Los Ángeles, CA.- El pasado 5 de agosto, mientras Jesús Sotelo atendía a un cliente, en la comunidad de Tustin, en el condado de Orange, vivió un momento que todavía recuerda con temor.
Vendedor de helados denuncia brutal asalto a mano armada cerca de una escuela en Tustin
Jesús Sotelo llevaba 15 años recorriendo las calles de Tustin vendiendo helados afuera de escuelas y parques. El pasado 5 de agosto, su rutina cambió cuando, según relata, tres jóvenes lo asaltaron a mano armada y uno de ellos lo golpeó dos veces con una pistola.
Sotelo, quien lleva 15 años trabajando en las calles de la zona para sacar adelante a su familia, relata que tres jóvenes subieron a su camión para robarle.
“Y me sacó una pistola y me dijo: ‘Gimme the money, dame el dinero’. Y vi la pistola y me espanté”, cuenta sobre el incidente, que ocurrió cerca de la escuela Sycamore Magnet Academy.
Pero, según su relato, el asalto no terminó con la entrega del dinero: “Me dio dos cachazos, dos golpes con la pistola”.
Un testigo ayudó a la policía
Después del ataque, Sotelo cuenta que comenzó a seguir a los jóvenes. En medio de la situación, un conductor de Uber que presenció lo ocurrido grabó un video y lo envió a la policía.
La información ayudó a las autoridades a localizar a los presuntos responsables. “Los agarraron como en una hora”, asegura Sotelo.
El Departamento de Policía de Tustin confirmó el reporte policial, aunque no respondió a la solicitud para hablar específicamente sobre los ataques a vendedores que Sotelo asegura se han vuelto comunes en esa zona.
Busca ayudar con su testimonio
Para Sotelo, el ataque no solo significó perder el dinero que había ganado ese día.
También tuvo que dejar de trabajar durante varios días debido al dolor corporal que sufrió después del asalto.
“Da coraje… andar trabajando y que llegue alguien así y te quite tu dinero, es feo”, dice.
Ahora, su familia está recaudando fondos para ayudar a compensar el dinero que perdió durante el robo y los ingresos que dejó de recibir mientras se recuperaba.
Pero Sotelo asegura que su intención va más allá de recuperar lo perdido. Quiere que otros vendedores que trabajan en las calles estén alerta y sepan cómo actuar ante una situación similar.
“El dinero vuelve, pero la vida no”
Después de 15 años vendiendo helados en la comunidad, Sotelo dice que decidió contar su historia para advertir a otros trabajadores que, como él, pasan buena parte de su día en las calles para mantener a sus familias.
“Hago esto para que no les pase a ellos lo que me pasó a mí. No se dejen, llamen a la policía… el dinero vuelve, pero la vida no”.
También reconoce la importancia del testigo que decidió actuar rápidamente y comunicarse con las autoridades.
Su caso, dice, es un ejemplo de cómo la reacción de una persona puede ayudar a las autoridades y, al mismo tiempo, recordarnos la importancia de cuidarnos entre nosotros.











