El drama de Yeseni Meléndez: de una audiencia en la corte a luchar por su vida en una UCI

La joven venezolana de 36 años se encuentra hospitalizada en estado grave tras sufrir un derrame cerebral en una corte el día que acudió a pagar una multa de transito

Video Madre hispana sufre derrame cerebral ante el juez; su esposo dice que fue por el estrés a ser deportada

Yeseni Meléndez, de 36 años y origen venezolano continua hospitalizada en estado grave. Su marido denuncia que viven bajo temor constante de ser deportados y que esa presión ha tenido como consecuencia un derrame cerebral. La factura del tratamiento médico asciende a miles de dólares y apelan a la solidaridad con donativos que se pueden enviar a través de una plataforma.

La vida de Yeseni Meléndez cambió para siempre el pasado 26 de abril. Acudió a la corte junto a su intérprete para pagar una multa de 100 dólares. Los agentes la habían interceptado conduciendo sin licencia porque aún estaba en trámites para ser expedida. Yeseni se desvaneció y tuvo que ser evacuada en helicóptero al hospital Ohio Riverside Columbus en estado muy grave.

PUBLICIDAD

Es muy complejo determinar la causa que le provocó un derrame cerebral. Los médicos tuvieron que intervenir con rapidez para reconstruirle una arteria en el cerebro durante una intervención entre la vida y la muerte. “Esa audiencia nos generaba mucha ansiedad, de hecho ese día decidimos que yo no iría a la corte por si a ella se la llevaban, para que nuestro hijo de dos años no quedase solo”.


Joel Medina explica que cada día se enteran de algún caso de personas migrantes que acudieron a un trámite ordinario a la corte, y que se ha convertido en una especie de trampa donde muchos terminan arrestados y en centros de detención. Argumenta que la presión que la comunidad latina vive en su día a día comienza a tener consecuencias graves en la salud.

“En nuestro caso llegamos en 2023 con un visado humanitario. Tenemos el estatus de TPS pero tenemos mucho miedo, porque conocemos casos cercanos de detenciones y deportaciones. Vivimos en una incertidumbre total y ese estrés es lo que hizo que a mi mujer se le reventara una arteria”, relata con frustración.

El joven venezolano de 26 años asegura que les resulta difícil conciliar ese estado de alerta constante con su día a día. Su mujer trabaja escaneando productos de mercancías. Relata que su jornada empieza temprano, a veces a las 5 am. Y cuenta que él tiene doble jornada, compagina su trabajo de operario de maquinaria con otro trabajo haciendo extras como conductor de una popular plataforma también los fines de semana.

“El estado de alarma es tal, que ya hace un tiempo decidimos no salir a la calle salvo a lo imprescindible como a trabajar o comprar comida para la semana”. Su marido explica que la amenaza constante del ICE hace que muchas familias como ellos estén tomando precauciones para evitar ser capturados y deportados.

PUBLICIDAD

La familia, de origen venezolano, se organizó habilitando un crowdfunding para lograr recaudar fondos. Yeseni tuvo que ser evacuada en helicóptero al hospital y lleva casi dos semanas ingresada. “Lo cierto es que me da miedo saber a cuánto va a llegar la factura. Hablamos de miles de dólares y no sabemos cuánto tiempo tendrá que estar en cuidados intensivos ni cuánto supondrá la rehabilitación y los medicamentos. Yo he tenido que pedir un permiso en el trabajo para poder ocuparme de nuestro hijo y no sé si podré regresar”, admite Joel.

La situación de la familia es límite. Huyeron de Venezuela por las circunstancias políticas y llevan desde 2023 esperando el amparo legal a través de su visado por causas humanitarias. Yoel admite sentirse superado por la circunstancia: “Aquí tenemos permiso de trabajo, pagamos nuestros impuestos y estamos muy agradecidos por toda la ayuda que estamos recibiendo. En especial a la señora Hidalgo que es la que me está ayudando a cuidar al pequeño Gael. Rezo todos los días para que mi mujer mejore y para que podamos hacer frente a la deuda con el hospital”.

Yeseni Meléndez, sigue luchando por su vida en la ICU. Su marido asegura que cuando salieron de Valencia (Venezuela) aspiraban a tener una vida digna y con garantías. Denuncia que la amenaza constante del ICE por los casos cercanos de deportados les sumió en un estrés difícil de gestionar. Mantienen la fe y la esperanza en que su mujer se recupere pronto y llaman a la reflexión porque denuncian que ningún ser humano merece vivir con un nivel de miedo que suponga una amenaza seria para su salud.