Descubre las fotos más impactantes de la vida salvaje y los secretos que esconden
Te presentamos las fotografías ganadoras de los mejores fotógrafos de Vida Silvestre de 2025. El Museo de Historia Natural de Reino Unido lanza este concurso para premiar las mejores instantáneas de la naturaleza, algunas quitan el aliento. Las historias sobre cómo se tomaron te sorprenderán.
La «Ventana helada» de Audun Rikardsen (Noruega) se llevó la mención de honor en la categoría de retratos de animales.
Audun Rikardsen (Noruega) retrató a un oso polar desde la perspectiva de una foca, mientras el animal mira hacia abajo a través de un agujero de respiración en el hielo marino del Ártico.
Cuenta el fotógrafo que cuando descubrió huellas de oso polar cerca de un agujero de foca, perforó un orificio adyacente para colocar su cámara submarina y la conectó a un sensor de movimiento situado en la superficie del hielo. Tras ocho horas de espera, el oso polar se acercó y miró hacia el interior. Dado que su dieta depende en gran medida de las focas, los osos polares pasan gran parte del tiempo buscando agujeros de respiración y esperando a que sus presas salgan a la superficie. En las zonas donde el hielo marino se derrite por completo cada verano, se ven obligados a pasar varios meses en tierra firme, sobreviviendo gracias a sus reservas de grasa acumulada.
Audun Rikardsen
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El «Escape en una fracción de segundo», de Jens Cullmann (Alemania) consiguió la mención de honor en la categoría de comportamiento de anfibios y reptiles.
Lo excepcional de la fotografía es que el autor consigue situarse a la altura de los ojos de una rana toro africana justo cuando esta se lanza a por una mariposa Babul africana y queda inmortalizado cómo falla.Jens confiesa que había visto renacuajos durante una visita anterior tras unas fuertes lluvias y regresó al mes siguiente, encontrando charcas y pozas repletas de ranas toro jóvenes.
Pasó más de dos semanas observando cómo las jóvenes ranas se comían todo lo que se movía».En su etapa adulta, las ranas toro africanas alcanzan hasta 12 centímetros (5 pulgadas) de longitud, adquieren un tono verde apagado y pasan 10 meses del año en estado de latencia bajo tierra, emergiendo únicamente tras las lluvias para reproducirse y alimentarse vorazmente.
La instantánea se tomó en la Reserva de Caza del Kalahari Central, en Botsuana.
Jens Cullmann
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«Biting Back» (Contraataque), fue tomada por Andrea y Maceo Grammatico, de Francia.
Logró la mención de honor en la categoría de retratos de animales. Los fotógrafos captaron, a ras de suelo, la imagen de un mosquito alimentándose de la sangre de una víbora venenosa. Los gemelos Andrea y Maceo describen esta imagen como "una de las composiciones por apilamiento de enfoque más exigentes que hemos realizado jamás".
Requirió una concentración y un cuidado inmensos. No fue hasta que revisaron las fotografías cuando se percataron de la presencia del mosquito en la cabeza de la serpiente. El ejemplar de Bothrops asper es una víbora altamente venenosa, responsable del mayor número de mordeduras mortales en Centroamérica. Su eficaz camuflaje y su capacidad de adaptación a los hábitats de las plantaciones sorprenden a veces a los trabajadores desprevenidos.
La imagen fue capturada en Sierpe, en el sur de Puntarenas, en Costa Rica.
Andrea y Maceo Grammatico
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«Amigos mutuos», de Ernest Porter (Sudáfrica) se alzó con la mención de honor en la categoría de comportamiento de aves.
El fotógrafo capturó el momento exacto en que un picabueyes se limpia el pico contra la piel de un rinoceronte bajo la suave luz de la tarde.
Mientras buscaba fauna salvaje en la reserva, Ernest observó un grupo de rinocerontes blancos acompañados de picabueyes de pico rojo, que se alimentaban de los insectos que infestaban la piel de los animales. Se fijó en un rinoceronte que presentaba un sutil anillo azul en el ojo, el cual se convirtió inmediatamente en su musa particular.En suajili, el picabueyes de pico rojo recibe el nombre de askari wa kifaru, que se traduce como «el guardián del rinoceronte».
Estas aves actúan como centinelas, emitiendo llamadas de alerta para avisar a sus anfitriones de la proximidad de otros animales peligrosos.La fotografía fue tomada en la Reserva de Caza Manyeleti, en Mpumalanga, Sudáfrica.
Ernest Porter
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«El ojo de la tormenta», de Dewald Tromp (Sudáfrica) ganó la mención de honor en la categoría «Animales en su entorno».
La instantánea retrata con todo lujo de detalles cómo un camaleón lucha contra una tormenta de arena en el desierto del Namib.
El viento arreció mientras Dewald fotografiaba a este camaleón de Namaqua resistiendo la repentina tormenta. Pronto resultó difícil respirar y, "en cuestión de segundos, apenas se podía ver a la persona que tenías al lado", recuerda Dewald.
Los camaleones de Namaqua son especialistas del desierto e insectívoros que obtienen la humedad directamente del aire. Las gotas que se acumulan en su piel en forma de rocío son conducidas hacia la boca a través de surcos microscópicos en la superficie. También utilizan la lengua para recoger el agua de la niebla condensada en la vegetación, la arena y las rocas.
La fotografía fue tomada en el Desierto del Namib, cerca de Swakopmund, Namibia
Dewald Tromp
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Quizá hayan tenido que echar un doble vistazo a esta imagen para entenderla. Su nombre nos da la clave: «Dragón oculto», de Gil Wizen (Israel/Canadá) obtuvo la mención de honor en comportamiento de invertebrados.
Gil Wizen (Israel/Canadá) comparte la belleza de este saltamontes «dragón de liquen». Con apenas 15 milímetros (3/5 de pulgada) de longitud, este pequeño saltamontes «dragón de liquen» no era fácil de encontrar. Por suerte, Gil logró localizarlo cuando se movió ligeramente, aunque distinguir al insecto del liquen a través del visor de la cámara supuso un desafío a la hora de fotografiarlo.
El
Lichenodraculus matti o «pequeño dragón de liquen de Matt», que solo se encuentra en la cordillera de los Andes (Ecuador), toma parte de su nombre científico de su descubridor. El término «dragón» alude a la armadura espinosa que lo protege frente a depredadores de vista aguda capaces de ver a través de su camuflaje.
La imagen fue capturada en la Estación Biológica Wildsumaco, en la provincia de Napo, en Ecuador.
Gil Wizen
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Jack Crockford
«El arte de volar», de Jack Crockford (Reino Unido) se hizo con la mención de honor en la categoría de menores de 15 a 17 años.
Capturó el paso de un vencejo que vuela a baja altura, cuya silueta se ve replicada por la de un avión que se aproxima al aeropuerto de Heathrow (Londres).
Jack observaba a los vencejos volar sobre su cabeza mientras completaban su migración anual de regreso a Londres, llenando el aire con sus agudos y penetrantes reclamos. La mayoría volaba demasiado alto para fotografiarlos, pero algunos ejemplares que pasaban a menor altura permitieron a Jack lograr la composición que buscaba.
Las características físicas de los vencejos les permiten migrar desde el África ecuatorial y meridional hasta sus zonas de cría en el norte de Europa. Sus largas alas en forma de guadaña les confieren una velocidad y una maniobrabilidad excepcionales. Al pasar casi toda su vida en el aire, por lo general solo aterrizan cuando están listos para reproducirse.
Tomó la fotografía en Londres (Reino Unido).
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«En un árbol, sin ardilla», de la estadounidense Allegra Hutton se llevó la mención de honor en comportamiento de Mamíferos.
Capturó a un joven leopardo perseguir a una ardilla por un árbol en el delta del Okavango, Botsuana. Allegra ya había visto al leopardo intentar —sin éxito— acechar a un conejo.
La ardilla también logró esquivar las torpes maniobras del leopardo y acabó subiendo a una altura inalcanzable para el felino. Para entonces, este apenas lograba mantenerse aferrado, viéndose obligado a realizar una aparatosa retirada marcha atrás.
El mundo es un lugar peligroso para los jóvenes leopardos. Menos de la mitad de las crías sobreviven hasta alcanzar la independencia; muchas mueren a manos de leopardos machos o son presa de leones y otros depredadores.
La fotografía fue tomada en el Delta del Okavango, en Botsuana.
allegra hutton photography
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Alas de oscuridad, de Andrew Parkinson (Reino Unido), ganó la mención de honor en la categoría Retratos de animales.
Inmortalizó a un buitre negro sobre el cadáver de un yacaré en los humedales del Pantanal, en Brasil.
Cuando Andrew vio a este buitre, supo que era una oportunidad que no podía dejar escapar. Mantuvo la embarcación a distancia y utilizó un teleobjetivo largo para encuadrar lo que él percibía como «la naturaleza amenazante» del ave. Fuera del encuadre, un jaguar aguardaba para sacar al yacaré del agua.
Una vez que el buitre se alejó volando, el jaguar reclamó su botín. Fue entonces cuando Andrew observó «una herida recta y sospechosamente limpia» en la parte posterior de la cabeza del yacaré, posiblemente causada por el impacto de una embarcación a gran velocidad.
La fotografía fue tomada en el Parque Estatal Encuentro de las Aguas, Pantanal norte, Brasil.
Andrew Parkinson
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«Bandada dorada», de Bence Máté (Hungría) ganó la mención de honor en la categoría de comportamiento de aves.
En la imagen podemos contemplar cómo una bandada de aves desciende para saciar su sed en una pequeña charca.
Para Bence, que contemplaba la escena bajo la luz dorada del final de la tarde, la visión de aquella masa en remolino resultó impresionante: «Se podía sentir la corriente de aire provocada por decenas de miles de alas batiendo al unísono, incluso desde una distancia de 30 metros».
Los queleas comunes se encuentran en casi todas las regiones de África central, oriental y meridional, a excepción de las selvas tropicales. Se reúnen en grupos que pueden alcanzar los dos millones de individuos, y se estima que la población mundial de adultos reproductores asciende a 1500 millones, lo que los convierte en el ave silvestre más abundante de la Tierra.
La imagen fue capturada en Ashnil Aruba Lodge, Parque Nacional de Tsavo Este, Kenia.
BENCE MATE
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¿Quién dijo que la vida salvaje no se puede encontrar en entornos humanos? «Diversión en la piscina», de Loren Elliott (EEUU) lo demuestra.
Con esta divertida imagen se hizo con la mención de honor en la categoría de fauna urbana.
El oso negro que vemos en la fotografía se dio un chapuzón en una piscina del sur de California. Para capturarlo, Loren pasó muchas horas observando a través de la ventana de la cocina de un residente local que aseguró que los osos frecuentaban su jardín. «Lo que más me gusta es cómo muestra la habitual coexistencia entre la fauna silvestre y la vida residencial en el condado de Los Ángeles», comentó.
En las zonas donde las urbanizaciones se han expandido hacia el hábitat de los osos, la convivencia entre humanos y estos animales resulta cada vez más compleja. El propietario es consciente de que vive en «territorio de osos» y se esfuerza por ser un residente responsable, asegurándose de no dejar comida al alcance de los animales y de mantener cerradas puertas y ventanas.
La fotografía se tomó en Monrovia, California.
Loren Elliott
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El espectáculo continúa, de Pietro Rojas (Guatemala) es una imagen que invita a reflexionar. Se llevó la mención de honor en la categoría de fotoperiodismo.
La fotografía documenta a un oso pardo montado en una motocicleta pequeña; el animal lleva bozal y está sujeto al vehículo mientras da vueltas por la pista de un circo en Doha.
Al enterarse de que había llegado a la ciudad un circo con números de animales, Pietro decidió documentarlo. Lo que más le atrajo de esta imagen fue «el contraste entre la naturaleza salvaje del animal y el entorno humano que se le impone».
Muchos países han prohibido el uso de animales salvajes en los circos. En los casos en que se utilizan osos pardos, a menudo se les adiestra para adoptar posturas antinaturales, como permanecer erguidos durante largos periodos, lo que contribuye a problemas de salud y de comportamiento. La imagen fue tomada en un circo en Doha, Catar.
Pietro Rojas
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«Protector del océano», de Ralph Pace (EEUU), se hizo con la mención de honor en la categoría de humedales.
En la imagen, capturó a una liebre de mar deslizándose por una pradera de zostera en la bahía de Monterrey.
En las aguas poco profundas de la bahía de Monterrey, en la costa del Pacífico de Estados Unidos, la luz del atardecer perfila la silueta que dio nombre a este molusco gasterópodo: liebre de mar. Ralph quería retratar una escena inesperada y esperanzadora: la de «un gigante apacible protegiendo las últimas praderas verdes del mar».
Las liebres de mar desempeñan un papel fundamental en la restauración de las praderas de zostera al alimentarse de las algas rojas que impiden que la luz solar llegue a dichas praderas. La zostera es vital para los ecosistemas costeros y constituye un importante sumidero de carbono.
La fotografía fue tomada en la Bahía de Monterrey, California.
Ralph Pace
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Esta imagen, tan bella como triste, se llama Izada a la superficie, tomada por Vegard Byrkjeland Aasen (Noruega) y se llevó la mención de honor al comportamiento en mamíferos.
La fotografía muestra a una orca adulta sosteniendo el cuerpo inerte de una cría en las gélidas aguas de un fiordo noruego.
Vegard acababa de lanzar un dron para documentar avistamientos para el Norwegian Orca Survey cuando algo llamó su atención: una orca adulta transportaba a una cría muerta, soltándola ocasionalmente y recuperándola mientras se hundía. Aunque fue una escena difícil de presenciar, Vegard consideró que era «importante documentar el momento».
Se sabe que las madres cetáceas utilizan la cabeza para elevar a sus recién nacidos a la superficie para que respiren, lo que plantea la posibilidad de que Vegard estuviera presenciando intentos de reanimar a la cría. Algunos investigadores interpretan este comportamiento como un reflejo del profundo vínculo entre madres y crías.
La fotografía fue tomada en Kvænangen, condado de Troms, Noruega.
Vegard Byrkjeland Aasen
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Calma en medio de la tormenta, de Shane Gross (Canadá) se llevó la mención de honor en la categoría Océanos.
La imagen capta cómo se acerca lentamente a un banco de jureles ojigrandes mientras despunta la luz de la mañana y se aproxima una tormenta.
Shane observaba este banco de peces nadando cerca de la costa cada mañana al amanecer. Con el objetivo de lograr una toma dividida (a flor de agua), invirtió la posición de la cámara para equilibrar la flotabilidad y ajustó su postura, acercándose lentamente al curioso grupo de peces.
El jurel ojigrande es objeto de pesca en muchas partes del mundo, pero aquí se encuentra relativamente a salvo. En 2023, las aguas que rodean la isla D’Arros se declararon Área Marina Protegida y se designaron como zonas de exclusión pesquera, como parte de la iniciativa mundial para que los gobiernos protejan el 30 % de la superficie terrestre y oceánica de la Tierra para el año 2030.
La fotografía fue tomada en la Isla D’Arros, Seychelles.
SHANE GROSS/Image by Shane Gross
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Viajero urbano, de Sora Miyazawa (Japón) ganó la mención de honor en la categoría de 11 a 14 años por retratar así cómo la vida salvaje se abre paso en una mega urbe japonesa.
Sora Miyazawa (Japón) centra su atención en un sapo japonés oriental mientras recorre la calle tras una lluvia.
Sora se topó con este sapo en pleno corazón de Tokio, una de las ciudades más grandes del mundo. Utilizando una velocidad de obturación lenta, compuso la imagen antes de que el sapo regresara de un salto a los arbustos de donde había salido.
No está claro exactamente cómo prospera esta especie en una ciudad de 14 millones de habitantes. Los sapos tienen más éxito que otros anfibios a la hora de dispersarse y sobrevivir en nuevos hábitats, incluidos entornos urbanos como este.