LOS ÁNGELES, CA.- Noventa días después de recuperar su libertad, Narciso Barranco, jardinero del Condado de Orange y padre de tres marines estadounidenses, vive bajo el constante temor de ser deportado en cualquier momento.
Inmigrante y padre de tres marines vive con temor de deportación tras apelación del gobierno federal
Narciso Barranco, jardinero y padre de tres marines, recuperó su libertad hace 90 días pero vive aterrorizado. Las autoridades apelaron su caso en el último momento y ahora enfrenta años de incertidumbre.
Las autoridades federales apelaron su caso en el último día permitido, reabriendo un proceso que podría tardar años en resolverse.
Un juez de inmigración había desestimado el caso de Barranco, abriendo la posibilidad de que regularizara su estatus migratorio.
Sin embargo, el gobierno federal presentó una apelación literalmente en el último momento, retrocediendo la decisión judicial y cambiando completamente su situación legal.
La espera interminable
"Esto puede tomar años", afirmó Lisa Ramirez, abogada de Barranco.
"Todo el poder está en manos del gobierno, quien sabe cuánto tiempo les pueda tomar. Ellos pueden tardar años si quieren", agregó la representante legal.
El propio Narciso expresó su angustia ante la incertidumbre.
"No me esperaba eso. Tenía pensado que sería dos meses, quizás un año, pero ya hablar de años, pues definitivamente pues los recursos no alcanzan para tanto", dijo.
Vivir preso del miedo
A pesar de estar en su casa junto a su familia, Barranco asegura vivir "preso del miedo" y sin poder trabajar.
"No es fácil, porque al momento que yo mismo quisiera salir corriendo", confesó emocionado.
Su esposa, Marta Barranco, describió la situación como "frustrante".
"Es frustrante créemelo que es frustrante el día a día, no solo porque fue injusto lo que le hicieron a él, fue un abuso", dijo.
Un caso que dio vuelta al mundo
La historia de Narciso Barranco ha tocado fibras profundas. Se trata de un inmigrante sin antecedentes criminales cuyas imágenes de arresto circularon por el mundo debido al nivel de violencia y agresividad mostrado por los agentes migratorios durante su detención.
A pesar de lo ocurrido, Barranco no guarda rencor: "Tengo una paz grande en mi corazón, entonces yo no puedo ser malo a nadie, lo que ya hicieron hay un Dios que lo va a juzgar. Lo que haces en esta vida aquí se paga".
El futuro incierto
Ahora comienza la peor parte: la espera para recibir una respuesta de las autoridades, proceso que podría tomar meses o incluso años. Y aún así, la respuesta podría no ser favorable.
Sin embargo, Narciso mantiene la fe: "Yo esperaría, la mejor manera que yo esperaría pues ver el correo una buena noticia verdad, o mi abogada con el trabajo que está haciendo que me dijera sabes qué, tienes esto. Yo pienso que sería una gran bendición".
Mientras tanto, su familia enfrenta las dificultades económicas de no poder trabajar.
"Ahorita le doy gracias a Dios que no tengo niños chicos, porque si tuviera niños chicos que lo mantengo imagínese como todas las personas que tiene sus niños que están detenidos", reflexionó Barranco sobre su situación.
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