Familiares de algunos soldados muertos en la guerra de Irán se unieron el martes en la Casa Blanca a decenas de familias de soldados caídos en conflictos anteriores de Estados Unidos, donde el presidente Donald Trump ofreció palabras de consuelo y se encendieron velas en memoria de los militares fallecidos, según una de las viudas que asistió.
Familiares de soldados muertos tras ataque con drones iraníes se ausentan de homenaje en Casa Blanca ante falta de respuestas del gobierno
La Casa Blanca homenajeó a los soldados caídos en la guerra contra Irán, pero para algunas familias la pregunta que más les duele sigue sin respuesta: ¿se hizo lo suficiente para proteger a sus seres queridos?
No todos los familiares de los seis soldados fallecidos el 1 de marzo en el ataque más mortífero de la guerra de Irán optaron por asistir. Los soldados que sobrevivieron al ataque han cuestionado por qué estaban destinados en un lugar que no contaba con suficiente protección aérea y que era considerado un objetivo probable.
Michelle Tietjens y otros familiares han expresado su indignación porque el Ejército aún no ha respondido a las preguntas sobre si se hizo lo suficiente para proteger a sus seres queridos. Tietjens y su hijo adolescente viajaron desde Bellevue, Nebraska, para asistir al acto en honor a su esposo, el sargento mayor Noah Tietjens, quien murió junto con otros cinco soldados de la Reserva del Ejército en un ataque con drones iraníes en Kuwait.
“Decidí ir inicialmente porque mi hijo quería ir”, dijo Tietjens. “Pero luego también quise ver de qué se trataba. Quería ir también para honrar la memoria de mi esposo”.
Según contó, recorrieron varias salas de la Casa Blanca y se tomaron una foto con Trump y la primera dama, Melania Trump. Tietjens dijo que el presidente les comentó que le gustaría tener la abundante cabellera rizada de su hijo adolescente.
Tietjens dijo que la recepción "no cambió mi opinión sobre que me dieran respuestas" y agregó que habló con alguien en la Casa Blanca que se ofreció a intentar ayudarla.
La reunión anual rinde homenaje al Día de las Madres y Familias de los Caídos en Guerra, que se celebra el último fin de semana de septiembre. La Casa Blanca informó que la recepción de este año rindió homenaje a casi 40 militares fallecidos en combate en conflictos que se remontan a la Guerra de Vietnam.
La guerra contra Irán, iniciada el 28 de febrero, se ha cobrado la vida de 19 soldados estadounidenses y ha dejado más de 800 heridos.
Tietjens dijo que también vio en la recepción a familiares del mayor Jeffrey R. O'Brien, quien también murió en Port Shuaiba, y de la soldado de primera clase Isabella Gonzalez, quien murió el 17 de julio en un ataque iraní en la base aérea de Muwaffaq Salti en Jordania.
Familias de soldados caídos en guerra contra Irán exigen respuestas
Las familias siguen esperando respuestas sobre lo ocurrido en la huelga del 1 de marzo. Las familias de los soldados caídos en combate han expresado su frustración por la falta de información del Pentágono sobre el ataque en Kuwait.
«Hay preguntas sobre lo que sucedió antes del ataque, qué información estaba disponible, qué decisiones se tomaron y qué ocurrió en los momentos previos a la muerte de seis soldados estadounidenses», declaró Joey Amor —cuya esposa, la sargento mayor Nicole M. Amor, de 39 años, fue una de las víctimas mortales— en un comunicado público publicado en Facebook el lunes. «Ya no puedo seguir pidiendo respuestas en silencio. Hoy, pido al pueblo estadounidense que apoye a estas seis familias y exija transparencia».
Soldados estadounidenses heridos en el ataque relataron a Associated Press que sus preocupaciones sobre la amenaza fueron ignoradas y que el sistema médico militar les falló en las semanas posteriores. El reportaje de AP sobre el ataque del 1 de marzo se basa en entrevistas con 13 soldados.
El Ejército declinó hacer comentarios sobre el reportaje de AP acerca del ataque en Port Shuaiba, alegando que aún no había informado a las familias de los fallecidos sobre el resultado de su investigación, la cual concluyó en junio. El Ejército indicó que todavía está editando información confidencial antes de publicar las conclusiones. El Pentágono también declinó hacer comentarios.
Poco tiempo, falta de invitación y molestia con el gobierno de Donald Trump: las razones de las familias para no asistir
Honrar a los soldados que murieron en combate puede ser un poderoso reconocimiento a su servicio que trasciende la política, dijo John Thompson, exsargento del ejército y fundador de Salute to the Fallen, una organización de Iowa que apoya la salud mental de los veteranos, la prevención del suicidio y los gastos funerarios.
Dijo que varias familias le comentaron que no podían asistir porque no habían recibido suficiente aviso sobre el evento.
Al menos dos familias afirman no haber recibido una invitación. Según varias familias que afirmaron haber recibido llamadas telefónicas e invitaciones por correo electrónico, la Casa Blanca comenzó a enviar invitaciones a las familias Gold Star —la denominación que utilizan los militares para los familiares de los soldados caídos en acto de servicio— hace aproximadamente dos semanas.
“Lo que me han dicho es que ha habido mucha confusión en torno a este evento y que no les dieron los detalles a tiempo”, dijo Thompson, y agregó que algunos tampoco estaban en condiciones de pagar el viaje.
Al menos dos personas afirmaron no haber recibido ninguna invitación, aunque puede haber dificultades para obtener la información personal de las familias.
Algunas familias de militares caídos en combate expresan su agradecimiento por el homenaje que la administración Trump y las fuerzas armadas han brindado a sus seres queridos. Otras familias, en cambio, afirman que la forma en que la Casa Blanca ha organizado la recepción es la última muestra de que la administración no respeta el precio que han pagado.
En los primeros días de la guerra, Trump la describió como una “pequeña excursión”. El 4 de septiembre, calificó el conflicto como “un asunto sin importancia”.
La viuda del suboficial mayor de tercera clase Robert Marzan, que murió en el ataque del 1 de marzo, dijo que ni ella ni sus dos hijos fueron invitados.
Tina Marzan declaró que, inmediatamente después del fallecimiento de su esposo, les comunicó a los funcionarios federales que no deseaba que la contactaran tras recibir varias llamadas. Sin embargo, expresó que esperaba que intentaran comunicarse con ella o con otros miembros de su familia en caso de un suceso como este.
“Deberíamos estar allí”, dijo Tina Marzan a la AP. “Es decir, eso no está en duda”.
La Casa Blanca afirmó que respeta las peticiones de las personas de no ser contactadas.
Donna Burhans, madre del mayor Cody Khork, uno de los fallecidos en Port Shuaiba, declaró que no recibió invitación, pero que no habría asistido porque le resulta demasiado doloroso. Se ha declarado una gran admiradora de Trump tras conocerlo durante el solemne traslado en la base aérea de Dover.
“Simplemente no puedo seguir pasando por esto una y otra vez”, dijo a la AP en un mensaje de texto.
La Casa Blanca afirmó que intentó enviar invitaciones a los familiares de Khork.
La esposa del mayor Alex Klinner , un aviador que murió en una operación de combate relacionada con Irán este verano, dijo que recibir el aviso con menos de dos semanas de antelación no le dio tiempo suficiente para organizar el cuidado nocturno de sus tres hijos pequeños.
En un mensaje de texto, Libby Klinner dijo que de todos modos no habría ido, y agregó: "No tengo ningún interés en apoyar a una administración que ha sido tan imprudente con la vida de nuestros militares".










