruebas realizadas por Public Interest Research Group encontraron que algunos juguetes con inteligencia artificial dirigidos a niños de entre 3 y 12 años podían dar instrucciones para encontrar objetos peligrosos dentro de la casa, como cuchillos o fósforos.
En evaluaciones anteriores, algunos juguetes llegaron a dar respuestas impredecibles e incluso llegaron a hablar sobre temas explícitos antes de que los fabricantes añadieran filtros de seguridad más estrictos.
“Los niños absorben información como una esponja, y esa información puede influir en sus opiniones y en sus acciones”, señala el periodista tecnológico Marc Saltzman, conductor del pódcast Tech It Out.
También existe la posibilidad de problemas de seguridad o filtraciones de datos. Un ejemplo fue el llamado incidente Bondu AI toy data exposure, en el que investigadores de seguridad encontraron más de 50,000 registros de conversaciones entre niños y un juguete con inteligencia artificial que estaban accesibles en línea.
Además, podría convertirse en un tipo de dependencia tecnológica, ya que, si un “amigo virtual” siempre está disponible y siempre está de acuerdo con el niño, podría dificultar que los menores aprendan a manejar desacuerdos o diferencias en las relaciones reales.
El hecho de que estos juguetes puedan conversar también puede hacerlos más fáciles de manipular de lo que muchos padres imaginan.
“ Los juguetes con inteligencia artificial se presentan como compañeros inofensivos, pero técnicamente son sistemas de inteligencia artificial conectados a internet dentro de la habitación de un niño”, explica Noam Schwartz, director ejecutivo y cofundador de la empresa tecnológica Alice.
Además de las preocupaciones sobre el contenido, los expertos en privacidad advierten que estos juguetes también recopilan grandes cantidades de información personal.
Muchos de ellos incluyen micrófonos y, en algunos casos, cámaras que registran las interacciones para poder generar respuestas. Esa información puede almacenarse, analizarse y compartirse entre distintas empresas que participan en el desarrollo de la tecnología.
“Los padres y los maestros no pueden entender los riesgos si no comprenden cómo funciona la tecnología y cómo se recopilan los datos”, explica Sharon Polsky, presidenta del Privacy and Access Council of Canada.
Según Polsky, dispositivos como estos pueden registrar lo que dicen los niños, sus preferencias, las personas con las que hablan e incluso conversaciones que ocurren cerca del juguete.
La presencia constante de micrófonos, cámaras y sensores en la tecnología cotidiana puede hacer que los niños se acostumbren a estar bajo vigilancia sin cuestionarlo.
Para Sawhney, los juguetes responsables deberían incluir límites claros sobre los temas de conversación, controles parentales sólidos y reglas estrictas sobre el manejo de datos.
Qué revisar antes de comprar juguetes con IA
- Conexión a internet: ¿se conecta libremente o tiene restricciones?
- Almacenamiento de conversaciones: ¿guarda lo que dice tu hijo?
- Controles parentales: ¿qué permisos y límites puedes establecer?
Esta nota se realizó en colaboración con TMX.
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