SAN ANTONIO, Texas.- Para Rosa Martínez, hay una prioridad que está por encima de todo: que su hijo Israel se reúna con su padre y “vuelva a sonreír”.
Niño con enfermedad incurable se irá de EEUU para volver a ver a su papá deportado a México
Israel, de 10 años, padece distrofia muscular de Duchenne y perdió la capacidad de caminar después de que su padre fue detenido por ICE. Ahora su madre planea dejar Texas con sus hijos para reunirse en México con su esposo, quien ya fue deportado.
El niño tiene 10 años y padece distrofia muscular de Duchenne, una enfermedad genética degenerativa e incurable que con el paso del tiempo debilita los músculos.

Su padre, Jesús Matus, fue detenido por agentes de ICE y posteriormente deportado a México. Han pasado más de tres meses desde la última vez que Israel lo vio.
Desde entonces, la situación de la familia se ha vuelto cada vez más difícil.
Israel perdió la capacidad de caminar tras la detención de su papá
Rosa cuenta que, cuatro días después de que su esposo fue detenido por ICE el 28 de junio en una parada de tráfico en San Antonio, Israel dejó de caminar.
Mientras la enfermedad continúa avanzando, la familia enfrenta una incertidumbre que, según su madre, es aún más dolorosa porque no saben cuánto tiempo podrán tener a Israel con ellos.
Los médicos les han recomendado aprovechar el tiempo y procurar que el menor tenga momentos de felicidad junto a su familia.
“Como sabemos que la vida de Israel en cualquier momento se puede terminar, yo no quisiera alejarlo de papá. Yo tengo que disfrutar los días que Dios me lo preste a mi hijo, juntos, no él sufriendo porque papá no está”, dijo Rosa.
Es por eso que Rosa tomó una decisión que, asegura, nunca había imaginado.
A principios de octubre, ella y sus hijos planean regresar a México para reunirse con Jesús.
La familia construyó su vida en Estados Unidos durante casi 20 años. Ahora, Rosa empaca sus pertenencias caja por caja y ha tenido que vender parte de lo que tenían para poder comenzar de nuevo.
Pero regresar a México tampoco es sencillo.
El tratamiento de Israel también preocupa
Además del proceso emocional de dejar Texas, Rosa enfrenta otra preocupación: no saber cómo podrán continuar en México con los cuidados y el tratamiento que Israel necesita.
La enfermedad requiere atención constante y su condición continúa deteriorándose.
“Hay un temor de no saber qué es lo que viene para mi hijo”, contó.
Aun así, dice que por ahora su principal objetivo es que Israel pueda estar nuevamente junto a su padre.
“Lo que me gusta es que mi hijo va a estar nuevamente con él, volver a sonreír de ver a su papá”, dijo.
Para Rosa, la separación provocada por la deportación de su esposo ha cambiado por completo la vida de sus hijos.
“Una familia no la hace un país, una familia lo hace donde está papá, donde está mamá y los hijos”, expresó.
“No quisiéramos irnos, pero sabemos que es la voluntad de Dios y tenemos que aceptarla”, dijo.








































